[Mi Reseña] LIBRO ‘Caballo de Fuego: Congo’ de Florencia Bonelli

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Ayer terminé de leer este libro y me quede pasmada. Más que nada, por la intensidad de la historia que es mil veces mas elevada que su primera parte. Me quede muda ante aquella última conversación entre Matilde y Eliah sin poder discernir muy bien quien tiene razón o no. Por un lado, quede muy disgustada con Matilde, y su forma de terminar la relación con Eliah en Paris, y su incapacidad por luchar y ser feliz con él hombre al que ama a pesar de todo. Pero al terminar este segundo libro creo que Eliah también tiene mucho que corregir, sobre todo con los asuntos que tienen que ver con las mujeres de su pasado (y no tan pasado). Y es que, como ya les comente antes, yo de puritana no tengo nada, pero realmente he DETESTADO todas y cada una de las interacciones de Eliah y Gulemale. Realmente sentí a nuestro protagonista un ‘bragueta floja‘ como decimos en mi país, y sentí que Matilde estaba en todo su derecho de recriminarle lo de las fotos, lo de Mandy e inclusive lo de Celia. Sea como sea, estoy exhausta, agotada. Imagínense como estaré de tensa que hasta un masaje he necesitado, ¡pfff!. Y es que no es para menos. Son muy pocos los libros que han logrado destruirme de la forma como este lo ha hecho. Florencia Bonelli es una GENIA. ¡Que manera de escribir!. Esto solo demuestra que la pluma de Bonelli es magistral para crear personajes perfectos e imperfectos a la vez, que te cautivan y sus historias se quedan marcadas a fuego en la mente del lector. Y eso, no lo hace cualquiera… ahorita les comento porque.

Caballo de Fuego: Congo’ de Florencia Bonelli es el segundo libro de la serie y empieza inmediatamente después de que Matilde se subiera al avión rumbo al Congo. Eliah, destruido y convencido de que Matilde solo lo ha utilizado, decide continuar con su vida, a pesar que su anhelo por ella lo este matando. Mientras tanto, Matilde llega al Congo, exactamente a la región de las Kivus, donde la matanza entre tribu por dominar los territorios de las minas de Coltán se esta llevando a cabo. Junto a la fiel Juana, empiezan a salvar vidas encontrándose cara a cara con muchas experiencias terribles en cuanto a enfermedades, epidemias, abusos, matanzas y muchas mas realidades que solo se leen en los periódicos. Cuando la ONG ‘Manos que Curan’, a la que ellas pertenecen decide ir al hospital de Rutshuru, Matilde auxilia a una mujer que llega en muy mal estado debido a constantes abusos, junto a su pequeño hijo Jerome, quien también carga a una bebe en su espalda y que huyen de los interahamwes. La conexión instantánea entre Jerome y Matilde es apabullante, y sin tiempo a meditar aquel sentimiento, entre ellos crece un amor que solo se identifica como el de una madre a un hijo. Esta necesidad de proteger a Jerome, se intensifica en Matilde cuando Alois, la pequeña hermana que Jerome cargaba a su espalda, y su madre Alizée mueren dejando al pequeño solo ante el mundo. Aquel nuevo motivo en la vida de Matilde le da una razón para seguir adelante.

“—¿Cómo dormiste, tesoro?

—¡No mojé la cama!

—¡Felicitaciones! Eres un niño brillante, inteligente, hermoso. Te adoro, Jérô —dijo, y lo besó en la frente.

—¿Qué quiere decir “te adoro”?

—Quiere decir que siempre pienso en ti, que quiero que estés bien, que me preocupo por ti, que me gusta estar contigo, que me gustaría estar siempre contigo y no separarme nunca de ti. Que te quiero con todo mi corazón.

—Entonces, yo también te adoro, Matilde.”

