[Mi Reseña] ‘Mi nombre es Liberty’ de Lisa Kleypas

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Cuando Lisa Kleypas anuncio que haría una serie de romance contemporáneo, todos entramos en shock. Literalmente. La mitad de sus seguidores la apoyo ciegamente y la otra mitad se mantuvo a la espera y emitir una critica recién al ver el resultado final. No hay duda que la pluma de Kleypas en si misma es única y y destacada en el romance histórico, género que maneja mejor que nadie, y que esta decision fue arriesgada como solo ella puede serlo, pero pocos se imaginaron que el producto final podía ser simplemente… maravilloso. Ahorita les comento por qué.

Mi nombre es Liberty‘ de Lisa Kleypas es el primer libro de la serie contemporánea ‘La Familia Travis’ o más conocida simplemente como ‘Travis’. Al principio no entiendes porque la serie se llama así, ya que empezamos conociendo la historia de Liberty Jones. Conforme vamos avanzando, entendemos el porque del nombre de la serie…

Liberty tiene catorce años, es hija de padre mexicano y madre estadounidense y luego de la muerte del primero, llega al pueblo de Welcome, una pequeña ciudad del este de Tejas de casas pre-fabricadas en donde Liberty a muy temprana descubrirá el duro lado de la vida junto a su madre. A los primeros días de su llegada, un incidente la hace conocer a Hardy Cates, un muchacho de diecisiete años que la impacta tanto por su masculinidad, sus ojos azules y su apariencia imponente al punto de convertirse en el amor de su vida, un sueño inalcanzable. Y es que Hardy no tiene pensado quedarse en Welcome para siempre. Sabe que su destino es salir de la pobreza en la que vive, y cualquier precio es valido para cumplir sus objetivos. Es ambicioso, arriesgado, trabaja duro y juega todavía más duro. Esta decidido a cambiar su destino, aunque eso signifique dejar atrás a la única persona capaz de no hacerlo partir de Welcome y que hace latir al máximo su corazón.

«—He oído decir que sales con alguien —declaró Hardy en tono despreocupado mientras hacía girar la pelota en el extremo de uno de sus dedos.

Yo boté la pelota mientras Hardy imitaba mis movimientos delante de mí. Como me había enseñado, yo lo miraba a los ojos en lugar de centrarme en la pelota.

—Él me besa —declaré sin dejar de botar la pelota con regularidad.
Tuve la satisfacción de ver cómo Hardy abría unos ojos como platos.

—¿Qué?

—Gill Mincey. Cuando estudiamos juntos. De hecho, me ha besado muchas veces.
Yo me desplazaba a uno y otro lado intentando esquivarlo, y Hardy seguía mis movimientos.

—Estupendo —respondió él con un deje extraño en la voz—. ¿Vas a lanzar la pelota o no?

—Además creo que es bastante bueno besando —continué yo mientras aceleraba el ritmo de los botes—. Pero hay un problema.

La atenta mirada de Hardy se clavó en la mía.
—¿Cuál es el problema?

—Que no siento nada.

Él apartó la mirada y se frotó la nuca para liberar la tensión que atenazaba los músculos de su cuello.

—Ésa es una cuestión sobre la que tú y yo no vamos a hablar.
Ahora que había iniciado aquella vía, no podía dejarla.

—¿Si fuera mayor, sentirías química conmigo?

Hardy evitaba mirarme.
—Liberty —masculló—, no me hagas esto.

—Sólo estoy preguntando, eso es todo.

—No lo hagas. Algunas preguntas lo cambian todo. —Hardy soltó un suspiro vacilante—. Practica con Gill Mincey. Yo soy demasiado mayor para ti en más de un aspecto. Y tú no eres el tipo de chica que yo quiero.

—¿Y qué tipo de chica quieres? —pregunté con esfuerzo.

—Una a la que pueda dejar sin mirar atrás.

Yo no podía impedir que él quisiera irse, de la misma forma que tampoco podía evitar quererlo.
Crucé la barrera invisible que nos separaba. Sus manos se levantaron en un gesto defensivo, el cual resultaba cómico dada nuestra diferencia de tamaño. Yo toqué las palmas de sus manos y la tersa piel de sus muñecas, donde su pulso galopaba y pensé: «Si lo único que voy a tener de él es este momento, lo tomaré. Tómalo o arrepiéntete para siempre.»

