[Mi Reseña] ‘Legado oculto’ de Joanna Wylde

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El primer libro de esta serie me quedo debiendo, pero aun así quise continuar con las historias de los Reapers porque algo dentro de mi me decía que quizás la cosa mejoraría. Estoy segura que esta semana tanto mi intuición, como mi animo, están algo descompuestos ya que por más que lo intento, simplemente la historia de Sophie y Ruger no ha logrado cautivarme como hubiese querido… Ahorita les comento porque.

Legado oculto‘ de Joanna Wylde es el segundo libro de la serie MC Reapers, la cual continua adentrándonos en la cultura de los moteros, donde cada miembro es considerado parte de una gran familia. En este libro, que empieza con un prólogo poniéndonos a tono sobre como sucedieron las cosas y porque desencadenan como lo hacen, nos cuenta como una Sophie muy enamorada se entrega por completo a su amor de juventud Zach Barret, en una noche que no es ni de lejos lo que toda chica sueña con tener en un momento tan importante. Y es en este momento cuando Ruger, el hermanastro de Zack, irrumpe no solo cuando Sophie se encuentra medio desnuda después de haber perdido la virginidad, sino también en todos los momentos de su vida que son importantes.

Para ser un motero que pertenece a la “pandilla” de los Reapers, a los largo de los siete años siguientes de aquella noche, Sophie poco a poco se da cuenta que al parecer, Ruger siempre va a estar ahi para ella, no pudiendo evitar pensar que quizás eligió al hermano equivocado. Es así como Ruger, al descubrir que Sophie y su sobrino están viviendo casi en la indigencia, decide tomar las riendas del asunto con la ayuda de los Reapers para darles a ambos una vida mejor. Pero las cosas no son tan fáciles de solucionar, y tampoco se puede ignorar la inmensa atracción que sienten el uno por el otro, aplacada a través de los años, hasta el punto de la desesperación.

“—¿Qué significa eso? —dije—. Creía que querías que me integrara con tus amigos del club. Además, me merezco tener la oportunidad de relajarme un poco, como todo el mundo ¿no crees? Acostarme con un hombre de vez en cuando y todo eso…

Ruger se puso muy tenso y se volvió hacia mí. Noté como las ventanas de la nariz se le dilataban al inspirar profundamente y la mandíbula se le crispaba. Siempre había tenido un aspecto imponente, pero ahora daba miedo de verdad. Debería haberme
sentido aterrorizada, pero el efecto de las cervezas aún me envolvía como una agradable manta protectora. No volvería a permitir que me intimidara, ni una vez más.

—Creo que con las chicas estarás bien —dijo por fin—. Al menos con algunas de ellas, con las que son propiedad de los hermanos. No quiero que te juntes con las otras. Y en cuanto a esa mierda de amigos con derecho a roce, olvídalo, Soph. Quítatelo de la cabeza ¿me has entendido?

—¿Pero por qué? —exclamé, escandalizada—. Tú te tiras todo lo que se mueve. ¿Por qué yo no puedo?

—Porque eres madre —dijo, con voz que parecía más bien un rugido—. No tienes nada que hacer follando por ahí. Lo digo en serio.

—Soy madre, pero no estoy muerta —repliqué, mirando al techo con exasperación—. No te preocupes, a Noah no voy a presentarle a nadie, a menos que sea algo serio, pero me apetece un poco de diversión. Horse está de muy buen ver y, si los otros hombres del club se parecen aunque sea un poquito a él, serán perfectos para mí. No me jodas con esto, por favor. Vosotros, chicos, la metéis donde os da la gana. ¿Por qué no puedo yo hacer lo mismo?

—Eso lo hacemos con las zorras y los culos ricos que van con nosotros —dijo Ruger con dureza—. Son basura. De ninguna puta manera voy a permitir que tú te conviertas en una de ellas.

—No eres mi jefe —respondí.

—Te portas como una niñata de catorce años —me espetó, estrechando la mirada.

