[Mi Reseña] ‘Cruzando los límites’ de María Martínez

11090905_827882250599308_1873848364102387097_o (2)A veces, es inevitable que un libro te genere grandes expectativas. Sobre todo, si es que el libro en mención se convierte en una misión imposible. Lo mío fue amor a primera vista y conseguirlo fue una odisea, pero una vez que lo termine el miedo inicial por que llegara a decepcionarme debido a las ganas enormes que tenía por leerlo, fue gratamente reemplazado por un gran suspiro de conformidad y, porque no decirlo, de agradecimiento, y todo debido a que la experiencia fue mucho más de lo que esperaba encontrarme… ahorita les comento por qué.

Cruzando los límites’ de María Martínez es el primer libro que leo de esta autora, en donde un prólogo melancólico y lleno de recuerdos tristes son el inicio perfecto para que dos años después, el regreso de Caleb Marcus al pueblo de Port Pleasant genere un gran alboroto debido a las circunstancias que lo hacen volver. Su hermano menor ya no está, y superar su perdida será un proceso enorme que se mezclara con la culpa de no haber estado ahí para protegerlo.

Ahora solo queda avanzar aunque para él eso en realidad signifique contenerse y tratar de no explotar; su madre también debe superar la perdida de Dylan y Caleb decide ayudarla y quedarse una temporada, aun cuando las pesadillas se hacen más frecuentes y los recuerdos más vividos, haciendo de Caleb una vez más un ser incomprendido y que vive bajo sus propias reglas. Y es aquí cuando los límites autoimpuestos comienzan a quebrarse porque Savannah Halbrook aparece en su camino como una rayo ‘rosa’, una sonrisa pícara y una lengua afilada, que logra captar su atención al punto de querer incitarla todo lo que pueda, si es que con eso consigue estar cada vez más cerca de ella. Savannah no es su tipo, eso lo tiene claro. Una niña rica de quien se espera que tenga una ejemplar vida, pero que aun siendo quien es despierta en Caleb una necesidad angustiante por cruzar todas las barreras sociales que separan a la niña mimada y al matón de los barrios bajos.

“—Nunca he dado el primer beso.

—¿Y eso qué quiere decir? —preguntó Savannah, desconcertada.

—Siempre han sido ellas las que han dado el primer paso, y yo he acabado tomándolo por costumbre. Nunca tomo la iniciativa.

Savannah le lanzó una mirada gélida, molesta por su ego tan desproporcionado; o quizá no lo era tanto. No dudaba de que la mayoría de mujeres habidas y por haber no tendrían la paciencia suficiente como para esperar a que el chico diera el primer paso, y que se lanzarían como hienas sobre aquellos labios carnosos que prometían el cielo y todas las estrellas del universo.

—¿Qué pasa, te da miedo que te rechacen y que descubras que no eres tan irresistible cómo crees? —le espetó con tono arrogante.

Caleb entornó los ojos y una sonrisita apareció en su cara. Entonces, sin previo aviso, sus brazos le rodearon las piernas y la sentó a horcajadas sobre sus caderas. Se inclinó sobre ella y le rozó los labios con la punta de la nariz. Aquel cuerpecito ardía entre sus brazos alimentando su propio calor. Y era increíble con qué perfección encajaban.

—¿De verdad crees que es eso lo que me preocupa? —musitó, provocándola.

Savannah cerró los ojos al sentir su aliento. Se moría por probarlo, por averiguar a qué sabía, pero se cosería la boca antes que darle el gusto de ceder y aumentar un punto más su fanfarronería.

—Pues sí. En el fondo no eres tan seguro como quieres parecer —logró decir.

Puso las manos en sus hombros desnudos y lo empujó un poco para apartarlo de ella, sobre todo porque su pecho estaba reaccionando al roce masculino de una forma más que evidente. Se encogió mientras se desembarazaba de él y se ponía de pie. Caleb la siguió y, sin apartar sus ojos de ella, se puso la camiseta.

—O quizá seas tú la que tienes miedo de tomar la iniciativa.”