Sin Hardy pero con su recuerdo siempre presente y convirtiéndose en el referente para todas sus relaciones amorosas futuras, y con una vida que parece haberse enseñado con ella, Liberty experimenta cambios drásticos que muchas veces tiene que afrontarlos sola. Carrington llega para darle sentido a su vida pero no puede evitar pensar que su madre ya no es la misma de antes, aun más cuando se deja llevar por una relación tormentosa que la destruye lentamente. Sin darse cuenta Liberty se encuentra a cargo de todo, sola, sin dinero, aun menor de edad y con una hermana pequeña a quien sacar adelante, pero poco a poco la vida se muestra con esperanza, como si un ángel la cuidara en la distancia.

Los años pasan y Liberty, como practicante en un salón de belleza, luego de terminar su carrera, conoce a Churchill Travis, un hombre mucho mayor y un muy famoso empresario Tejano que desde que la ve insiste en ser siempre atendido por ella cada vez que acude a cortarse el cabello. Su relación de amistad crece y se fortalece con el tiempo. Será Churchill el encargado de nuevamente poner de cabeza la vida de Liberty al pedirle que sea su asistente personal luego de sufrir un accidente, sin imaginarse que en este nuevo camino aparecerá Gage Travis, el hijo mayor de Churchil y el primero en mucho tiempo que hace latir su corazón a mil por hora. Sus ojos grises la cautivan, la energía que él destila la hace derretirse a su toque. Gage no puede evitar pensar lo peor de Liberty al ver la rapidez con la que ella se ha ganado la admiración de Churchill. ¿Que misterio esconde aquella mujer de ojos verdes que tanto lo atrae?. No pasará mucho tiempo para caer rendido ante su belleza, y esta dispuesto a todo con tal de quedarse con ella.

Dos hombres, una decision que tomar. Es inevitable que el pasado y el futuro de Liberty se encuentren y solo el amor verdadero será determinante para tomar el camino correcto. Muchas veces el amor no consiste en encontrar a la persona adecuada, sino de escoger a la persona adecuada, realizar una buena elección y entregarse de corazón. Algo que es muy fácil de decir pero mucho más difícil de hacer. Ambos son tan distintos, pero solo uno demostrará ser digno de su amor.

«—¿Te acostaste con él? —me preguntó Gage.

—Quería hacerlo —reconocí yo—, y lo habría hecho, pero él no quiso. Me explicó que, si nos acostábamos, le resultaría imposible dejarme. Y tenía ambiciones.

—Ambiciones que no te incluían.

—Los dos éramos demasiado jóvenes y no teníamos nada. A la larga, creo que fue mejor así.

—De modo que lo amabas, él te abandonó y ahora quiere otra oportunidad.

—Él no ha dicho eso.

—¿Todavía estás enamorada de él?

—No lo sé.

—Hemos hecho el amor, Liberty, y no hay marcha atrás para eso. Él no puede aparecer de repente y arruinar nuestra relación tan fácilmente.

—Sólo hemos hecho el amor una vez —protesté yo.
Él arqueó una ceja en actitud sarcástica.

—De acuerdo, varias veces —reconocí yo—, pero sólo una noche.

—Ya es suficiente. Ahora eres mía y te quiero más de lo que él te quiso o te querrá nunca. Recuérdalo mientras te aclaras. Mientras él te cuenta lo que tú quieres oír, sea lo que sea, recuerda que… —Gage se interrumpió de repente. Respiraba con dificultad y sus ojos ardían de tal manera que se podría haber encendido un fuego con ellos—. Recuerda esto —terminó con voz gutural y me apretó contra él.

Nos dirigimos directamente al silencio expectante del dormitorio y Gage me desnudó en la oscuridad. Después de la precipitada copulación en el coche, la necesidad había dejado paso a la ternura. Gage se deslizó encima de mí como una sombra mientras buscaba mis zonas más blandas, mis nervios más sensibles. Cuanto más me acariciaba, más ardía yo de deseo. Mientras respiraba de una forma profunda, lo agarré ansiosa por beber de sus fuertes músculos, de su elástica carne y de la sedosa textura de su cabello.

Él consiguió con paciencia que me abriera y me relajara, y su boca y sus dedos ahondaron en mi carne con delicadeza hasta que extendí mis extremidades y mi cuerpo se arqueó en una súplica temblorosa para recibirlo. Gemí con cada penetración, una y otra vez, hasta que él traspasó todas las fronteras y lo sentí en mi interior, sumergido, poseyéndome y siendo poseído.»