Al mismo tiempo Eliah, ante la desesperación por haber perdido Matilde, decide aprovechar la misión que lo llevará a la misma tierra donde ella se encuentra con una sola meta en mente: Recuperarla; aunque tenga que suplicar por ello, sin pararse a contemplar a los enemigos que solo quieren separarlos. Esta misión casi suicida que consiste en, paradojicamente, lograr que el empresario Shaul Zeevi pueda extraer Coltán en el Congo gracias a una licencia obtenida de parte del mismo Presidente Kabila, lo lleva a unirse a la traficante Madame Gulemale, sin saber que se ha unido al mismo diablo. Gulemale no solo esta unida al Mossad para eliminar a los traficantes que amenazan a la nación de Israel, entre ellos Aldo Martínez Olazábal, padre de Matilde y conocido en el mundo del trafico de armas como el proveedor de Sadam Hussein, Mohamed Abú Yihad, sino que codicia a Eliah, lo quiere para ella. Lo seduce, de una forma descarada con tal de conseguir de él lo que quiere. Llegando inclusive a aliarse con Nigel Taylor, el enemigo principal de Eliah, en una campaña sin cuartel y de venganza, para separarlo de Matilde.

“—¡Mírame! —exigió ella, y lo sujetó por el mentón para obligarlo a cumplir la orden.

—¿Qué quieres, Gulemale? —le preguntó con hastío.

La mujer le sujetó los testículos y el pene a través del pantalón y los comprimió con cuidado.

—Esto quiero. Y esto —dijo, y deslizó la mano hacia la zona del corazón— y esto —repitió, y le contuvo el costado de la cabeza con la palma abierta—. Te quiero todo, Eliah. —Al-Saud rió sin ganas y se apartó—. ¿Qué te ha hecho esa criatura? Te ha despojado de tu energía y de tus ganas de vivir. En otra época, ya me habrías tomado en todas las habitaciones de la casa y en todas las posiciones que la mente humana es capaz de inventar. Estaríamos riéndonos de todo y de todos.

Al-Saud se volvió, y Gulemale retuvo el aliento, conmovida por la mirada siniestra y el gesto de Eliah, transformado por la ira.

—La tengo clavada aquí —pronunció, en un susurro de dientes comprimidos, y se apretó el bulto bajo el cierre del pantalón— y aquí— descargó el puño sobre el lado izquierdo del pecho— y aquí —agregó, y apoyó la punta del índice en su frente—. Está volviéndome loco.

Gulemale permaneció quieta y callada. Sólo sus ojos se movían sobre las facciones de Al-Saud, contorsionadas por una mezcla de rabia y de dolor. Levantó la mano y le acarició la mejilla áspera a causa de la barba de dos días.

—Matilde es un ser muy superior a nosotros, Eliah. Somos simples mortales, llenos de defectos y de ambiciones; ella, en cambio, es como de otra dimensión, más elevada por cierto. Es alguien que se encuentra por sobre las mezquindades de este mundo.”

Es así como Matilde queda expuesta a la venganza disfrazada de cortesía de parte de Nigel, quien en un principio inicia su acercamiento hacia ella para destruir a Eliah y vengarse de lo ocurrido entre ellos años atrás, sin imaginarse que la cirujana irá robándole poco a poco el corazón. Pero ni Gulemale, ni Taylor, ni ningún otro enemigo puede contra el destino de nuestros protagonistas. El encuentro entre Matilde y Eliah se da apesar de todo. Después de una conversación honesta, una noche de amor desenfrenada que casi roza con lo mágico, y la conexión tan especial que crece en Eliah por Jerome, ambos empiezan el camino a lo que ellos creen es la reconciliación. Pero las dudas aun están latentes. Es como pisar en falso. Solo una pequeña duda o cualquier atisbo de desconfianza bastará para que lo poco que han logrado avanzar desparezca de inmediato.

“—Lo que compartimos anoche fue sublime, mi amor.