Era casi imposible para Savannah creer que el amor platónico de su adolescencia estaba poniendo siquiera atención en ella. Era infinitamente insoportable al punto que sacaba lo peor de ella al siquiera insinuar que era como la típica niña modelo que las familias ricas siempre se jactaban de criar. Si, había tenido un novio de ensueño, iba a un club a cenar y su casa quedaba lejos de los suburbios, pero todo ello carecía de importancia si es que pensaba en como Brian la engaño con otra en el asiento trasero de su coche, sus padres continuamente se quejaban de la responsabilidad que había sido engendrarla, y todas sus amistades solo se fijaban en los prejuicios que separaban a su pequeña sociedad.

Caleb es auténtico, directo, con una mirada sensual que parece ver dentro de ella y una personalidad arrolladora que logra nublarla al punto de enfrentarse a todos y a todo con tal de permanecer su lado. O casi, ya que las diferencias aún están ahí, lo suficientemente cerca como para arruinarlo todo por miedo, cobardía y confusión.

Los pretextos quedaran de lado, el juego inicial será reemplazado por la intensidad de la cruda realidad. Mientras Savannah y Caleb intentan manejar aquello que sienten, la verdad tras ellos es verdaderamente siniestra e imposible de controlar. Es necesario confiar, es necesario perdonar. Pero luego de cruzar los límites, lo único que es necesario para ambos es amar y entregarse de verdad.

“—¿Qué has querido decir? ¿De qué se trata entonces sino es de…?

Las palabras se atascaron en su boca. La idea era disparatada, y a la vez el sueño oculto en el que se negaba a pensar.

Caleb cogió aire, no podía explicárselo. Eso era lo que quería evitar, pensar en lo que sentía, desnudar su alma y ser vulnerable. No podía hablarle sobre algo que acababa de descubrir y de lo que ni siquiera estaba seguro. La miró a los ojos. A la mierda con todo, ya estaba jodido.

—¿Tú qué crees? —gritó. No era capaz de bajar el tono—. Para mí no eres solo una tía a la que tirarme. Dios, si voy detrás de ti como un perro. ¿Tanto te cuesta verlo? —Alzó los brazos en un gesto de súplica.

—Nuestro acuerdo…

—Nuestro acuerdo es una mierda. Es un juego. La excusa a la que nos aferramos para justificar que nos morimos el uno por el otro y no cagarnos de miedo. Porque a mí me aterra saber que no solo quiero estar dentro de ti, que necesito otras cosas que nadie salvo tú puede darme. Y que lo único que yo puedo darte a cambio es un montón de basura.

Savannah se quedó sin aire. No podía creer lo que acababa de oír. Caleb sentía algo por ella.

—¿Y cuándo te has dado cuenta de todo eso? —preguntó casi sin voz.

—Cuando me has roto el corazón…”

***

“—Con ella consigo olvidarme de todo. Con ella todo parece mejor: esta casa, este barrio, yo… —Mientras hablaba dejó que su espalda resbalara por la pared, hasta acabar sentado en el suelo con las piernas abiertas y los brazos reposando en las rodillas—. Consigue que piense en el mañana, en las cosas que podría hacer y en las que podría darle. Y porque cuando la hago reír me siento el puto amo del mundo.”

***

“—Cuando Caleb no está conmigo, siento un agujero en el pecho que no soy capaz de llenar con nada. Que duele hasta volverme loca y no me deja respirar. Ese agujero se transforma en un pozo oscuro y frío con solo pensar que no volveré a verle. Cuando estoy con él ese dolor desaparece y me siento feliz. —Sabía que estaba sonando desesperada, demasiado dramática, pero era como se sentía—. Cuando me mira me hace sentir única, especial. Para él no existe nadie más, solo yo, y sé que haría cualquier cosa que le pidiera. Él quiere ser mejor persona por mí, y lo está intentando con todas sus fuerzas.”

Con una portada estupenda, una editorial de lujo y una explosión en redes sociales desde que el libro vio la luz, es fácil darse cuenta que María Martínez se ha consolidado dentro del género Young adult, que tiene infinidad de historias, pero pocas son las que destacan en realidad. Contado en tercera persona pero con la característica de que los mismos personajes demuestran sus personalidades y pensamientos gracias a la inmensa cantidad de diálogos que lo conforman, y que hacen de la lectura algo excepcionalmente fluido y ágil, son pocas las veces que un libro me genera malestar por el simple hecho de haberse terminado tan rápido y no necesariamente por tener pocas páginas, que no es el caso. Este libro no me duro nada por lo bueno de la trama, la pluma fresca, los personajes atrayentes y el giro final tan bien recibido al punto de quedarme perpleja por no ser lo que me imaginaba.