Kleypas tiene una forma de escribir tan alucinante que es capaz de poner años y años de vida de sus personajes en pocas paginas, sin diálogos, con abundantes párrafos y descripciones sin llegar a aburrirte o caer en lo repetitivo de manera ágil, sin perder el ritmo y siempre avanzado. Para luego ¡ZAS!, rematarte con la escena que tanto estabas esperando, el momento que desencadena el punto de quiebre en los protagonistas y el tan necesitado intercambio de palabras que hace que te caigas para atrás. Eso es lo que hace de su escritura y cada libro que ella escribe los tan bien llamados ‘Un Kleypas’. Un estilo que la destaca de todas las demás escritoras, y este libro lo tiene a por montones. Una historia contada en primera persona que nunca deja debiendo apesar de lo unilateral de la narrativa y que plantea de manera extraordinaria lo duro de la vida de la protagonista y en donde podemos rescatar que ‘No hay mal que dure cien años’. El reto de la romántica contemporánea se supera con creces, engancha y por supuesto, encanta.

La historia de Liberty es inmensamente dura. Prácticamente cuida de si misma desde su llegada a Welcome y sufrimos con ella la depresión en la que su madre cae luego de perder al amor de su vida. La llegada de Carrington es conmovedora y la manera en como Liberty toma en sus manos su crianza aun sabiendo que debería ser su madre la que tome ese papel y la conexión que se desarrolla entre ambas al punto de convertirse en un vinculo madre e hija, nos demuestra una vez más la esencia de nuestra protagonista que siempre se enfrenta a los problemas con justicia y defiende a los suyos con el corazón en la mano, superando la dificultades aunque los obstáculos parecen nunca acabarse.

Si a todo lo que Liberty vive en la vida le agregamos la difícil decision de escoger entre Hardy Cates o Gage Travis, honestamente, yo me hubiese vuelto loca. ¿Como escoges a uno solo?. Uno es el amor de tu vida, y el otro es el único quien despierta todos aquellos sentimientos y sensaciones que creías que no tenias. Pues muy fácil. La decision final se le presenta clara a nuestra protagonista cuando la personalidad de ambos se muestra cruda ante sus ojos debido a un solo acontecimiento en el que los tres terminan implicados y las decisiones deben ser tomadas sabiendo que el amor verdadero esta en juego. Hardy puede ser capaz de cautivarla con su sensualidad misteriosa que siempre la ha impulsado a estar cerca de él y sus ojos azules parecen ver dentro de ella, pero Gage, no solo le promete de manera implícita momentos apasionados, sino el siempre ponerla a ella en primer lugar. El gris contra el azul, el amor sin condiciones contra el conseguirlo todo a cualquier precio. Son momentos muy intensos los que nos regala Kleypas dentro de este triangulo amoroso.

Secundarios a rescatar… Churchill travis. Por Dios, es imposible no mencionarlo en primer lugar. Este viejo metomentodo enamora al punto de quedarse grabado a fuego en tu cerebro. Muchos secretos nos guarda y todo lo maneja a su antojo saliendose siempre con la suya y moviendo sus fichas como si de un juego de estrategia se tratara. Conmueve con su personalidad arrolladora y con su muestras de cariño con los suyos muy a su estilo. Muchas veces cuestionado pero a quien le llega altamente lo que piensen de él. Liberty llega a entenderlo a la perfección y por supuesto lo quiere tal y como es, convirtiéndose en el referente paterno que nunca tuvo, ganándose el cariño y la admiración de semejante personaje. Miss Marva es otro personaje a quien se le tiene que apreciar dentro de la trama. Principal ayuda de la Liberty adolescente que no sabe a quien más recurrir cuando parece un poco perdida la su vida y todos los problemas se le vienen encima y que encuentra en la extravagante señora un punto de referencia cuando la depresión que invade a su madre parece alejarla de la realidad. Sus consejos, su acciones, su presencia, su amistad. Miss Marva siempre ocupará un lugar importante en la vida de nuestra protagonista. Imposible no mencionarla.

Muchos personajes secundarios más podría mencionar que enriquecen la historia de manera muy especial. De momento solo menciono a dos, el resto tendrán que descubrirlos ustedes mismos, no se arrepentirán.

Con un final altamente esperado y que sin duda te remueve el corazón, como toda la novela logra, hasta el último párrafo. Este libro te deja satisfecha y con ganas de más. El maravilloso epilogo no solo te certifica que la elección de Liberty fue la correcta, sino que una vez que lo terminas de leer inmediatamente necesitas saber más de otro atractivo personaje que recién esta por vivir su propia intensa y merecida historia de amor. No tenemos indicios de lo vendrá después así que es fácil entrar en desesperación por saber que vendrá luego.

Reeleer este libro ha sido gratificante… Me pongo con el siguiente libro de inmediato.

MUY RECOMENDADO
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