—Al menos no me porto como un padre sobreprotector —le corté—. No eres mi padre, Ruger.

Nada más pronunciar aquella frase, me lanzó la mano al cuello con rapidez y me atrajo hacia sí. Acercó la boca hasta pegármela al oído y mi cara quedó tan cerca de su pecho que casi podía lamérselo.

—Créeme, soy muy consciente de que no soy tu padre —dijo mientras la punta de su nariz rozaba el borde mi oreja y la sensación de su aliento en ella me provocaba un escalofrío—. Si lo fuera, me meterían en la cárcel por lo que me imagino cuando pienso en ti.

Subí las manos y le agarré por los costados para palparle los músculos, antes de dirigirlas hacia sus pezones. Sin poder contenerme, me acerqué más y le lamí el piercing. Ruger gruñó de placer y sus dedos hicieron presa en mi pelo. Su cuerpo
estaba en tensión y, en aquel momento, sentí el roce de su miembro erecto contra mi vientre.

La hostia. Joder. La hostia.

Los pezones se me dispararon hacia arriba y sentí un espasmo en la carne de mi entrepierna. No podía parar de moverme. Ruger deslizó una mano por mi espalda, por debajo de mis shorts y de mis bragas, y me agarró el trasero. Sus dedos se clavaron con fuerza en mi carne al notar cómo volvía a chuparle el anillo del pezón y después me lo metía en la boca.

—¡Dios! —exclamó—. Tienes dos segundos antes de que te coloque sobre esa mesa y te
embista hasta que se rompa. Te lo juro, Soph, pero dime ¿cómo vamos a explicarle esto a Noah? No pienso casarme contigo y no voy a dejar que ates mi rabo con una correa, así que las cosas podrían complicarse rápidamente, nena.

Me detuve en seco, sacudida por escalofríos y con las bragas empapadas. Ardía por lanzarme sobre él como una perra en celo, desesperada por llenar a toda costa el vacío que sentía dentro de mí. En lugar de eso, me separé de él poco a poco. Su mano salió de debajo de mis shorts y nos apartamos el uno del otro, taladrándonos mutuamente con nuestras miradas.

—Joder —murmuró Ruger, pasándose la mano por el pelo y desviando la mirada. En sus pantalones se marcaba tan claramente el miembro erecto que se podía distinguir de sobra la forma de la cabeza, aplastada contra la tela. Me pregunté qué haría si yo me arrodillara, le bajara los pantalones y le diera un lametón alrededor de la punta de su sable, antes de metérmelo entero en la boca —esta se me hizo agua solo de pensarlo.

El deseo me taladraba como un arma punzante.”

Para Ruger, tener a Sophie en casa es una tortura. Y aunque estaba encantado de por fin tener a Noah en un lugar seguro y a su lado, Sophie era lo que más deseaba en el mundo desde el momento en que la conoció. Pero antes que cualquier cosa, él es un Reaper. No esta dispuesto a perder la libertad que ser un motero le proporcionaba, y mucho menos se ataría a una sola mujer, aunque ella fuera la que con solo su perfume lo ponía al limite, y que al mismo tiempo no entendía lo que el club y sus normas significaban.

El deseo y el enfrentamiento entre ellos es inevitable. Una fiesta que termina mal, una tregua peligrosa y un secuestro solo le confirman a Sophie lo peligroso que puede llegar a ser ese ambiente para ella y su hijo. Y apesar de lo que Ruger parece demostrar, es incapaz de comprometerse solo con ella. Antes de salir lastimada es preferible continuar su vida sola, aun cuando eso signifique alejarse del único hombre que invade, no solo su vida sino también su corazón.

“—¿Me estás diciendo que te importo? —le pregunté, escéptica—. ¿Que te importo de verdad?

