[Mi Reseña] ‘Buenas Vibraciones’ de Lisa Kleypas

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Con toda honestidad, y muy personalmente, debo decir que esta historia es la más romántica de toda la serie. Conocemos al verdadero Jack Travis y Ella Varner es una protagonista diferente a otras heroínas románticas. Sin duda disfrute con la re-lectura de este libro… Ahorita les comento por qué.

Buenas Vibraciones‘ de Lisa Kleypas es el tercer libro de la serie ‘Travis’ en el que Ella Varner vive en Austin una vida tranquila y sin preocupaciones junto a Dane, su novio ecologista, vegetariano y nada propenso al drama, los compromisos o las complicaciones. Algo que a Ella le viene demasiado bien, ya que se siente segura junto a él luego de haber tenido una infancia llena de sobresaltos, una madre problemática, un padre ausente y una hermana inestable.

Pero todo esto cambia radicalmente cuando su madre le pide de manera urgente que regrese a Houston y se quede a cargo del hijo recién nacido que su hermana Tara dejo abandonado sin explicación alguna. Sin dudarlo Ella viaja para hacerse cargo del “problema” suponiendo que sera por corto tiempo ya que sabe que su novio no esta muy interesado en asumir el cuidado de un bebe. Ante tamaña situación, Ella decide empezar a averiguar donde esta Tara y quien es el padre de Lucas, descubriendo que el candidato que encabeza la lista de sospechosos es nada menos que Jack Travis, un hombre con fama de mujeriego y que niega ser el padre de Lucas desde el principio, pero que al mismo tiempo se muestra atento, interesado en descubrir la verdad tanto como Ella y con muchas ganas de estar más cerca de la mujer de ojos azules que se presentó en su oficina con un bebe en brazos, distinta a todas las mujeres que ha conocido antes, empezando a cautivarla de una manera que Ella jamas creyó posible.

“—Admítelo, Ella. No es tan malo lo de ser carnívoro.

Extendí la mano para coger un trocito de pan y le unté un poco de mantequilla.

—No soy carnívora, soy una omnívora oportunista.

Le di un mordisco al pan y me deleité con el intenso sabor de la mantequilla. Se me había olvidado lo buena que estaba la comida. Con un suspiro, me obligué a comer despacio para apreciarla en todo su esplendor.

Su mirada no se apartó de mi rostro.
—Eres una chica lista, Ella.

—¿Te intimida una mujer con un vocabulario extenso?

—Joder, ya lo creo. Ponme delante a cualquier mujer con un cociente intelectual más alto que la temperatura ambiente y estoy perdido. A menos que ella pague la cena.

—Podría hacerme la tonta y así tú pagarías la cena —sugerí.

—Demasiado tarde. Ya has usado más de una palabra esdrújula.

—Gracias por la cena.

—De nada.

—Pero que sepas que, como te saltes la cita con el médico después de esto, pienso ponerle precio a tu cabeza.

—Te recogeré a las nueve.

No se movió. Estábamos muy cerca el uno del otro, y me desconcertó darme cuenta de que se me había acelerado la respiración. Aunque tenía una pose relajada y tranquila, era muchísimo más alto que yo, tanto que tuve la ligera sensación de que me dominaba físicamente. Aunque lo que más me sorprendió fue que la sensación no me resultó del todo desagradable.

—¿Dane es un macho alfa? —me preguntó.

—No. Beta de la cabeza a los pies. No soporto a los machos alfa.

—¿Por qué? ¿Te ponen nerviosa?

—Para nada. —Lo mire con fingida fiereza—. Desayuno machos alfa todos los días.

Un brillo travieso iluminó sus ojos oscuros. —En ese caso, vendré mañana temprano.”

Tras descubrir que Tara esta en una clínica mental a la que ingreso gracias a sus conexiones con una iglesia moderna llamada ‘Confraternidad de la Verdad Eterna’ y que parece estar bastante consciente de la paternidad de Lucas, Ella no entiende el desapego de su hermana hacia su hijo recién nacido. Luego de hablar con Tara, a Ella no le queda más remedio que hacerse cargo durante tres meses de Lucas en Houston, lejos de Dane y la seguridad que tanto trabajo le costo construir.

Lucas logra despertar el instinto maternal de Ella al punto de no estar segura si podrá separarse de él cuando su verdadera madre regrese a recogerlo y volver a su vida anterior como si nada hubiese ocurrido será aun más complicado ya que Jack Travis también se niega a desaparecer de su vida ahora que la ha conocido. Ella es una mujer atractiva pero sencilla, muy diferente del tipo de mujeres con que se ha relacionado en el pasado. Poco a poco la relación entre ellos va haciéndose más cercana e íntima. Y aunque Ella cree que la de ellos es una relación, sin futuro y con los días contados por ser polos muy opuestos, con diferentes conceptos sobre lo que esperan de una pareja, con esperanzas y deseos incompatibles, sin ser muy consciente de cómo o por qué sucede, siente que Jack va logrando derribar las barreras que ha alzado durante años para proteger su corazón.

“—No quiero que pase la noche contigo.

—Pero es mi… —Guardé silencio y lo miré sin dar crédito—. ¿Qué pasa, Jack? Es mi pareja, vivo con él.

—Ya no. Vives aquí. Y… —Una pausa antes de que añadiera entre dientes—: Y no quiero que te acuestes con él.

—Tú no tienes nada que decir al respecto —repliqué.

—No voy a dejar que me quite lo que es mío.

—¿¡Tuyo!? —meneé la cabeza y solté un sonido a caballo entre una risa y un gemido de protesta. Me llevé los dedos a los labios lentamente, cubriéndomelos con la misma suavidad que un visillo cubriría una ventana abierta. Tuve que hacer un gran esfuerzo para encontrar las palabras adecuadas—. Jack, mi novio viene a verme. Puede que me acueste con él o puede que no. Pero eso no es de tu incumbencia. Y no me gustan estos jueguecitos. —Inspiré hondo y me escuché decir de nuevo—: No me gustan los jueguecitos.

