[Mi Reseña] ‘Amos y Mazmorras III y IV’ de Lena Valenti

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Una pareja que, dentro de la serie, llama nuestra atención de manera inmediata. Sobre todo por aquella última interacción que vimos de parte ambos al final del libro anterior y por todos los secretos que intuimos esconde el agente con peinado de Mohicano detrás de su mirada amatista. Con ambos protagonistas todo es rápido, intenso y muy pasional. Es extremo, y yo quede asombrada por el vendaval de emociones que me genero la historia del demonio y la bruja que le robo el corazón… Ahorita les comento por qué.

Amos y Mazmorras III y IV de Lena Valenti son los siguientes libros que continúan la serie del mismo nombre y que nuevamente presentan la historia de una pareja en formato de a dos. Luego de que el torneo ‘Dragones y Mazmorras DS’ culminara con la captura de todos los implicados en la trata de blancas, la agente del FBI Leslie Connely y el Agente infiltrado de la SVR Markus Lébedev tienen un breve encuentro antes de embarcarse en una misión más arriesgada en los ‘Reinos Olvidados’. Todos los indicios apuntan a la mafia rusa como la responsable mayor detrás de aquel torneo en las Islas Vírgenes. La mafia más peligrosa y brutal del mundo es también un terreno conocido por Markus, quien lleva mucho tiempo esperando el momento para poner en marcha su venganza.

La atracción entre ambos agentes es innegable, sobre todo desde aquel incidente en donde Leslie, en un arrebato de necesidad logra quedar marcada en la memoria del agente ruso como ninguna otra. Markus sabe que ahora debe trabajar junto a Leslie si es que quiere tener éxito en aquel arriesgado operativo. Ha perdió demasiado en aquella misión que nunca parece terminar. Ya no sabe ni quién es y aquella agente con ojos de bruja logra cautivarlo con su fuerza y tesón. Aun así está dispuesto a llegar hasta el final, sabiendo que la única manera de llegar hasta El Drakon es por medio de la ‘vibrannay’ que no es otra que Leslie. Durante el torneo y creyendo todos que era una sumisa, fue comprada para el Vor v zakone más poderosos de Rusia y es aquí donde empieza la aventura del Demonio y la bruja en busca de aquellos que se merecen un completo castigo.

“—¿Qué soy? —preguntó sin darse la vuelta, pero sin perder el reflejo de Leslie en el espejo.

—Eres de los que elige las bolas de vainilla. Un aburrido, soso y estricto hombre que no acepta el riesgo más allá de lo que él considera seguro. —Se dirigió al armario y escogió otra camiseta distinta a la que llevaba. Se sentía sudada y necesitaba vestirse de otra manera—. Eso no es arriesgarse. Es ser un cobarde. Y un manipulador.

Markus se dio la vuelta y caminó hacia ella.

—No soy manipulador, vedma. Elijo lo mejor para los dos…

—Discúlpame, pero seré yo quien escoja lo mejor para mí, ¿no crees, Míster Indiferente? Tú no decides sobre la vida ni los movimientos de tu binomio. El ruso se llevó la mano al bolsillo, caminando airadamente hacia Leslie. Sacó las braguitas que le había quitado en Nueva Orleans y se las mostró a un par de centímetros de su cara.

—¡Ya me tienes harto! —gritó. Él jamás perdía los nervios. Pero Leslie sabía cómo picarle y provocarle para que saliera de esa zona de seguridad que no quería cruzar—. ¡¿Crees que esto es ser indiferente?!

Leslie entrecerró los ojos y se quedó muerta cuando vio que eran sus braguitas las que ocultaba entre sus enormes dedos. Y olían a ella. A su perfume, como si él las hubiera rociado.

—¡Las cosas son como son y no pienso darte más! ¡Pero no me taches de algo que no soy! —le dijo entre dientes.

—¿Y cómo eres, Markus? —preguntó ella en voz baja, compasiva—. ¿Lo sabes? ¿Cómo puedes saber quién eres entre tantas capas de represión y tantas máscaras y dobles identidades? No tienes ni idea…

—¡No! ¡Tú eres la que no tienes ni idea! ¡No me conoces!

—¡Ni tú a mí! —replicó alzando la voz.

En medio de la discusión y del enfrentamiento entre ellos, algo sucedió. De repente, oyeron cómo intentaban forzar la puerta de la casa. Se callaron. Él se llevó el índice a los labios, advirtiéndola de que no hiciera un solo ruido.

—Ya están aquí —dijo ella con los ojos muy abiertos.

Markus asintió. Fue el ruego en los ojos de la agente lo que le desarmó.

