[Mi Reseña] Libro ‘Desafiando al Corazón’ de Kristel Ralston

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Me encanta que las autoras latinas estén más presentes en el escenario actual de la literatura romántica. Siempre me quejo de que Perú no tenga autoras o autores que nos representen en este genero, pero en definitiva, me alegra muchísimo que Latinoamerica en conjunto no se este quedando atrás. Y un claro ejemplo de ello es Kristel Ralston, que para mi es sin duda la revelación del 2014. Este es el segundo libro que leo de esta autora y no me ha defraudado. Ahorita les comento porque…

Desafiando al Corazon‘ de Kristel Ralston cuenta la historia de Abigaíl Montgomery. Un hermosa rubia que vive en Baltimore con un terrible episodio vivido en el pasado con su ex-novio. Se dedica a la docencia. Adora enseñar, sobre todo a niños pequeños. Pero de un momento a otro es despedida del colegio donde enseña y siente que su mundo se pone de cabeza. Al ser la única responsable de cuidar la salud de su abuelo, que padece Leucemia, sabe que debe encontrar trabajo pronto, ya que el dinero ahorrado no es suficiente.

Un malentendido lleva a Abby a que inevitablemente el destino ponga en su vida a Cole Shermann, un empresario de más de treinta años muy atractivo y padre soltero de una hermosa niña de ojos azules y cabello negro llamada Hannah. Desde el principio Cole supo que aquella mujer le traería problemas. La confunde con una secuestradora a pesar de que Abby conecta con Hannah desde el primer momento. Y el interés de parte de ambos se hace evidente días después cuando vuelven a coincidir en una reunión organizada por los amigos de Abby. Cole es bastante reacio a formar relaciones a largo plazo por la forma en que su matrimonio se destruyo poco a poco antes de que su ex-esposa Celeste muriera. Las constantes peleas entre él y su esposa antes de enviudar hicieron de Cole un hombre que basaba su vida personal en acuerdos solo físicos con las mujeres. Evitando todo lo posible enamorarse y ser traicionado de nuevo.

“―Papá… ―susurró Hannah bajito contra su cuello―. Papá…
Quitando la mirada de la secuestradora, reparó en su hija.

―Dime princesa ―respondió besándole la mejilla.

―Papá, ¿por qué esos señores tratan así al ángel? ―preguntó levantando su cabecita y girando el cuello para ver hacia atrás.

―Al án…
Claro. Su hija veía la bondad en aquella mujer. ¿Qué edad tendría? ¿Veinticinco? ¿Treinta? Muy joven para desperdiciar su vida siendo delincuente.

―Ella ha intentado llevarte. Ha sido una mala persona. Las malas personas se merecen un castigo. La van a llevar a la policía.

La mirada de Hannah se alarmó.
―No papá. No. El ángel no es malo. ―Negó con su cabecita―. Me estaba cuidando porque tú no estabas y no podía encontrarte ―murmuró en tono igual de bajito que su padre―. No dejes que le hagan daño. Por favor ―suplicó.”

Y es así como luego de ver la gran conexión entre su hija y la mujer que despertaba en él todos aquellos sentimientos que tanto evitaba, Cole decide contratar a Abby para que sea la niñera y profesora de Hannah. Abigail acepta ya que el salario era ideal para continuar el tratamiento de su abuelo. Y ¿Por qué negarlo?, cuando Cole le hablaba mientras la miraba fijamente con esos ojos negros seductores, a ella se le aflojaban las rodillas. La atracción entre ellos es palpable y sin poder evitarlo, una noche fuera de la ciudad por un viaje de negocios, ambos dan rienda suelta a aquello que tanto desean. Abby ya se siente enamorada de Cole desde ese momento pero los fantasmas del pasado la invaden, aquel doloroso incidente con su ex-novio y todo el maltrato psicológico dejo muchas heridas dentro de ella y la seguridad con la que se desenvuelve se hace trisas al recordarlo, y Cole, sigue sin estar dispuesto a comprometerse, a tal punto que no mide sus palabras y solo consigue alejar a Abby, generándose muchos malos entendidos. El problema es que quizás él no quiera tenerla lejos…

―Abby es hora de vestirse ―dijo con un tono que distaba mucho de la voz del hombre sensual y dedicado a dar placer. Sin quererlo sonó más bien distante, ajeno. Ella ronroneó algo y se incorporó ligeramente para sonreírle, ajena al modo en que sus pechos se apegaban a la piel de Cole. Él se contuvo para no besarla y perderse en el hechizo que ella era capaz de entretejer a su alrededor?

