[Mi Reseña] LIBRO ‘Como en una montaña rusa’ de Susan Elizabeth Phillips

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Cuando piensas en libros de Susan Elizabeth Phillips, al instante piensas en historias super light, mujeres aguerridas con historias de amor con situaciones cómicas y finales felices. Así que ya imaginaran mi reacción cuando empece este libro y me encontré con tremenda trama. La portada es muy engañosa y la sinopsis aun más, por ello estoy segura al afirmar que este libro me ha dejado marcada… Ahorita les comento porque.

Como en una montaña rusa‘ de Susan Elizabeth Phillips esta dividido en cuatro partes que abarca diez años en la vida de Honey Jane Moon, que como el titulo del libro, a los dieciséis años, con una apariencia desaliñada y casi pareciendo un chiquillo adolescente, inicia su viaje en la ‘Colina de Elevación’. Huérfana y casi, casi la única persona sensata dentro de la caravana donde vive con su tía Sophie, quien siempre esta sentada al abandono de si misma viendo la televisión y con su hermosa, pero haragana prima Chantal, hace que su fuerte determinación la lleve a idear un plan para salir de la pobreza en la que pronto caerán de manera inevitable, ya que El parque de Diversiones de Silver Lake, lo más parecido a un hogar que ha tenido y donde la atracción principal era la imponente montaña rusa ‘Black Thunder’, es ahora solo un fantasma y ya no genera ingresos. Y ya que sus cartas al ‘señor Disney’ para que compre el parque no han sido contestadas, solo le queda recurrir al plan B: Que Chantal gane el concurso de belleza Miss Paxawatchie County, donde la ganadora podrá audicionar para ser la hija de Dash Coogan en su nuevo programa de televisión, The Dash Coogan Show.

Cuando parece que todo puede tener solución y Chantal gana el concurso, los problemas se presentan pero nada detiene a Honey de su objetivo, y junto a su haragana prima y un indigente que recogió en la carretera llegan a Los Angeles para que Chantal pase la audición, sin imaginar que aquí conocería a los dos hombres que cambiarían su destino. Uno, una leyenda viviente, el ultimo cowboy de Hollywood, y el otro, una promesa y estrella en ascenso en el mundo de la actuación, joven, atractivo y muy atormentado…y ambos marcarían su vida, para siempre.

“—Aquí es donde reside tu historia —dijo en voz baja—. Justo aquí. En ella y yo.

—Eso es ridículo. Sería un programa completamente distinto si utilizáramos a esa chica.

—De eso no hay duda. Tal vez no sería la porquería que es ahora. —Tiró el casete sobre la mesa de Ross—. Esa muchacha es lo que hemos estado esperando, el elemento que nos ha faltado desde el principio. Ella es el catalizador que hará funcionar este programa.

—Por el amor de Dios, Celeste tiene dieciocho años, y tiene que ser guapa. No me importa la edad que tu chica afirma tener, no aparenta más de doce, y desde luego no es nada guapa.

—Puede que no sea guapa, pero no me negarás que tiene personalidad.

—Su relación amorosa con el personaje de Eric Dillon constituye uno de los ejes principales del guión. No puede decirse que esté a la altura de Dillon.

Coogan frunció los labios al oír mencionar el nombre del joven actor. No había ocultado su antipatía por Dillon, y Ross lamentó haber sacado el tema.

—Hay otro punto en el que tú y yo diferimos —dijo Dash—. En vez de contratar a alguien de confianza, tuviste que buscar un chico guapo con el don de tener rabietas y causar problemas.

—El concepto del programa…

—Aún no lo entiendes, ¿verdad, Ross? No vamos a leer juntos esa escena inicial. Es una porquería. Esa chiquilla no va a interpretar a Celeste. Se interpretará a sí misma. Interpretará a Honey.

—¡Esto altera todo el concepto del programa!

—Ese concepto apesta.

—¡No podemos cambiar el concepto del programa a estas alturas!

-No es divertida, y no es sincera. ¿Qué te parece si pides a los guionistas que por lo menos traten de que sea un poco más sincera esta vez?”