—Bueno, sí —respondió, arrugando la frente—. Siempre me has importado, Sophie, eso no es ningún secreto. Joder, te sostuve al borde de la carretera mientras echabas un bebé al mundo. No quiero que esto suene mal, pero no lo habría hecho cualquiera. Algo pasó aquella noche. Durante mucho tiempo hemos pretendido que no fue nada, pero ya se acabó el fingir.

—Pero tú vas por ahí tirándote todo lo que se mueve — le espeté, llanamente, odiando cada palabra, pero sabiendo que tenía que decirlo—. No pienso estar con un hombre que me sea infiel y mira, aquí estamos en una fiesta en la que una pareja jodiendo en un garaje no llama ni un poquito la atención. ¿Piensas mantener tu cosa dentro de los pantalones?

Su mirada era oscura y fría y yo conocía la respuesta antes de que abriera la boca.

—No traeré a nadie a casa —dijo—. Ahora mismo no me imagino jodiendo con nadie que no seas tú, pero en esta vida lo que cuenta es la libertad. Me convertí en miembro de los Reapers para poder jugar con mis propias reglas. No pienso ponerle una correa a mi rabo y dársela a una mujer, como si fuera un puto perrito.

Sentí una fuerte punzada en mi interior y recordé lo que me había dicho Maggs. «Le pones las cosas claras y, si no las acepta, te largas.» No parecía muy dispuesto a aceptarlas y aquello quería decir que nos encontrábamos de nuevo ante un callejón sin salida. Mi instinto de conservación, que había estado ausente todo aquel tiempo, regresó de pronto. Dios ¿pero es que era idiota del todo?

—Ahora estamos juntos ¿lo tienes claro? —dijo—. Hablo en serio, Sophie. Eres mía.

—Yo no soy de nadie más que de mí misma —repliqué, lenta pero claramente—. No tenía esto previsto para nada. Tengo que reconocer una cosa, sabes cómo hacer que una chica lo pase bien. Disfruté cada segundo. También creo que tienes razón en lo de Noah, necesita que haya un hombre en su vida. Sin embargo, el hecho de que nos acostemos no cambia nada. La cosa no va a funcionar entre tú y yo, pero eso no significa que él tenga que sufrir. Vosotros podéis continuar haciendo vuestras cosas, como siempre. Yo no me meto.

—La cosa está funcionando bien por primera vez, joder —respondió él. Sin embargo, yo sacudí la cabeza, decidida.

—Permíteme que te diga lo que va a pasar en los próximos días —repliqué—. Voy a encontrar un trabajo y después un sitio barato para vivir. Métetelo en la cabeza.

—Solo hablas mierda —repuso Ruger.

—No —contesté a mi vez—, es la realidad. Tú quieres libertad para acostarte con quien te dé la gana, pero yo no voy a dártela. Quiero algo más. Parece que en esto tenemos una pequeña diferencia de opiniones y no voy a intentar convencerte. Sin embargo, te diré algo, Ruger. Merezco estar con alguien a quien yo le importe algo como persona. Alguien que me valore lo suficiente como para no ir por ahí follando con otras mujeres. Prefiero pasar sola el resto de mi vida antes que conformarme con lo que me ofreces. Como mucho, te consideraré un gran amigo con derecho a roce, pero nada más. ¿Queda claro?”

El libro anterior me pareció tan falto de sentimientos que suponía imposible que el segundo libro pueda llegar a un nivel peor. Me equivoque. A “Legado Oculto” no solo le falto amor sino que es todo tan básico que resulta hasta cansado terminarlo. Si fue tan malo para mi, ¿Por qué lo termine?. Bien, pues primero porque dejando de lado la ‘supuesta historia de amor’, es un libro bastante sencillo y la información sobre la subcultura de los moteros es bastante interesante. La trama de la mitad en adelante se pone buenísima porque nos adelanta lo que se viene en el tercer libro que SI me parece muchísimo más interesante que este segundo libro, y porque hay diálogos que merecen la pena rescatar, como aquella reunión de Sophie con las chicas del club o como las conversaciones con su entrañable amiga Kimber.