El mensaje del libro en general es claro, y de un tiempo a esta parte me he dado cuenta que el Young adult siempre tiene esa característica en especial. El querer demostrar algo, el querer alzar la voz sobre un tema específico. Las diferencias y prejuicios sociales no son problemas nuevos, pero si es increíble cómo han evolucionado para no solo separarnos por la cantidad de dinero que tienes sino por cómo te vistes, el pasado que tienes y el trabajo que desempeñas. Este libro habla sobre descubrirse el uno al otro y atreverse a aceptarse tal y como son. Para ambos es muy fácil creer que por estar en un lado u otro son de determinada manera, para luego darse cuenta que ambas personas tienen sueños, miedos, anhelos y sentimientos iguales al resto, logrando hacer nacer el amor una vez que logran ver cada uno el interior del otro.

Con todos los factores en contra, el lector es capaz de percibir una sensación de que será imposible llegar a un buen final, quedando sorprendidos en aquellos momentos compartidos entre Savannah y Caleb donde su amor y entrega parece fuerte y completamente indestructible. Martínez ha apostado por un trasfondo social para crear una historia de amor, y eso hace a este libro algo fantástico, destacable e inolvidable.

Savannah es un estupendo descubrimiento. Sus miedos son comprensibles y su fortaleza es admirable. Una joven con la que es fácil identificarse por que ama con todas sus fuerzas y que también se equivoca como lo haría cualquier ser humano que siempre antepone a los demás. Tengo en mente un momento del libro que muestra la esencia de Savannah en su totalidad logrando ser una protagonista femenina destacable. Se muere de miedo, pero se enfrenta a todo y a todos por lo que siente, haciendo de ella una heroína increíble con una personalidad que mezcla curiosamente inocencia, ilusión y el romanticismo característico de su edad. Me gusto su personalidad por completo y es fácil comprender por qué Caleb perdió la cabeza por ella.

Y Caleb. Lo que hace de él un protagonista masculino que destaca es que dentro de todos los demonios que lo atormentan, es capaz de darse por completo cuando ama de verdad. Con momentos muy duros en donde su personalidad explosiva lo hacen perder el norte, comprende que lo suyo es destructivo incluso para quienes aprecia tanto, solo encontrando respuestas cuando tiene a Savannah a su lado. Cautivador, petulante, impulsivo, arriesgado y absolutamente atormentado, es imposible no caer rendida a sus pies cuando se aferra a lo que siente con uñas y dientes, aun si debe renunciar a ello con tal de protegerlo. Caleb se queda marcado a fuego en tu mente por ser como es y porque te sorprende cada vez que deja de lado su imagen dura y hostil y desnuda su alma y nos la deja ver tal cual es.

Ambos protagonistas están excepcionalmente construidos.
Secundarios a destacar; si han leído este libro esta demás dudar quienes se llevan la primera mención. Si no lo han leído debo indicar que Cassie y Tayler son, de lejos, quienes se llevan toda nuestra atención después de la pareja principal. A la par de la trama protagonista, la historia que estos secundarios desarrollan nos deja con la miel en los labios y con ganas de más. Ambos esconden muchas heridas y una pasión intensa completamente distinta y atrayente para el lector. Sé que tendrán su propia historia, y la espero con muchísimas ansias ya que sé que valdrá por completo la espera. La función de los demás secundarios es magistral, debido a su participación activa y porque cada uno de ellos contribuye al marco de fondo ya mencionado. Los prejuicios, las apariencias y las diferencias se vuelven absurdas conforme la trama avanza, y Martínez logra con ello un desarrollo magnifico e imposible de olvidar.

El final… ya mencione que el giro que da es inesperado y completamente aceptable, aun mas luego de un monologo que te saca lágrimas de los ojos por contener palabras que se notan salen del alma. La constante afirmación de ambos, de no merecerse el uno al otro puede resultar verdad, pero aquello solo hace que ambos protagonistas luchen más fuerte por alcanzar aquello que creen que no es para ellos, haciéndose merecedores de un destino lleno de dicha y felicidad.

Los escritores de young adult están de moda, y en este punto nadie puede culparlos, ya que con tremendas historias son capaces de conquistar de verdad.

Mi Puntuación:
04 estrellas

Cuatro estrellas solo por no estar disponible en papel en mi país. Después de eso, todo es completamente perfecto.

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