[Mi Reseña] ‘GREY: «Cincuenta sombras de Grey» contada por Christian’ de E.L. James

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Destruido y vapuleado por la critica “especializada”, luego de terminar de leer este libro yo me pregunto: “¿Que libro han leído estos especialistas?”. Es decir, sabemos que la narrativa y pluma de E.L. James no es de las mejores, por no decir que no ha evolucionado absolutamente nada luego de los tres libros anteriores. Pero si nos basamos en las sensaciones que la historia genera, es extremo, en mi opinión, decir que Christian Grey es un acosador, un maltratador o hasta un psicópata que solo busca minimizar a una obnubilada Anastasia. No, yo sigo sin encontrar aquello que tanto atacan y en realidad lo que yo me encontré en este libro especifico es a un hombre que tiene toda una vida bajo control, gris, solitaria y metódica, que siente hacia si mismo un rechazo insano que una experimentada Ex-Ama supo muy bien controlar a su favor sin que él mismo se diera cuenta y que de manera repentina todo aquello se desmorona, dando paso a sentimientos por completo desconocidos para él, unos mas fácil de digerir que otros, y la soledad en la que vivía empieza a desaparecer y carecer de sentido ya que conoce lo que significa dar “más” de si mismo pero es incapaz de aceptar que merece ofrecerlo y recibirlo, y todo gracias a la hermosa, torpe y muy respondona Anastasia Steel…

O yo soy muy romántica y veo “flores y corazones” en todos lados, o es que realmente el plan de marketing utilizado dio resultado en esta humilde consumidora de libros románticos… Ahorita les comento por qué.

GREY: «Cincuenta sombras de Grey» contada por Christian’ de E.L. James es el cuarto libro de la serie “Cincuenta Sombras” en la cual vemos desde la perspectiva del atormentado empresario, la historia superventas que ya todos conocemos. Él mismo nos cuenta como empieza y toma forma su relación con la tímida, inexperta pero a la vez muy inteligente Anastasia Steel. Es la primera vez que busca y seduce por si mismo una sumisa, la primera vez que tiene que insistir tanto para tener algo que realmente desea. Desde que cayo en su despacho la quiso para si mismo debido a lo irreverente de sus respuesta, lo terca e ingeniosa que puede llegar a ser y porque nunca hace lo que se le dice. Adiestrarla significaba un reto y seria un entretenimiento bien recibido, agregando a todo ello lo hermosa que llegaba a ser si sonreía solo para él. Pero todo tenia que ser a su manera, era la única forma, ya que su personalidad oscura y monstruosa solo le permite tener relaciones en donde el dolor infringido, y consensuado, le genera placer.

Por ello, luego de un viaje en helicóptero y un acuerdo de confidencialidad, Grey solo espera que la mujer inocente de ojos azules que le genera sentimientos nunca explorados, acepte el acuerdo para así poder dar rienda suelta a todo aquel placer que él sabe encontrará junto a ella en aquel cuarto rojo que Christian Grey ha convertido en su refugio. La señorita Steel parece querer experimentarlo, es la parte “dolorosa” y “las normas que cumplir” la que no parece entender. Y como podría, si él mismo no esta dispuesto a mostrarse realmente como el monstruo que él piensa y esta convencido que es. Ella se iría si realmente lo conociera, y luego de haber conocido la vida junto a Ana, es imposible no ver todo lo anterior como un pozo sin fondo, al que nunca más quiere siquiera volver.

“Tiene la cara pálida bajo el resplandor de las luces de aterrizaje, y le brillan los ojos.
Oh, Dios, qué guapa es.

Me desabrocho el arnés y me inclino hacia Ana para desabrocharle el suyo.
Ella levanta la cabeza y me mira.
Confiada.
Joven. Dulce.
Su delicioso aroma está a punto de ser mi perdición.
¿Debería hacer esto con ella?
Es adulta.
Puede tomar sus propias decisiones.

Y quiero que siga mirándome así cuando me conozca realmente… cuando sepa de lo que soy capaz.

—No tienes que hacer nada que no desees hacer. Lo sabes, ¿verdad?
Es importante que lo entienda. Quiero que sea mi sumisa, pero por encima de todo necesito su consentimiento.

—Nunca haría nada que no quisiera hacer, Christian.

La deseo.
A toda ella.
Su cuerpo y su alma.
Quiero que sea mía.

Miro esos ojos desconcertados y le imploro:

—Dime que sí.

—¿A qué? —susurra.

—A nuestro acuerdo. A ser mía. Por favor, Ana.

Es lo más cerca que he estado de suplicar desde hace muchísimo tiempo. Vuelvo a besarla y en ese beso vierto toda mi pasión. Cuando la cojo de la mano, parece deslumbrada.

