[Mi Reseña] ‘Persiguiendo a Silvia’ de Elísabet Benavent

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Este libro me ha generado muchos problemas (no esta disponible en mi país, ¡Que raro!), sensaciones y contradicciones internas. Buenas, malas, intensas y … difíciles de explicar. Pero, ¿Para eso son los libros no?. Para que el lector ‘sienta’. De todos modos creo que debo aclarar que si me ha gustado, pero no tanto como hubiese querido… Ahorita les comento por qué.

Persiguiendo a Silvia‘ de Elísabet Benavent es el primer libro que leo de esta autora y al mismo tiempo es el primer libro de una bilogía en donde ‘literalmente’ perseguimos la estela que deja el huracán Silvia Garrido. Y es que mejor definicion no podía tener nuestra protagonista femenina que es tan singular, torpe, ocurrente, deshinibida e impulsiva, y que lo arrasa todo a su paso con una personalidad arrolladora al punto de que sea imposible no sonreír con su presencia. Trabaja en una importante multinacional y como la sinopsis de su libro indica, está perdida. Y es que no es para menos, ya que una relación tan intensa y tan carnal que duro casi dos años junto a Alvaro, su jefe, no se supera tan fácilmente, y mucho menos luego de herirse y amarse tanto.

Y es que todo con Alvaro es y fue así siempre, fuerte, carnal, pasional e intenso. Al punto de no saber ya en donde empieza y termina ella misma como persona. Todo se centra en él y en el amor que ella esta segura que siente. Y aunque el mismo Alvaro se niegue a reconocer sus sentimientos con nombre y apellido, Silvia sabe que nunca ha sentido lo mismo por nadie y quizás jamás lo haga. Quizás para Alvaro todo eso sea suficiente, pero ¿y el amor?. Acaso, ¿el amor no es importante?. Para Silvia si lo es, quiere que la amen, se merece que la amen. Pero Alvaro no esta muy dispuesto a demostrar amor cuando realmente tiene que hacerlo.

“—Creo que me debes una disculpa, ¿sabes? Yo no hago estas cosas queriendo molestarte —traté de sonar firme.

—Tú haces las cosas sin pensar a quién podrían afectar. Y siempre lo haces todo igual. Eres incontrolable y desmedida. Eres un puto desastre continuo, el caos. Ni siquiera te preocupas por lo que sale de tu boca. Hablas sin más. Haces sin más. Te falta un jodido filtro mental. Te hace falta un puto filtro en la garganta y…

—Pero yo te quiero, Álvaro —confesé levantando las cejas.

Oh… ¿En serio acababa de decirle que le quería interrumpiendo una perorata sobre todo lo que me hace absurda e insoportable?

—¿Ves? No piensas. Es todo así —dijo.

—¿Tan difícil es quererme a mí que me hace incapaz de quererte? ¿Es un sentimiento demasiado elevado para mi pobre calidad humana? —Al decirlo me puse por primera vez en mi vida muy seria delante de él.

—Nunca estás quieta. Ni siquiera cuando estás dormida te callas. Canturreas, te ríes, me desafías, te divierte molestarme. Constantemente estás pensando en cómo hacer algo que la mayor parte de las veces incluso es ilegal. No te entiendo. Vives inmersa en un maremágnum de sentimientos que te ahogan y que te hacen una persona imprevisible. Y ahora estoy tratando de explicarte por qué narices estoy tan enfadado y me sueltas que me quieres, así. Que me quieres. Que te has enamorado. Esto es la crónica de una muerte anunciada…

—¿Es que no me entiendes? ¿Es que tú no te has enamorado? —pregunté con un hilo de voz, empezando a pensar si no sería mejor marcharme y olvidarme de él.

—Claro que sí. —Levantó la cara y me miró, ceñudo—. Claro que sí, joder, Silvia. No puedo pensar en otra cosa que no seas tú. ¡Yo no sé qué coño me has hecho! Quiero… llenarte. —Se tapó la cara y la frotó—. Pero… ¿cómo gestiono esto con una persona como tú? ¿Cómo narices quieres que acepte que tengo una relación con una persona a la que, sí, adoro, pero que los bomberos tuvieron que rescatar de una máquina de vending esta misma mañana?

—Si lo dices de esa manera parece que lo que no soy es digna de tu amor.

—Necesito que seas una mujer adulta. Necesito saber a qué atenerme.

