[Mi Reseña] ‘Vicky tiene un vestido’ de Gema Samaro

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La historia de Vicky y su vestido de novia ha sido un despertar gratificante. Tengo que reconocer ante ustedes que últimamente he estado ‘bloqueada’ anímicamente, y es probable que por ello la inspiración me haya abandonado de un tiempo a esta parte. Pero la buena noticia es que la pluma de Gema Samaro ha logrado lo que de un primer momento creí era impensable.

Mi entusiasmo por esta historia tan bien contada es casi palpable, y esta demás que diga que este libro fue gratamente bueno, sobre todo porque me ha hecho reír a mares y mis sentimientos se han disparado como hace mucho no me pasaba. Lo disfrute y lo goce… ahorita te comento por qué.

Vicky tiene un vestido’ de Gema Samaro es el primer libro que leo de esta autora española, quien en su historia nos cuenta como Priscila, al morir, deja estipulado claramente en su testamento que su vestido de novia, un exquisito Balenciaga diseñado y pensado para que lo use solo una novia enamorada, pase a manos de su Cardióloga. Una mujer hermosa pero que guarda una pena inmensa que le aprisiona el alma. Desde que la conoce, Priscila sabe que la vida de Vicky no es precisamente un cuento de hadas, y por ello, que mejor regalo de una mujer agradecida con ella y que ha experimentado el amor de primera mano.

Ante tamaña situación, Vicky no sabe muy bien cómo manejar aquel trato. Ya que no solo es recibir el vestido y guardarlo en el armario. Su dueña tenía todo perfectamente calculado. Un año tenia Vicky para encontrar a aquella novia enamorada digna de usarlo, y quien debía dar el visto bueno final no era otro que Joaquín, el sobrino de Priscila, quien atrapado en una relación insufrible con una mujer tan hermosa como insoportable, está casi seguro que lo suyo con Vicky, desde que ambos se enteraron del trato, es un flechazo. Si no, no habría otra explicación para querer estar cerca de ella y beber de su misma botella con tal de rosar sus labios.

“—Joaquín, no entiendo —replico llevándome la mano a la tripa de los nervios.

—Hablo del flechazo. Del más grande y profundo flechazo que ha podido sentir un ser humano jamás. Ya sé que tú no crees en él, pero es lo que siento…

—Por Garjones… Por Elena…

Joaquín da un paso al frente y me estrecha contra él:
—¡Por ti!

Le aparto de mí, empujándole con mis manos hacia atrás y muy nerviosa le digo:
—¡No puede ser!

—Te repito que sé que no crees en el flechazo pero…

Me aparto a una distancia más que prudencial de él, respiro hondo y tomo el control de la situación, con sensatez y serenidad:
—El flechazo tiene una base científica. Leí un estudio de la Universidad de Siracusa, en el que aseguran que el flechazo es fulminante, que solo se tarda un quinto de segundo en enamorase, y que cuando sucede doce área del cerebro liberan dopamina, oxitocina y adrenalina que inducen a la euforia…

—Me encanta que me cuentes estas cosas, te pones tan atractiva…”

Un año y el vestido ya no estará en su sala, (ni en su vida) burlándose de ella y de su autoimpuesta desgracia. Vicky solo tenía que tener paciencia y encontrar a la candidata adecuada. Son muchas las que día tras día aparecen en su casa intentando convencer a la nueva dueña (y a sí mismas) que son las indicadas para llevar el codiciado Balenciaga. Pero ninguna de ellas contaba con que la magia ya tuviera las cosas planeadas. Las energías amorosas empiezan a tomar forma, y es que con una madre capaz de dejarlo todo por amor, una mejor amiga que se entrega de lleno a una relación nacida de la pasión espontánea y una ex suegra que de apariencia puritana y recatada solo queda una careta mal llevada, es imposible para los protagonistas salir inmunes a semejante historia enredada.

Y a pesar de que hay secretos capaces de liberar miedos, Vicky es la única capaz de lograr que la magia ponga todo en su lugar. “A tu mar le pondré olas y a mis olas le pondrás viento…” Palabras que inician un viaje tierno, pasional, y sincero, donde el heredar el vestido de novia es el comienzo, pero la valentía y la entrega absoluta son, sin duda, la base para una verdadera historia de amor.

“—Si la joven tarda mucho en decidirse, llámeme a mí y así ya no tendrá ningún reparo para venderme el vestido, porque le prometo que me lo pondré el día de nuestra boda.

—Qué honor, señora —dice Joaquín, con una inclinación de cabeza—. Pero es que ha llegado un poco tarde, estoy enamorado de la joven y ya sabe cómo son estas cosas: no se puede luchar contra los dictados del corazón.

— ¿Cómo qué no? ¿Y que se cree que está haciendo ella? —pregunta divertida señalándome con la cabeza.

Mi reacción es abrir los ojos como platos y poner cara de ¿peroqueestáustediciendoseñora?