—Ya están aquí —repitió él, consciente de que, si algo salía mal, no vería a Leslie nunca más. Se la llevarían a cualquier continente y el Drakon abusaría de ella.

—No me abandones, ruso —le pidió ella fulminándolo con sus ojos—. Tenemos una conversación pendiente.

Markus tragó saliva y sintió la necesidad de abrazarla y de besarla, de decirle que todo iba a salir bien.

—No lo haré. Invócame, Leslie. Yo cuidaré de ti —le dijo en voz muy baja, tomándole el rostro entre las manos. Le dio un beso en la frente.

Leslie cerró los ojos y se agarró con fuerza a sus muñecas.
Ya no había tiempo para decirse nada más.”

Solo cuarenta y ocho horas para desenmascarar al Drakon. Sin reglas y sin respaldo. Solo teniéndose el uno al otro a pesar de que corren peligro con solo pisar las calles de Londres. Ambos pondrán en riesgo su profesionalidad, su conciencia y los valores de cada uno, en un caso en el probablemente arriesgan el corazón, y quizás terminen perdiéndolo para siempre.

Pero la telaraña de corrupción es más grande de lo que pensaban. Markus es quizás más vulnerable ahora que toda la red mafiosa ha sido descubierta. Ha llegado el momento de demostrar quienes son realmente los malos y sobre todo arriesgar para ganar.

Y en el camino por agarrar a los malos, Leslie está segura que le puede entregar todo a Markus por que ha sabido cautivarla con su personalidad y pasión, aun sabiendo que el Demonio está convencido de que no se merece lo bueno a lado de su Vedma. Alejarse una vez estén todos a salvo será lo mejor. Pero para Leslie, convencer a Markus de lo contrario será probablemente su verdadera misión.

“—Dime qué es lo que quieres y te lo daré —dijo él, solícito.

—Nunca me has pedido nada. Lo que has querido lo has tomado, ¿verdad?

—Sí, lo he hecho. Y lo volveré a hacer.

—¿Y por qué? ¿Con qué derecho?

—¿Con qué derecho?

Era tan erótico y desesperado que sintió cómo se humedecía.
—Con el derecho que te otorga la marca del Demonio. Tú tienes esa marca. Estás marcada por mí.

—Dijiste que te encargarías de mí —le echó en cara.

—Y eso haré. —Markus la arrambló a su pubis y con sus caderas le abrió más las piernas—. Mira cómo entro en ti, Leslie. Y mientras lo haces —la cogió de la nuca y la obligó a mirar como su imponente y grueso pene se hacía sitio en su vagina, y poco a poco se insertaba en ella, sin prisa pero sin pausa— atrévete a decirme que no te marco.

—¿Cómo esta mañana? ¿Era eso? —le provocó, hipnotizada por la imagen que había entre sus piernas. El vello púbico de Markus entraba en contacto con su vagina depilada. Aquella sensación y el cosquilleo la volvía loca; la poderosa intrusión la dejó sin aliento—. Oh… Ay, Dios… —Echó la cabeza hacia atrás.

Markus aprovechó para saquearle de nuevo los labios y la boca.

—Acógeme. Siénteme bien dentro. —Empujó las caderas hacia delante—. Ahí. Lo notas. Ahí, justo donde empujo. De donde nadie me puede sacar. Ahí es donde te marco…

A Leslie los ojos se le llenaron de lágrimas y negó con la cabeza. La cómoda blanca bamboleaba contra la pared.

—¿Por qué quieres ir tan dentro de mí si luego tienes intención de dejarme vacía e irte, eh? ¿Quieres que muera de pena?

Markus pareció afligido por sus palabras y, en un acto de honestidad y sumisión por su parte, unió su frente a la de ella y le dijo:

U menya yest’strakh, vedma. —Tengo miedo, bruja—. ¿No lo entiendes? ¿No te das cuenta?

Leslie asintió y se colgó de su cuello para abrazarlo con ternura, mientras él le hacía el amor con el coraje y la vehemencia del incomprendido.

—No sé ni quién soy…

—Lo sé, Markus…

—Si no sé qué soy, ¿cómo puedo ser alguien para ti y para mi hija?

—Porque nos vemos en los demás. —La estocada siguiente le dio tanto gusto que por poco se corrió—. Y nos encontramos en los ojos de aquellos que nos aman. Por eso, Markus.

—No sé amar, Leslie. Solo sé de guerra y de dobles identidades. Pero estar aquí me dan ganas de pertenecer a algo que nunca he tenido.

Markus necesitaba ese cobijo; y ella lo necesitaba a él con una intensidad que la asustaba.