El mensaje del libro sobre las apariencias es contundente. Ni el club, ni una antigua stripper, ni una simplona vecina, y ni siquiera un chico con cara de ángel son lo que parecen y algo de didáctico tiene la trama al querer dar a entender que realmente no debes juzgar a las personas por lo que aparentan, sino por sus acciones. De esa manera puedes descartar realmente a quien le importas o no. Eso se lo rescato a Wylde muy por encima de la historia de Ruger y Sophie, basada solo en el deseo sexual que sienten y para nada en los sentimientos de amor y pasión que uno tanto espera encontrar en este tipo de libros. En lo personal, con lo indicado anteriormente, llegue a pensar que la autora debería mejor dedicarse a escribir libros de autoayuda, más que en novelas románticas. Sin afán de ofender, pero es que la pareja no me convence, por muy intensos que se pusieron en varias ocasiones.

Sophie era muy joven cuando creyó estar enamorada y todo se vino abajo al conocer la verdadera personalidad de Zack. Es fácil entender muchas de sus acciones. Es valiente, si. Sabe lo que quiere, también. Pero nuestra protagonista femenina funciona, para mi, mucho mejor sola. Cuando se junta con Ruger, no saltan esas chispas que tanto esperas apesar del historión que tienen juntos. Creo, me atrevo a decir, que mi problema también tenia que ver con el motero en mención, ya que es uno de los peores protagonistas masculinos que he tenido la oportunidad de conocer en un libro. Patán como él solo, grosero, cabezota e incapaz de mostrar siquiera algo que no fuera de índole sexual hacia la supuesta mujer de su vida, y por supuesto, no debo olvidar mencionar aquel complejo de ‘Perro del hortelano’ que tiene, ‘no come y tampoco deja comer’, ¡Que buena gracia!. Sé que es un motero, y que no es precisamente un caballero de blanca armadura y que debo haber leído miles de libros con personajes masculinos más toscos que este, pero algo bonito y profundo debería haber salido de esa boca suya que no fuera otra cosa que no sean groserías. Como dije, personajes reticentes al amor, he conocido muchos, pero lo de Ruger es pataneria en estado puro por donde lo mires. Bueno… supongo que es cuestión de gustos. Sophie puede sentirse muy atraída hacia su cuñado, pero la verdad es que a mi no me gusto nada. No sentí magia cuando estos dos andan juntos. Esa es la verdad.

Secundarios a resaltar, Kimber. De no haber sido por ella, hubiese pedido la devolución de mi dinero. Su filosofía de vida me pareció estupenda. Las intervenciones de la mejor amiga de la protagonista me llevo muchas veces a querer saber más de su historia que la de los protagonistas, lo que me lleva pensar que Joanna Wylde es muy buena con los personajes femeninos. Los comprende, los entiende y los plasma muy bien al momento de construir sus características. Eso explicaría porque el grupo de las chicas del club es tan genial. La trama de la historia de Em se conoce aquí dejándonos intrigados respecto a lo que se viene en el tercer libro. Muy a mi pesar debo decir que me quede bastante enganchada y muy impaciente por conocer lo que realmente paso en ese cuarto con Hunter. Supongo que una vez más tendré que ponerme con esta serie, aun cuando muy en el fondo mi voz interior me repita una y otra vez que no tiene salvación alguna.

Y por último, debo admitir que el Epilogo fue bastante bueno. Si bien a esta historia le falto ‘amor’, por decirlo de alguna manera, me gusto como todo llega a estar bien una vez que los compromisos se hacen. Confirmo que leeré el tercero, pero solo para quitarme la curiosidad de encima, esperando realmente que la autora me haga tragar mis palabras con una historia digna de leerse. No debería haber problemas, ya que la trama que envuelve a Em y Hunter tiene todos los instrumentos para hacerlo, lo digo muy enserio.

No la recomiendo.
Pero como tiene información para el tercer libro…
Es necesario leerla, pero no imprescindible
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