—¿Temes que te rompa el corazón? —contesté levantando las cejas, queriendo hacerme la graciosa.

—Estoy hablando de hacerte daño, Silvia. Y mucho.

—Pero no lo harás.

—No quiero hacerlo, es diferente —dijo—. Me conoces y sabes el tipo de decisiones que soy capaz de tomar.”

Conforme los días sin Alvaro van pasando, Silvia cree que no podrá soportar tanta mezcla de amor, indignación y rabia que no parecen querer abandonarla. Su amiga Bea también cree que no solo Alvaro no es bueno para ella sino que la ha consumido hasta el punto de convertirla en la mitad de ella misma. Por ello, ambas hacen lo mejor que pueden en momentos así: se van de juerga, pero aquella decision no termina tan bien como ellas habían planeado. La noche y la playa le dan a Silvia momentos para pensar y perderse en si misma cuando de la nada aparece Gabriel. Un roquero enigmático, atractivo como él solo, que sin duda esconde algo y por supuesto con una personalidad atrayente que a Silvia le inspira tranquilidad pero al mismo tiempo preocupación por la conexión tan especial que le genera. Gabriel la acepta como es, se convierte en su mejor amigo e inclusive podría estarse enamorando poco a poco de él. ¡Imposible!, dos veces cayendo en el mismo hoyo sentimental, con dos hombres tan diferentes el uno del otro, pero tan parecidos en eso de no creen en el amor. Es posible también que la personalidad autodestructiva de Gabriel pueda llegar a lastimarla, ¡Cuanto drama!, Estas cosas sin duda solo le pasan a ella.

Y mientras su amistad con Gabriel se va haciendo más profunda, más cercana, mas intima y más honesta de lo que jamás fue con Alvaro, Silvia sabe que adherir el sexo a su relación, solo complicaría su caótica vida sentimental aún mas. No quiere arruinarlo todo solo por un rato de calentura. Lo que vive junto a Gabriel por ahora es suficiente, aunque se muera de ganas por amanecer entre sus brazos. Pero ella no se engaña así misma es hora de dejar de perseguir y de por fin decidir.

“—¿Estás triste? —me pregunta cerca del oído.

—Un poco.

No me pregunta por qué. Solo me besa el cuello y me aprieta más contra él. La piel se me ha puesto de gallina en una oleada brutal.

—Ojalá no tuvieras que irte jamás —susurra.

—Te cansarías de mí.

—Nunca.

—Conmigo en casa, ¿cuándo ibas a follar? —Me río.

—Quizá la solución pasa porque lo hagamos entre nosotros, ¿no?

—¿Hacer qué?

—Acostarnos.

Le doy un amago de puñetazo en el costado. Nos separamos y sonríe.
—Oh, qué gracioso eres —digo en tono grave.

—Hablo en serio. Es lo único que nos falta. Estamos enamorados, ¿o es que no lo ves?

—Tú no crees en el amor —gruño en respuesta.

—No, en eso tienes razón. —Y esboza una sonrisa preciosa y enorme.

Chasqueo la lengua contra el paladar y le acaricio la cara con las manos, apartándole el pelo.

—Dios…, qué guapo eres —digo como en trance, admirándole.

—Venga, bésame —me pide.

—No me hace gracia —le contesto a pesar de que me estoy contagiando de su sonrisa.

—¿Te lo imaginas? Tú y yo en la cama. ¿Sería raro?

—¿Dices guarrerías?

—No cuando hago el amor —responde resuelto.

—¿Sabes que es imposible que hagas el amor si no crees en el amor, listillo?

—Por ti creo hasta en Dios si quieres.”

Mi principal problema con este libro es la forma en la que esta escrito. No me malinterpreten, no digo que me parezca que este mal, es más, cuando le agarras ‘la honda’ lo disfrutas. La pluma de Benavent es buenísima si es que hablamos de originalidad, tiene mucha frescura y me atreveré a decir que esta historia esta más evocada a lo cómico que a lo dramático ya que hubieron muchísimos pasajes que me arrancaron muchas sonrisas como el de la ‘Purpurina” por ejemplo.