Deslúmbrala aún más, Grey.
En mi dormitorio, la suelto.

—¿Confías en mí? —pregunto.
Asiente con la cabeza.

—Buena chica.
Buena, y preciosa, chica.”

La virginidad perdida, las nuevas experiencias vividas, las pesadillas recurrentes calmadas por la presencia de Ana en su vida, y aquel pánico que siente cada vez que Ana intenta tocarlo, desencadenan en un enfrentamiento doloroso donde la curiosidad los lleva a terrenos que ninguno de los dos quiere explorar. Ella por fin ha visto lo que él es capaz de hacer, y él parece incapaz de querer algo diferente a lo que le pidió desde el inicio. ¿Es egoísta?, ¿Tan enfocado esta en conseguirla que nunca pensó que este no seria un estilo de vida fácil de aceptar para ella?. Ana cree que Christian quiere cambiarla, pero ella es todo lo que Christian desea, ni más ni menos. Es él el que no parece aceptar que se merece el amor tan inmenso que la señorita Steel esta dispuesto a darle. La esperanza después del enfrentamiento, se apaga. Es hora de enfrentar a los demonios si quiere volver a tenerla en su vida y en su cama. ¿Será capaz de ser aquello que Ana tanto reclama?. ‘Flores y Corazones’… quizás sea momento de ponerlo en práctica. Cualquier cosa, con tal de recuperarla.

“—¿Te has planteado probar a mantener una relación a su manera?

¿Qué? Lo miro con sorpresa.
—¿Te resultaban satisfactorias las relaciones sexuales con ella? —añade.

—Mucho.

—¿Te gustaría repetir?

¿Volver a hacérselo? ¿Y ver de nuevo cómo se marcha?
—No.

—¿Y por qué?

—Porque no es lo suyo. Le hice daño. Le hice mucho daño… y ella no puede… no querrá… —Hago una pausa—. Ella no disfruta con eso. Se enfadó. Se enfadó mucho, joder. —Su expresión, esa mirada herida, me perseguirá mucho tiempo… Y no quiero volver a ser la causa de esa mirada.

—¿Estás sorprendido?

Niego con la cabeza.
—Se puso furiosa —susurro—. Nunca la había visto tan enfadada.

—¿Cómo te hizo sentir eso?

—Impotente.

—Un sentimiento que ya conoces —dice.

—¿Que ya conozco…? —¿A qué se refiere?

—Ya lo sabes.

Intento coger aire, abrumado por la rabia impotente de un niño indefenso. Sí. La rabia. La rabia profunda y desquiciante… y el miedo. La oscuridad es como un torbellino furioso dentro de mí.

—No es lo mismo —mascullo esforzándome por contener mi ira.

—No, cierto —concede Flynn. —Necesitas centrarte en dónde quieres estar —prosigue Flynn—. Y yo diría que quieres estar con esa chica. La echas de menos. ¿Quieres estar con ella?

¿Estar con Ana?
—Sí —susurro.

—Entonces debes concentrarte en ese objetivo. Si está enamorada de ti, tal como te ha dicho, también debe de estar sufriendo. Así que repito mi pregunta: ¿te has planteado la posibilidad de mantener una relación más convencional con esa chica?

—No.

—¿Por qué no?

—Porque nunca he pensado que pudiera ser capaz.

—Bueno, si ella no está preparada para ser tu sumisa, no puedes asumir el papel de amo.

Lo miro, furioso. No es un papel: es quien soy. Y, como salido de la nada, me viene a la memoria un correo a Anastasia. Mis palabras: «Lo que parece que no te queda claro es que, en una relación amo/sumiso, es el sumiso el que tiene todo el poder. Tú, en este caso. Te lo voy a repetir: eres tú la que tiene todo el poder. No yo». Si ella no está dispuesta a hacerlo… entonces yo no puedo.

Siento una punzada de esperanza en el pecho.
¿Podría?
¿Podría mantener una relación vainilla con Anastasia?
Se me eriza el vello.
Joder. Es posible.

¿Me atrevo a albergar una esperanza?
Maldita sea. Sí, me atrevo.”

Como ya dije, en lo personal siento que la pluma de E.L. James no ha mejorado absolutamente nada desde el último libro publicado desde la perspectiva de Ana. Confieso que esperaba una evolución. No hay detalles en su narrativa que se destaquen ni mucho menos aquello que haga de su forma de escribir un sello característico; que la defina. Y me atrevo a decir que quizás este sea el motivo por el cual la critica la destruye por completo. Eso, y la envidia, hay que decirlo. Hasta el momento es el libro más vendido en USA y en muchos otros países, y pues eso genera un poco de pica en ciertas personas, no me lo pueden negar.