De la noche a la mañana, Honey se convierte en estrella de televisión encarnando a Jane Marie, la hija de trece años de Dash Coogan, que también se enamora del hijo de la dueña del rancho donde el cowboy trabaja y que Eric Dillon interpreta. Su verdadera edad es un misterio para todos ya que su apariencia es lo único que a los televidentes les importa, apesar de tener ya diecisiete años. Y los guionistas de la serie aprovechan las carencias de afecto de Honey para elaborar la personalidad de su personaje y las situaciones que hacen de The Dash Coogan Show un éxito rotundo. Mientras que tras bastidores, Honey tiene que lidiar con la fama, su familia holgazana, su apego a las personas con tal de recibir migajas de afecto y un enamoramiento casi infantil por Eric Dillon, el galán de la serie. Durante el ‘Tiempo en Antena’, Honey se gana la antipatía de todos porque no sabe como reaccionar a todo lo que exigen de ella y a la indiferencia que recibe de todo el mundo. Por ello, Dash Coogan se convierte en lo más parecido a una ‘familia’, ya que al parecer es al único que parece importarle lo que haga, cuando ella se comporta insoportable, arisca y muy molesta.

Al finalizar la tercera temporada de la serie, y al estar cerca de cumplir los veinte años y después de muchísimas complicadas situaciones, Honey cree darse cuenta de dos cosas: su enamoramiento por Eric Dillon debe terminar. Un hecho fundamental la hará darse cuenta de que él jamas la vera como una simple mocosa problemática, y Dash Coogan, a sus cuarenta y tres años, es en realidad el dueño de sus sentimientos más profundos. Todo es complicado, todo es tensión. Pero cuando Honey ama, lo hace con todo su corazón, y cuando siente que todo esta claro dentro de ella, toma lo que es suyo, sin dudarlo.

“—Tienes veinte años —repuso él con voz áspera—. Eres una niña.

—Mentiroso —susurró ella.

—Estás caliente y necesitas a un hombre. No te importa demasiado cuál.

—Eso no es cierto. Bésame otra vez.

—No más besos, Jane Marie.

—Eres patético —replicó ella, negándose a dejarle ocultarse detrás de una relación fingida.

—Yo no soy…

Honey cogió su fuerte muñeca y le llevó la mano hasta su pecho. La apretó contra su plenitud.

—¿Notas cómo me late el corazón, Dash? —Pasó la palma de un lado a otro hasta que se le endureció el pezón bajo el sedoso tejido—. ¿Lo notas?

—Honey…

Le tomó la manaza entre las suyas y la deslizó entre sus pechos y sobre las costillas.

—¿Me sientes?

—No…

—¡Cobarde!

Dash la agarró por el brazo y casi la desequilibró cuando la atrajo contra sí. Su rostro se crispó y, cuando acercó la boca a la suya, siseó:
—¿Es esto lo que quieres?

El beso fue tan intenso y arrollador que Honey debió asustarse, pero el fuego en su interior era demasiado ardiente. La reacción de ella avivó su ira en vez de enfriarla. Dash se apartó de ella y se despojó de la chaqueta.

—Temo mucho por ti, Honey.

—No tengas miedo —repuso ella—. Ya sé que no puedes quererme.

—Cariño…

—No pasa nada. Yo te quiero lo suficiente por los dos. Te quiero muchísimo.

—Solo lo crees.

—Lo hago —dijo ella con vehemencia—. Más de lo que he querido a nadie en mi vida. Tú eres la única persona que se ha preocupado de verdad por mí. No te enfades conmigo.

—Tú te mereces mucho más. Yo no quiero hacerte daño, pero antes de acabar te habré roto el corazón.

—No me importa. Por favor, Dash. Por favor, ámame, solo por esta noche.

Él le acarició el pelo durante un largo rato. Después le deslizó las manos por la espalda desnuda hasta las caderas.

—Está bien, cariño. Te amaré. Que Dios me perdone, pero no puedo remediarlo.”