Por ello, sabes que la autora tiene un sello particular que sin duda es atrayente, pero para alguien familiarizado con los modismos que utiliza. Que esto sea un problema para mi quizás significa que soy una inepta en comprensión lectora, o quizás simplemente el libro fue ideado de esa manera. Quien sabe, a lo mejor no estaba en sus planes hacer de esta historia algo ‘para todos’, pero no pueden negarme que todo el libro tiene bastante de jerga y modismo español que para una que no vive en esos lares, muchas veces llega hasta marearte. También debo decir que de vez en cuando Benavent se pone un poco repetitiva, pero felizmente no llega al punto de ser molesto. Lo bueno del asunto es que la linea de tiempo si te engancha. La historia está contada en primera persona, y es genial como podemos ver como se desarrolla la relación de Silvia con Alvaro hasta la ruptura, a la par de la relación de Silvia con Gabriel y sus momentos íntimos y llenos de sentimiento. Hubieron varios momentos surrealistas que no me convencieron para nada (Los EMA, Katty Perry, Beyonce y demás) y cansinos, como las miles de veces que el seno escurridizo se le dejo ver a nuestra protagonista (una vez estuvo bien, las demás estuvieron demás, en mi opinión). El resultado, apesar de que todo, es una buena historia, pero con la que no conecte tanto como había esperado porque muchas veces me distraje de la trama principal.

Silvia es tan… original. Un personaje que sin duda es imposible de olvidar. No solo por la personalidad que tiene sino porque apesar de ser ficticio es muy humana. Ama, odia, se equivoca, se levanta, llora y sonríe con la misma intensidad y ganas con la que espera la amen de verdad, y que definitivamente se merece. Hubieron muchas posturas de ella que me amargaron enormemente durante su relación con Alvaro, pero que entendí y comprendí por completo. Silvia es un reflejo de lo que muchas mujeres somos y es imposible no identificarse con ella. Creo, que ella es lo que hace de este libro algo memorable y también creo que Benavent crea mejor personajes femeninos que masculinos. Basándome en este libro, si opino de esa forma porque la verdad es que odie a Alvaro con todas mis fuerzas. Y es que es un problema para mi haberme topado con alguien tan igual en la vida real, al punto de afectar mi objetividad en esta reseña…Es en serio, parece increíble pero este tipo de gente existe. Ya todos conocemos a Alvaro así que no hace falta que explique a que me refiero, y si no lo conocen pues, les invito a que lo hagan para que puedan comprender el porque, haga lo que haga, nunca será santo de mi devoción.

Por su lado, creo que el personaje de Gabriel es interesante pero no cautivante. Espero estarme equivocando y tragarme mis palabras cuando empiece el segundo libro. Si bien sus intervenciones no son pocas, y si, se que es intenso y sumamente sentimental, no me emociono tanto como deseaba. Un roquero autodestructivo, pasional quizás hasta romántico sin darse cuenta de que lo es, que te canta guitarra en mano mirándote fijamente a los ojos, definitivamente tiene mucho para dar, pero a mi simplemente… no se, quizás me he vuelto muy exigente últimamente. La segunda parte de esta historia será determinante para mi respecto a lo que este personaje me haga sentir, ya que él también tiene mucho que decidir y realmente espero que debido a sus decisiones, todo termine a su favor.

Secundarios… creo estar en lo correcto al decir que no hay muchos que resaltar. Todo esta tan centrado en los tres protagonistas, que la primera que se te viene a la mente es Bea, la mejor amiga de Silvia y quien es tan original y única como nuestra protagonista. Con la diferencia que ella no esta nublada de amor y es más de cabeza fría al punto de dar buenísimos consejos. Creo que ella debió tener mucha más participación. Los hermanos de Silvia también tienen una mención favorable, definitivamente son el tipo de hermanos que toda chica quiere. Al menos yo si.

Con un Epilogo que te deja intrigada por saber que sigue ahora que Silvia parece estar más que decidida a cambiar el rumbo de su vida, sin duda este libro es único, original y bastante surrealista en algunos puntos. Te hace reír, emocionar pero que en mi caso, muchas veces me dejo un poco mareada porque tuve que reeler varios párrafos hasta dos veces para encontrarle sentido a los modismos utilizados. Siento que este es un gran punto en contra, el cual no me dejo conectar del todo con los sentimientos que la autora me quiso transmitir. Pero, bueno… eso quizás es solo problema mio. Nada grave y no es nada de lo que preocuparse.

Me pongo inmediatamente con el segundo.

Si, lo recomiendo.
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