Volviendo al punto “técnico”, por llamarlo de alguna forma. La pluma de James es como si alguien te contara sin parar una historia que solo avanza, y avanza y avanza. El “copy-paste” de muchas de las partes, como los correos electrónicos tampoco es que le favorezca mucho, y la tediosa descripción de la vida diaria llena de trabajo de Christian tampoco es que me agradara mucho. Y apesar de todo ello, no tengo ni idea como es que James logra engancharte. Es una locura cuando lo analizas. La forma en que te mantiene pegada a la historia con una pluma tan básica realmente te deja conmocionada. Y luego de pensarlo mucho, creo que todo se basa en los diálogos combinados con los pensamientos a modo de respuesta mental a cada palabra dicha, la disposición de los párrafos y por supuesto aquella incertidumbre por los acontecimientos futuros que los personajes parecen sufrir de manera constante. Creo que es la formula infalible. Preguntas que empiezan con un “¿Podría…?”, “¿Será…?”, “¿Resultará…?” y muchos ejemplos más es aquello que hace que tu imaginación te permita volar, y James parece haberse dado cuenta que eso hace al libro funcionar.

Punto para la autora, debo decirlo, son los recuerdos. Oh Si!. En este libro no hay “Diosa interior”. Pero hay sueños, hay recuerdos de la infancia de Christian, hay flashback de anteriores sumisas y mucho viaje interior a la mente de Grey y muchas conversaciones consigo mismo que deleitan al lector y que se esperan de una historia contada en primera persona. Otro punto a favor es que Christian no ha cambiado. Es decir, ya teníamos una idea pre-concebida de su personalidad en el primer libro, excepto que bajo la mirada de Ana es intimidante la mayor parte del relato, pero aquí inclusive lo sentimos un poquito más humano. La relación con Taylor, con Gail, con sus familia, consigo mismo y aquella necesidad de cuidar y proteger a Ana. Christian quiere entregarle el mundo, y odia que ella no se considere tan valiosa como lo es para él.

Su rechazo hacia si mismo es apabullante, y la perspectiva equivocada que tiene sobre las relaciones amorosas son producto de, como ya lo dije, aquella Ex-Ama que ha sabido influenciar, para mal, a aquella autodestructiva personalidad. Pero, con lo que no contaban ninguno de ellos era que el amor nacido de la curiosidad, los desafíos, la risa contagiosa y la seductora ingenuidad, ganaría terreno inexplorado. Todos nos damos cuenta que se ha enamorado, menos el propio Christian, porque no se siente merecedor de tal sentimiento, hasta que lo pierde. Ana, de manera dolorosa comprende que aun intentando darle a Christian lo que tanto necesita, no puede ser lo que él espera. Y Christian la desea tanto que esta convencido que la única forma de tenerla a su lado es llevándola a su mundo, dándose cuenta de manera impactante que quizás aquello es un error.

Personajes secundarios a destacar… Difícil de escoger a uno solo, ¿Por qué?. Bueno, como me paso en el primer libro desde la perspectiva de Ana, la “magia” esta bastante centrada en los protagonistas, al punto de que los demás personajes tienen una participación meramente complementaria. Yo, le hecho la culpa a la pluma de James, incapaz de darle personalidad propia a los secundarios haciendo de ellos meros rellenos. Con algunas excepciones, me atrevo a escoger a Taylor. Siempre constante, siempre presente y muy intuitivo. Christian se muestra muy humano con él debido a su intercambio de preocupaciones diario y eso hay que destacarlo. Elena, omnipresente y con participaciones que te sacan de quicio y logrando algo que jamas creí posible. En la trilogía ya me caía mal, pero en este libro, el odio que me genero fue infinito, al punto del no retorno. ¡Que horrible es esa mujer!… En fin, supongo que es un punto mas para James el haber creado un personaje con tan capacidad de generarme repulsión. Es increíble como Christian no se da cuenta del daño que ella le genera.

Epilogo no hay, pero me encanto que James se explayara en como Christian enfrento sus días sin Anastasia luego de la separación que lo cambiaría todo en su relación. Su frustración, su soledad que ya no era bien recibida luego de tener a Ana en su vida. Todo en lo que creía carecía de sentido luego de experimentar el más dulce sentimiento que Ana le regalo en lo pocos días que la tuvo a su lado y apesar de sus negativas, sabia que era recuperarla o morir. El punto es ¿Por donde empezar?. La reveladora conversación final, tanto para Christian como para el lector nos deja listos para el segundo libro bajo su perspectiva, ¿Lo tendremos?. Supongo que tendremos que esperar.

Aun con todo, lo he disfrutado.
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