La vida junto a Dash es maravillosa y Honey siente que no puede desear más nada en el mundo. Los años pasan y los caminos de todos los integrantes de la serie se separan, y Eric Dillon también tiene demonios contra los que luchar. Su carrera como actor es cada vez mas solida, y se consolida en la industria incluso ganando un Oscar, pero no tarda en darse cuenta que su matrimonio con la mujer de la que creyó estar enamorado estaba destinado a fracasar. Lo único bueno de toda aquella experiencia son sus dos hijas que ya tienen cinco años de edad. Rachel es tan temperamental con una personalidad fogosa que le recuerda a alguien en particular, y Becca poseedora de una dulzura infinita como solo un niño con Síndrome de Down puede tener.

Pero el viaje de la montaña rusa continua y ‘La Caída’ esta próxima. Pérdidas irreparables suceden y acusaciones terribles en contra de Eric se ponen de manifiesto debido a heridas del pasado incurables. Cuando todo parece perdido, los caminos de Honey y Eric vuelven a coincidir y el abrir sus mentes y corazones para entender que ambos siempre debieron estar juntos, sera el último tramo del viaje que ambos deberán enfrentar, para así poder llegar ‘Hacia la estación’…juntos, como siempre debió haber sido.

“—¿Por qué haces esto? —susurró.

—Quería que me vieras.
Había en sus ojos una expresión desnuda y hambrienta que ella no había presenciado nunca.

—¿De qué huyes?

Él la miró con ojos angustiados.
—De mí mismo.

—No lo entiendo.

—Destruyo a las personas. —Hablaba tan bajito que ella apenas lo oía—. Personas que no se lo merecen. Los inocentes.

(…)

—¿Y qué sentirás tú cuando me pierdas?
Los aleteos de pánico regresaron. No debía afectarla. No de ese modo. Ella no era suya para que la afectara.

—No sé a qué te refieres.

—Sí lo sabes. Mañana, cuando me vaya. ¿Será distinto para ti?

—Claro que será distinto.

Se apartó de él y se dirigió hacia un montón de maderos viejos.

—¿Un par de manos menos para trabajar en tu montaña rusa?

—No me refiero a eso.

—¿A qué entonces?

—Yo… —Se volvió hacia él—. No me hagas esa clase de preguntas.

—Vuelve conmigo, Honey —dijo Eric en voz baja—. Deja la montaña rusa y regresa a Los Ángeles conmigo. Ahora. No dentro de tres meses cuando se haya terminado.

—No puedo.

—¿Por qué no?

—Tengo que acabar de construirla.

Toda su indulgencia se esfumó, y su boca se contrajo en una expresión adusta.
—¿Cómo he podido olvidarlo? Tienes que construir tu gran monumento a Dash Coogan. ¿De dónde he sacado que podía competir con eso?

—¡No es ningún monumento! Trato de…

—¿Encontrar a Dios? Creo que tienes a Dios y Dash enredados dentro de tu cabeza. Es a Dash a quien quieres encontrar en esa montaña rusa.

—¡Le quiero! —exclamó ella.

—Está muerto, y ninguna montaña rusa en el mundo tiene el poder de hacerlo regresar.

—¡Para mí no está muerto! No lo estará nunca. Lo amaré siempre.

Eric se volvió y regresó al Toril para recoger sus cosas. Cuando dejaba atrás la Black Thunder, supo que había cometido muchas estupideces en su vida, pero lo más estúpido que había hecho nunca era enamorarse de la afligida viuda de Coogan.”

No solo ha sido un libro largo de leer, sino complicado de manejar. Hubieron muchos momentos en los cuales debí dejar de leer un momento para asimilar la carga emocional que me generaba. La pluma de Susan Elizabeth Phillips me convenció hace ya bastante tiempo, pero que te presente una historia así es bastante impactante ya que esta muy lejos de lo que siempre publica. Si me enfoco en la narrativa, le doy 100 puntos sin dudarlo. El dividir el libro en cuatro partes llevando la historia como una viaje en montaña rusa me pareció magistral ya que tenemos la vida de todos los implicados dentro del vagón donde Honey esta a la cabeza del viaje. El manejo de las emociones es espectacular ya que conocemos y sabemos que pasa por las mentes de todos los relacionados en cada situación. Y otro punto a resaltar es que varios capítulos se presentan como guiones de televisión, donde la autentica personalidad de Honey es utilizada para cada capitulo de la serie ficticia, dejando a relucir sus necesidades y anhelos. Phillips es una genio al momento de hacernos volar la imaginación con una historia conmovedora.