Matilde desvió la cara y fijó la vista en el ramo de hibiscos, cuya tonalidad semejaba la de sus pómulos. Sin duda, lo vivido la noche anterior en esa cama angosta e incómoda había sido algo inusual, tal vez sobrenatural, y ella aún se estremecía al evocarlo. No obstante, la realidad se imponía de manera categórica, y los problemas que los habían separado a finales de marzo volvían a asomar sus cabezas detestables. De todo lo que ella tenía para reclamarle, su amorío con Celia era lo que más pesaba. ¿Habrían compartido el mismo fuego alguna vez?

—¿Qué pasa, mi amor? —Al-Saud le aprisionó el mentón entre el pulgar y el índice y la obligó a volver el rostro—. Matilde, estoy tan feliz, tan inmensa y completamente feliz por todo, por lo de anoche, por lo de esta mañana, por estar con vos, por haberte recuperado. ¿Por qué no te siento igual de dichosa?

—Es que nada ha cambiado —admitió, y bajó los párpados para ocultarse porque él no le permitía apartar la cara—. El hecho de que estés aquí y de que anoche hayamos vivido lo que vivimos no ha cambiado nada.

Al-Saud se quitó la toalla en torno a la cintura con un jalón y la arrojó sobre la cama.

—Me desprecias por ser mercenario y en cambio aceptas la amistad de Taylor, que también lo es.

(…)

—Me dijiste que estabas aquí por mí —comenzó a enfadarse—. De nuevo me mentiste. Me dijiste que estabas loco por verme.

—¡Y lo estaba! —exclamó él, con pasión e ira, que amedrentaron a Matilde—. ¡Estaba enloqueciendo sin vos! ¡No tenes idea lo que fueron estos meses, Matilde! Tal vez para vos haya sido fácil vivir sin mí…

—No, no —susurró ella, visiblemente afectada, y lo acalló con una mano sobre los
labios—. No fue fácil en absoluto, te lo aseguro, Eliah. En realidad, fue lo más difícil que me ha tocado vivir.”

Y aunque ambos saben que lo de ellos es un amor que durará para siempre, no pueden evitar que los enemigos consigan su objetivo. Todo se confabula para que Matilde descubra los intentos de seducción de Gulemale sobre Eliah y que él le oculto, que se junta con el descubrimiento de aquella verdad detrás de la venganza de Nigel. Y mientras el conflicto estalla en el Congo y el padre de Matilde casi es asesinado gracias a la traición de Gulemale, llegan un punto en el que Eliah, nuestro orgulloso Caballo de Fuego, se harta. El orgullo puede más que el amor y cansado de las dudas de Matilde, decide dejarla, porque ya no soporta el desprecio que ella siente por él y sentirse tan poca cosa ante ella. Una vez más se separan y al parecer, será para siempre, aunque eso los mate a ambos.

“—Arrete, Matilde —le pidió—. Arrete, s’il te plait. Me rindo —susurró en francés, con los brazos alzados y la cabeza caída. Su mano se abrió y las fotografías se regaron en torno a él.

Matilde supo que algo acababa de romperse en el interior de Eliah y sintió pánico.

—Estoy cansado de vivir de esta manera, lleno de angustia y de desesperación por el temor constante a perderte, por no ser suficiente para ti, por anhelar que me ames más que a nadie, por considerarme menos, por no merecerte…

—Eliah, por favor…

—Déjame hablar. Le temo a tu juicio lo mismo que a mis errores, que son muchos, lo sé, pero están en el pasado y nada puedo hacer para cambiarlos. Le temo a tu condena. En verdad, tú estás muy por encima de mí…

—¡No! —clamó ella, e intentó acercarse, pero Al-Saud volvió a elevar los brazos y caminó hacia atrás.

—Te amo de un modo que no es bueno para mí, tampoco lo es para ti. A veces pienso que es una obsesión que terminará con los dos.”