El amor era una locura.

Y entonces, abrazados como estaban, Leslie empezó a correrse y él no tardó nada en seguirla. Mientras bombeaba en su interior y ella sollozaba sobre su cuello, Markus le dijo al oído:

—Estás marcada. Estás marcada con la semilla del Demonio. Pero falta todavía una zona de ti por ocupar.

—¿Una zona de mí? —dijo Leslie cogiendo aire, disfrutando de los estremecimientos de su orgasmo.

—Quiero marcarte por completo.”

Ha sido casi imposible resumir toda la trama sin revelar mucho. A diferencia de la anterior historia, aquí nos enfrentamos a una ambientación netamente de suspenso debido a todo aquel entramado casi detectivesco sobre la mafia rusa y agentes infiltrados. Es fácil darse cuenta que aquel marco ha sido investigado a fondo logrando encajar a la perfección con las personalidades de los protagonistas.

Los constantes giros que la aventura de Markus y Leslie te deja sin aliento, que combinado con el erotismo propio nacido de la atracción de ambos agentes, sin duda logran que el lector devore ambos libros sin necesidad de ponerle un alto a la lectura. La pluma de Lena no aburre porque permite a sus protagonistas fluir, desarrollarse a sus anchas, dejando que hablen y que todos sus sentimientos, temores, frustraciones y anhelos se vean reflejados en sus diálogos y pensamientos.

A mí me gustó mucho la anterior historia, pero con estas dos continuaciones, veo bastante difícil poder superar aquel grado de tensión conseguido, notando también que todo es más rápido y un no-vivir porque el desarrollo de la historia así lo requiere. Todo está muy bien manejado, imposible salir de una pieza luego de esta experiencia y yo quede satisfecha de principio a fin.

Leslie es abismalmente diferente a su hermana Cleo. Tan centrada, tan dueña de sí misma y tan decidida con lo que quiere conseguir. Nada es un problema para Leslie. Lo que le toca enfrentar en la vida lo hace sin dudar. Muchos momentos específicos demuestran que nuestra protagonista es única y destacable, sobre todo cuando cree cierta ‘verdad’ al final del primer libro y también en el momento en el que debe recoger aquel ‘paquete’ especial entregado por Markus. Ante tamaña personalidad es fácil caer rendida ante su imponencia, disfrutando a mares cuando también encuentra momentos para ser divertida, audaz y muy entregada al momento de amar. Una protagonista difícil de olvidar.

Markus es demasiado… Y creo que por eso Lena nos da a sus protagonistas masculinos de a dos libros debido a tanta testosterona que debemos manejar. Capaz de enfrentarse el solo a decenas de hombres armados y completamente desquiciado al momento de ejecutar venganza. Visceral, crudo, rudo, con un extraño sentido del humor y la capacidad de desarmarte cuando de manera imprevisible sonríe y baja la guardia. Yo pensé que Lion era difícil de superar, pero el Demonio es, como decimos aquí en Perú, ‘otro level’… de lejos.

Secundarios… MUCHOS. Exactamente igual que los dos libros anteriores podemos apreciar a los padres de Leslie y Cleo como los Lion como aquel bálsamo necesario para poner los pies sobre la tierra y no olvidarnos que bien pueden ser personas como cualquiera. Mención especial se merecen aquellos momentos en los que expresaron su verdadero sentir sobre el trabajo que todos nuestros protagonistas realizan, logrando sacarnos muchas lágrimas por la intensidad de sus palabras. Milenka es posiblemente una sorpresa impactante y porque no decirlo, el toque de ternura que solo una historia de Lena puede brindarte.

El misterio entre el príncipe y la reina tiene un nuevo giro dejándonos con la miel en los labios debido a la necesidad de descubrir que fue lo que paso entre ellos, y una conversación entre Nick y su exesposa nos da el indicio de que se nos viene el desarrollo de su propia historia.

Secundarios que enriquecen y no opacan, pero que dejan a lector completamente inmerso en el mundo de erotismo y suspenso creado por la autora. Y solo queda decir: ¡Estupendo!

La relectura de estos dos libros me hizo recordar porque me gustó tanto el final de esta pareja, en donde descubrieron que realmente se merecen lo bueno de la vida, aun luego de tantas experiencias difíciles y complicadas.

Y con lo llorona que soy, aun habiendo leído ya hace mucho tiempo la historia del demonio y la bruja, me fue imposible no conmoverme con el Karaoke improvisado y una declaración de amor tan sincera de parte del mohicano. En pocas palabras, esta historia engancha, divierte, impacta y encanta.

Mi Puntuación:
04 estrellas

Impactante.
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