En lo personal he quedado total y completamente exhausta luego de terminar de leer este libro, ya que no solo nos encontramos con una historia de amor, sino también muchos temas que asimilar. El abuso sexual infantil es uno de ellos y el que más tengo que resaltar dentro de todos debido a un momento realmente desgarrador manejado de gran forma por la autora. No tengo idea de como he sobrevivido a tanto. Sin duda es lo mejor que he leído de Phillips en todo el tiempo que vengo siguiendo su trabajo.

Honey es un personaje alucinante. Comenzó como una niña que se obligo a si misma a crecer debido a las terribles experiencias y falta de cariño que le toco vivir en la vida. La impulsividad de su carácter, esa necesidad inmensa de mantener unida a su familia a pesar de no estar conformada por las mejores personas, y el querer ser aceptada y querida, hacen de ella la mujer aguerrida y fuerte en la que se convierte. La fama le llega de sorpresa y en muchos momentos no sabe como manejar todo el poder que obtiene por el simple hecho de ser una superestrella. Cuando ya se siente desbordada por tanta incomprensión de parte de todos, su enojo la hace cometer errores en los que ella misma se pregunta ‘¿Acaso nadie va a detenerme?’, logrando compenetrarte con su manera de pensar.

Dash Coogan sin duda, en cuestión de complejidad es también un personaje cautivante de la misma forma que Eric Dillon. Sin querer admitirlo, ambos escoden miedos, complejos y carencias que sus escudos de defensa los hacen fríos, inalcanzables, hasta temibles, pero es como si Honey pudiera leer sus emociones, como solo una persona como ella puede hacerlo, y no se le hace difícil encontrar lo mejor de ambos y amarlos con toda su alma, por lo que realmente son. Por ello, tanto a Dash como a Eric, se les complica el aceptar a Honey cerca de ellos a primera instancia, ya que Dash dentro de si, tiene la certeza de que si se apega demasiado a ella, la terminara perdiendo, como todo lo demás a lo que se ha sentido apegado, y Eric teme destruirla como él siempre cree que ha hecho con las personas que más a querido. Los hombres de la vida de Honey rechazan su cercanía ya que saben que una mujer como ella, con tanta necesidad de ser aceptada, se quedará unida a ellos de manera inmediata y puede que quizás terminen haciéndola sufrir, aunque en realidad es todo lo contrario, y convencerse de ello es un camino muy largo y tormentoso. Sin duda, la autora se ha basado en investigación psicológica para la elaboración de sus personajes. La investigación se siente y se respeta, y hace que su pluma tenga un sello distintivo de los demás. Eso es realmente, magistral.

Secundarios, hay muchisimos. Destacar uno o dos seria imposible. Chantal, tía Sophie, Gordon, Liz, Lilly, las hijas de Eric, Guy Isabella, Meredith, Parches, e inclusive la Black Thunder son un deleite como complemento de tan compleja historia. De los nombrados, Parches fue simplemente el que más lagrimas me hizo derramar por lo conmovida que me resulto la historia de como aquel personaje nace y saca, desde su tragedia, la capacidad de encontrar consuelo. Incluso escribir ahora sobre él me llena de una sensación indescriptible. Bellisimo.

El final es el esperado, y el tramo final del viaje en montaña rusa pone todo en perspectiva para nuestros protagonistas, dejándonos claro que no hay mal que dure cien años, y cuando todo parece que no tiene solución, todo vuelve a empezar, y así la esperanza vuelve a surgir. No solo recomiendo su lectura, sino que puedo asegurar que se llevaran miles de sorpresas leyendo este libro. Son muchas las sensaciones las que te genera y el Epilogo es maravilloso. Y ¿Que creen?, creyendo que, como Susan Elizabeth Phillips es una autora consagrada, supuse que nadie me miraría raro si iba a una librería en mi país a preguntar por este libro y así tenerlo en papel. Y, ¿pueden creer que no lo tenían?, ¿Que raro, verdad?… ¬__¬

En fin, sin más que agregar puedo decir…
SUPER RECOMENDADO.
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