La voz de Jack al replicar fue suave, pero con un deje tan salvaje que me puso los pelos como escarpias.

—¿Ves? Por eso prefiero a Dane, o a los hombres como él, antes que a alguien como tú. Él no me dice lo que tengo que hacer. Soy una mujer independiente.

—Gilipolleces feministas —lo escuché murmurar. También parecía tener problemas para respirar. Me volví para mirarlo, presa de la furia.

—¿¡Cómo!?

—Esto no tiene nada que ver con la puta independencia femenina. Estás asustada porque sabes que, si empiezas una relación conmigo, llegarás mucho más lejos de lo que has llegado con Dane. Él no te apoyará en nada, ya lo ha demostrado. Se ha rajado. ¿Y encima vas a dejar que te eche un polvo?

—¡Cállate!

En ese momento, se abrió la puerta del ascensor y la luz del interior iluminó el suelo gris del aparcamiento. No hicimos el menor ademán de entrar. Nos limitamos a seguir mirándonos echando chispas por los ojos, cada vez más cabreados.

Jack me agarró por la muñeca y me arrastró hasta un rincón oscuro situado en uno de los laterales de los ascensores, donde olía a aceite y a gasoil.

—Te deseo… —murmuró—. Échalo de tu vida y quédate conmigo. No vas a perder nada, porque de entrada no cuentas con él. Dane no es el hombre que necesitas, Ella. Yo sí.”

A diferencia de las dos anteriores, esta novela va al grano desde el principio. Una vez más Kleypas nos presenta una historia contada en primera persona pero de frente y sin preámbulos vemos como los protagonistas interactúan y capitulo a capitulo se desarrollan los problemas, los conflictos, el nacer del amor y las barreras del pasado que van derrumbándose una tras otra. No hay capítulos centrados específicamente en el porque de las inseguridades de nuestra protagonista femenina como en las dos historias anteriores, haciendo de este libro algo más ligero, y mucho mas enfocado al romance y a la conexión maternal, pero sin dejar de lado el marco social que tanto caracterizan a las novelas contemporáneas de Kleypas. Eso me atrapo de sobremanera ya que sentí la historia muy humana y directa, con la que puedes conectar con facilidad.

Antes de resaltar a cada protagonista por separado, debo mencionar la conexión entre ambos bastante palpable a través del papel. Los diálogos entre ellos son asombrosos, algunos muy mordaces y otros bastante divertidos, haciéndole saber al lector hasta que punto llega el grado de complicidad que los protagonistas construyen en su relación. No es raro imaginar porque Jack queda tan cautivado de Ella que además de ser hermosa, inteligente y seductora con su sencillez, aborda su relación con Lucas de una forma que le hace comprender que es una mujer a la que no debe dejar escapar por ser única, conmoviendo a él y al lector cuando el bebe se convierte en el eje de su vida. La manera en que se describe cómo Ella se ve rodeada de biberones, pañales, horas de sueño interrumpidas… es muy cercana y tierna. Ella es diferente, sobre todo por la niñez que tuvo que vivir y como puso mucho esfuerzo de su parte por superarla. Ver el cambio que se ejerce en ella cuando se permite así misma ‘sentir’ es asombroso, y de lejos es una protagonista inolvidable.

Ya en los anteriores libros teníamos una idea de como era Jack Travis. Le encantan las mujeres, es bastante divertido, sarcástico y el típico hermano travieso del medio. Pero en su propia historia conocemos al verdadero hombre detrás del apellido. Leal, cariñoso, intenso, con un deje de posesividad que le lleva a poner a prueba su paciencia pero que sabe vale la pena si es que con eso puede quedarse al lado de Ella y así poder destruir todas las barreras que ella ha creado alrededor de su corazón y enfrentando obstáculos que nuestra protagonista ve insalvables. Sin más, Jack es inolvidable y he quedado enamorada de por vida.

Secundarios a resaltar… Dane. Por momentos debo decir que me desespero por lo extremadamente racional que es. Si, no me miren con esa cara. Es decir, esta bien ser práctico y ver la vida de manera racional, pero era su novia la que se le estaba yendo de las manos ¡Por Dios!, de verdad espere un poco más de lucha de su parte, quizás hasta dolido por perder a la mujer que supuestamente ama, pero no. Me desespero y me encanto a partes iguales, sobre todo en aquella conversación de ruptura donde paso de ser el novio al amigo que nuestra protagonista tanto necesitaba. La madre de Ella y Tara, Candy es simplemente una pesadilla, dejándome una huella increíble y nada satisfactoria en la mente. Tara es también un personaje a quien debo hacer mención. Si bien algunas de sus acciones no son las correctas, creo que algunas si lo fueron. Bien podría haber hecho de la vida de Lucas un tormento, así que supo de manera instintiva que lo mejor era no tenerlo con ella. Si lo vemos por ese lado, ¿quién puede juzgarla?.

Volvemos a saber de Liberty y Gage, Hardy y Heaven, Churchill, Carrington y Joe. Este último no tiene tantas participaciones como hubiésemos querido por ser el siguiente en tener su propia historia de amor, pero al menos queda en suspenso el desarrollo de la misma. Espero tener sorpresas cuando esos ocurra.

El final es el esperado y el Epilogo es sencillo y bastante conmovedor. La última palabra del libro nos brinda la firme idea de que ser madre no siempre significa haber llevado a un ser humano en el vientre, sino llevar el amor por un hijo en el corazón.

Completamente SUBLIME
La recomiendo
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