Nada te prepara para tanto drama. Espero de todo corazón que Eliah y Matilde terminen juntos porque de no ser así, a mi me va a dar una apoplejía (si, así de exagerada soy). Y es que NO…no, no, no puede ser que el orgullo pueda ser más fuerte. Y si ha eso le agregamos aquel final…no, simplemente no. Y si tengo que ser repetitiva, pues ahí voy. Bonelli tiene una pluma alucinante. Los diálogos, la descripción de los lugares, como crea cada circunstancia que hace fácil imaginar el contexto bajo el que se desarrolla la trama es simplemente magistral. Una vez más, la autora se supera.

Nuestros personajes principales se muestran un tanto diferentes, pero casi los mismos en esencia. En este libro podemos ver nuevos rasgos de Matilde, más fuerte, más valiente en lo que a su profesión se refiere. Nos conmueve y la llegamos a admirar por su entrega ante tanta gente que lo necesita, a pesar que su vida personal no la maneje de la misma forma, con tantas dudas que la acechan. Y Eliah… que más se puede decir de un hombre tan cautivante. Seria caer en redundancia. Es perfecto e imperfecto a la vez. Comete errores, ama a Matilde con todas sus fuerza y calla para protegerla, aunque aveces ese silencio le cueste caro después. Aquí también podemos ver otros aspectos de su profesión, dejando en claro que ser un mercenario quizás no sea tan malo…

De los personajes secundarios, debo resaltar unos cuantos. El primero, Jerome. El reflejo de que la esperanza y las segundas oportunidades son posibles para quienes actúan con un corazón honesto. Un niño con una personalidad e inocencia que te enternece. Cada uno de sus momentos con Matilde son sublimes, y ante aquel ¡Mamá! tan espontaneo, es imposible quedar indiferente. La historia paralela de Josephine y Alaman, hermano de Eliah, apesar de tener su toque complicado, nos garantiza aquel instante fresco y dulce que enriquece la historia. Me encanto todo lo relacionado con ellos. Y Gulemale… Dios, como detesto a esa mujer, tan fría y calculadora. Como dije al inicio, deteste cada una de sus apariciones, y con sinceridad les digo que espero no saber más de ella en el siguiente libro (se vale soñar). Y una historia que me dejo completamente descolocada es la de La Diana y Markov. Mariyana se merece ser feliz, y espero de verdad saber más de ellos.

Y si tengo que decir algo en contra de este libro (tanto París como Congo) es que de verdad, necesito que Juana levante voz y diga si realmente quiere y esta conforme con el desarrollo de su historia. No me malinterpreten. Amo a Juana y su temperamento tan abierto, sus comentarios tan achispados que te sacan una sonrisa cuando menos lo esperas. Una amiga fiel en la que puedes confiar siempre. Pero como es un personaje muy querido para mi, de verdad quiero que sea feliz, y a veces sentí que no quería estar en el Congo acompañando a su amiga quien era la que realmente quería estar ahí. Juana añora a Shiloah, lo llamaba constantemente, lo extraña y estoy segura que de verdad solo vive para poder verlo otra vez. ¿Porque no ir con él?, ¿Porque dejar que la historia de Matilde decida sobre su propio destino?. Si yo fuera Matilde, le preguntaría a Juana, a mi amiga, la que siempre estuvo conmigo en las buenas y en las malas, que es lo que realmente quiere. Pero supongo que como no es la historia de Juana la que se cuenta… en fin. De eso se trata la lectura. Que el libro te genere reacciones, emociones… y esta serie tiene de eso por montones.

Ahora, solo me queda continuar con el tercer y ultimo libro de la serie. Gaza es el siguiente destino y debo confesar que tengo mucho miedo de lo que me voy a encontrar. Me apasiono mucho con la lectura, quizás más de lo que una persona normal debería, pero así soy yo. Y esta historia es ¡buenísima!, ¡Única!

Espero realmente que al final todo termine bien.

Una Palabra: INTENSA
1000% RECOMENDADA

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