―¿Ya te estás arrepintiendo? ―preguntó algo indecisa por el tono serio con el que escuchó hablarle. Con la mano acarició los abdominales de Cole.

―No, dulzura. ―Se inclinó para darle un beso, corrigiendo la mala interpretación que había hecho ella―. Pero no sé si estés preparada para llevar una relación solo de amantes…

Ella se alejó como si una serpiente le hubiese intentado picar.
―¿Qué significa eso? ―Cole suspiró, mientras se ponía de pie―. No soy una niña, Cole Shermann, yo sé lo que hago.

Se giró para mirarla, sin importarle su desnudez.
―No quiero lastimarte, ni tampoco me gustaría que creyeras que aquí hay otra cosa más allá que solo sexo. ―En el momento que esas palabras escaparon de su boca, Cole supo que estaba mintiendo, y se odió cuando vio cómo Abby erigía sus murallas. Aquellas que él había conseguido derribar durante esas horas.

Ella lo miró con una expresión dolida, pero pronto la cubrió con otra de indiferencia.

―No te preocupes, Cole, no voy a pedirte nada.

Ha sido un tira y afloja ALUCINANTE esta relación. La pluma de Kristel Ralston una vez más me ha cautivado y ha logrado mantenerme enganchada lo suficiente a esta pareja. Abby es un personaje que se caracteriza por salir siempre adelante. Busca fuerzas dentro de si misma para poder enfrentar los problemas. Ese tipo de protagonista femenina es de mis favoritas, ya que es muy fácil para mi identificarme con ellas. Sientes las penas y las alegrías de Abby como propias, y obviamente al encontrarte con un personaje como Cole Shermann, es inevitable caer rendida a sus pies, tal y como le paso a la protagonista.

Cole Shermann… QUE HOMBRE! Terco como el solo, arrogante, sensual, varonil, ama a su hija por sobre todas las cosas y sobre todo que una vez reconocido su amor por Abby nada lo hace renunciar a lo que quiere. Tengo que admitir que hubieron momentos (desde el capitulo 13 hasta el 20 especificamente xD) que me dieron ganas de meterme en el libro y darle sus buenas cachetadas a ver si espabilaba. Pero mis palabras se quedan cortas para describirlo. Es un HOMBRE con todas sus letras.

Creo, que la autora ha sabido contar muy bien esta historia. No hay mucho ni poco en este libro. Todo esta en cantidades exactas (no se si me entiendan). Hay historias de amor suelen tener momentos en que pueden deformarse las situaciones y tu te quedas como: “Oh, basta ya!” o sino donde te dejan debiendo y dices: “Ay, pero porque no hizo esto…o lo otro”. Con este libro no me paso, y eso demuestra cuan enganchada estoy a la pluma de esta autora. Sin duda, un gran punto a su favor. Pero lo que si es desbordante y explosivo, es la pasión que se desata cuando estos personajes dan rienda suelta a su deseo. Aquella primera vez me puso los pelos de punta…!!

En cuanto a los personajes secundarios, en definitiva a quien resalto en primer lugar es a Hannah. Y es que cuando hay niños en las historias me es imposible no darles el lugar que se merecen. Una niña muy dulce que me robo el corazón. Y por supuesto, Charisse… que mujer. Las conversaciones con su esposo me resultaron super tiernas y el abuelo de Abby y El Club, me regalaron momentos muy amenos. En si, todos y cada uno de los personajes tienen su cuota precisa de participación enriqueciendo la historia de manera equilibrada.

Tengo que recalcar la decisión que toma Horance, el abuelo de Abby, con respecto a su salud. Ese episodio fue entrañable. De una forma muy bien contada la autora nos invita a reflexionar sobre la calidad de vida que una persona debe tener, este o no enferma. La vida es una sola y hay que valorarla.

El final es el esperado, y apesar que Abby y Cole tienen un pasado que los ha marcado duramente, logran superar sus temores y deciden darse una oportunidad juntos. Una historia que recordare con muchisimo cariño, que nos enseña que las segundas oportunidades existen, y que la felicidad esta al alcance de las manos si solo decides acercarte a ella y tomarla, dejando de lado todos tus temores.

“―¿Te he dicho que eres la mujer más hermosa del mundo?

―No ―replicó bajito―, pero me lo haces sentir cada vez que me miras.

Cole entrelazó los dedos de Abby con los suyos, y los apretó con ternura.
―Estás hermosa, radiante, y yo te amo con locura.

Ella no pudo evitar que un par de lágrimas se deslizaran por sus mejillas.
―La misma locura que tengo yo por ti, Cole ―contestó mirándolo a los ojos.”

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