— ¿Y por qué lo hace? —replica Joaquín mientras se lleva la mano a la barbilla con un gesto mezcla de curiosidad y guasa.

—Es por el Balenciaga, este vestido pide un gran amor. Así que espabile, sea digno de ella y del vestido, regálele una bella historia de amor y si la joven no acepta, ya sabe: me llama que yo hace mucho que aprendí a decir que si a lo bueno.”

Yo no sé si el plan original del libro era tener toques de humor tan bien definidos, pero no quería dejar de pasar la oportunidad de mencionar el excelente manejo de la comicidad durante cada capítulo y que no todos los autores (proponiéndoselo o no) pueden lograr. Samaro cuenta la historia de Vicky en primera persona logrando que puedas tener una perspectiva audaz y fluida de las situaciones sin necesidad de tener el punto de vista de los demás protagonistas.

Esta humilde servidora algunas veces tiene problemas con los modismos propios de España que al ser usados de manera tan amplia, suelen ocasionarme una confusión casi nerviosa que me impide disfrutar de la esencia de la autora. Con este libro no me ha pasado en absoluto, incluso me atrevo a decir que no me imagino este libro sin ellos y creo que se debe a que es fácil conectar con el sentimiento que Samaro quiere transmitirte.

La historia es envolvente, divertida, con unos diálogos llenos de ingenio y muchos momentos capaces de hacerte reír pero al mismo tiempo, llenarte de ternura. Me rendí por completo ante semejante experiencia llegando al capítulo final sin darme cuenta por lo fluida y bien manejada que es la pluma de la autora. Es excelente y es única.

Vicky, llena de miedos, malas experiencias y quizás, solo quizás, con la autoestima un poco mancillada por aquel ente omnipresente que no la deja descansar, es un personaje complicado pero estupendo de analizar. No me voy a explayar mucho porque sería imperdonable y debes conocerla tú mismo, así que me limitare a decir que es fácil conectar con ella. Tan cautelosa, tan humana. Hermosa y temerosa, pero muy pasional cuando baja la guardia. Ese vestido altera su plana e insípida vida llenándola de esa magia que tanto le hacía falta. Y aunque su historia me encanta, aquí viene mi primer gran PERO de la trama…

Joaquín… quien empieza su intervención de una manera muy buena, se convierte de un momento a otro en un secundario a mi manera de interpretarlo. Hay muchas ausencias de su parte y eso no creo que haya sido muy favorable. Salvo aquel encuentro en la playa, son pocas las oportunidades de ver en su interior realmente y sentir una conexión con él en la historia. Me dio la sensación de que no llegue a conocerlo por completo, a pesar de que pudimos tener atisbos de su personalidad y forma de pensar en cada entrevista en la que estuvo presente mientras candidata tras candidata intentaba hacerse con el vestido. Su flechazo me pareció un tanto inverosímil, y me atrevo a decir que ahí podría radicar mi problema con el protagonista que de un momento a otro no sabe explicar por qué se siente atraído por Vicky de manera tan imprevista. Supongo que ya es todo cuestión de percepción propia. Últimamente ando algo despistada con estas cosas….

Secundarios a destacar. Varios. Normalmente suelo enfocarme en dos, pero este libro tiene tres a quienes no puedo dejar de mencionar. El primero: Marisol. Amiga incondicional, impetuosa y completamente opuesta a Vicky, logra crear un contraste muy armonioso y su historia y lo que conlleva su presencia hacen de ella un personaje más que interesante. Apolonia, quien con tintes antagonistas no es más que una mujer presa de las apariencias y sus temores. Me exaspero, me altero y la entendí tanto como pocas veces me pasa con un personaje secundario. Podría hablar horas de ella que sin mucho esfuerzo capto mi atención por la cantidad de complejos y caretas que tiene encima y que solo un acontecimiento brusco puede quitarle de encima. Su participación es estupenda.

Y Juan Piamonte… ¿Qué puedo decir de este personaje? Me encantaría saber en quien se inspiró Samaro para crear semejante personalidad, y en donde radica también la inspiración de su florido vocabulario. Porque hay que decirlo… ¡Qué bonito habla el condenado!, Yo es que quede tremendamente sorprendida por cada una de sus intervenciones y me alegre muchísimo cuando supe que tenía su propia historia. La leeré pronto, de eso no hay duda, ya que un alma libre y mediterránea como la suya merece una contraparte dispuesta a todo por cuidar ese corazón de navegante tan grande. Y así podría mencionar a varios secundarios más que se me quedan en el tintero y que me encantaron desde el comienzo.

El segundo gran PERO es un necesitado Epilogo que esta vez sí me hizo una enorme falta. Supongo que es, una vez más, solo cuestión de perspectiva. De todas formas, el final esperado llega a encandilarte logrando dejarte una sensación gratificante.

Lo disfrute mucho
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