[Mi Reseña] ‘El ángel malvado’ de Meagan McKinney

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Este libro llego a mí de pura casualidad. No sabía que esperar de él y lo que me encontré me dejo gratamente sorprendida. Tiene sus altibajos pero a modo general, quede impresionada por el amor y el odio tan grande que encontré entre ambos protagonistas. Al punto de que llegando a ciertos momentos, no sabía exactamente quién era realmente el verdadero ángel malvado. Ahorita les comento por qué.

El ángel malvado’ de Meagan McKinney es el primer libro que leo de esta autora y dentro de sus páginas encontramos que, aun luego de cinco años, Ivan Tramore es incapaz de olvidar como Elizabeth Alcester cambio su vida para siempre.

Hijo ilegitimo de una gitana y del anterior Marquis de Powerscourt, Ivan siempre vivió un infierno por su origen y por no contar con el apoyo de quien amo a su madre en algún momento. Ahora, convertido en el heredero de todo lo que le fue negado desde antes de nacer, regresa con un solo propósito a simple a vista. Vengarse de aquellos que lo menospreciaron o morir en el intento.

Conseguirlo no será fácil, y es que consiente de su propia locura y obsesión, permanece intacto dentro de su alma el amor que aquella chiquilla despertó en él a pesar de que era imposible que algo entre ellos fuera a perdurar en el tiempo. Cinco años ha tardado en elaborar un plan que la deje acorralada y el recuerdo de sus labios y su rostro de niña lo han atormentado día y noche, más aun con aquella marca que le quema cada vez que le devuelve el reflejo.

Una lucha de voluntades y muchas heridas que curar. Ivan acorrala a Lissa de modo que ella no tiene más remedio que acudir a él, aun a costa de su propio orgullo.

—Entonces, ¿qué harás para cumplir tu deseo más profundo? —Le levantó el mentón con el índice.

—Mi sueño más profundo nunca podrá hacerse realidad.

—¿Cómo lo sabes? Dime qué es y tal vez yo te ayude.

Ella se alejó de él.
—No puedes.

—¿Por qué, Lissa? ¿Porque soy yo lo que más deseas?

Ella se sobresalto. Ivan estaba apuntando peligrosamente cerca de la verdad.

—Si yo deseara a un hombre, desearía su amor por sobre todas las cosas.

—¿Entonces es mi amor lo que deseas? ¿Me amas? —La estrechó entre sus brazos. Ella trataba de apartarlo, presionando con fuerza sus manos sobre el cálido y musculoso pecho de él, pero aun asi, Ivan no se detuvo—. Contéstame, maldita seas.

—No —murmuró ella, negándose a mirarlo a los ojos.

—Dilo. Di que me amas, Lissa. —La zamarreó—. ¡Dilo!

—¿Que lo diga y me vea desgraciada por el resto de mis días? ¡No! —gritó ella.

—Dilo y tendrás la gloria que tengo el poder de darte. —Le tomó el mentón—. No lo digas y tu pobre y agobiada alma seguirá soportando más penas.

—¡Tú eres el que trae pena a mi alma! ¡Y ahora suéltame! —Luchó por zafarse de él.

Tenía la respiración agitada y furiosa y él la tomó posesivamente por la cintura. Lissa casi gritó, pues, a pesar de todos sus esfuerzos, él la sostenía con firmeza.

—Pero eso no es verdad, ¿no, Lissa? —La seriedad de su voz la tranquilizó. Lo miró, horrorizada. Ivan le asía las muñecas, como si las hubiera tenido esposadas—. Es lo que niegas lo que te apena el alma, ¿verdad?

—N-n-no —tartamudeó, pero los dos sabían que estaba mintiendo. La culpa la acosaba. Sin embargo, no jugaría el papel de mártir frente a él. Sintió el dedo de Ivan en su garganta y que cedía el primer botón de su vestido. Levantó las manos para detenerlo, pero él se las tomó.

—No te lo niegues más, Lissa. —Le desabrochó otro botón—. Di que me amas —murmuró— y ven, a mi cama.

—No lo haré —gruñó ella. Otro botón se abrió y Lissa sintió que su ira estallaba. Ivan no la tomaría. Nunca. Jamás sería tan tonta. Se escapó del abrazo y se cubrió con las manos. Retrocediendo, le dijo:

—El hecho que vaya a tu cama no cambiará el pasado y prefiero arder en el infierno antes de buscar tu perdón allí.

—Es un sacrificio mucho mayor del que pretendo.

Hubo un tiempo en el que Lissa tenía todo lo que quería. Excepto la atención y el amor de aquel mozo de cuadras que trabajaba para su familia. El amor juvenil que Lissa sentía por Ivan rozaba lo peligroso y por supuesto iba en contra de todo lo que le habían enseñado como miembro de la alta sociedad a la que pertenecía. Pero era imposible evitar quedar maravillada por la sensualidad, hombría y excitante mirada oscura del hombre que parecía leer dentro de su alma.

Una noche fatídica lo cambio todo y Lissa tuvo que hacerse cargo de su hermana Evvie y del pequeño George. Ahora, sobreviviendo con una pensión de una tía lejana que nunca han conocido y bastante apartados de aquella sociedad hipócrita que no dudo nunca en darles la espalda ahora que ya no tienen nada, Lissa sabe que el regreso de Ivan solo tiene un propósito, y no está dispuesta a dejarse humillar por el hombre que alguna vez amo y por quien hubiera dado todo si es que no la hubiese dejado sola hundida en su desgracia.

Bien dicen que del odio al amor hay un solo paso. ¿Se puede enseñar a una persona a amar? El orgullo, las heridas y el rencor son muy grandes pero el amor perdura. Solo hay que decirlo, demostrarlo y desnudar las almas para conseguir que la maldad quede de lado dando paso a lo que realmente reclama el corazón.

Una vez más, Lissa cerró los ojos. De pronto, se sintió demasiado débil para seguir peleando. Descubrir cuánto lo había deseado durante esas últimas semanas le arrebató las pocas defensas que le quedaban.

—¿No me has echado de menos en absoluto? —murmuró, cuando por fin sus miradas furiosas se encontraron.

—¿Esperas que te tome aquí… como estás? —Le acarició la mejilla. Su calidez pareció perturbarlo.

Como si hubiera estado en trance, ella extendió el dedo y le tocó los labios. Los delineó con afecto y luego se dirigió a su mandíbula, áspera por el crecimiento de la barba de la noche. Sin poder detenerse, con desfachatez se le acercó y le recorrió la garganta con la punta de la lengua.

El gesto lo hizo gemir. La tomó por los hombros y la apretó al punto de causarle dolor.

—Eres un hombre perverso, Ivan Tramore —admitió ella—. Y mi maldición es que, a pesar de todo, te quiero.

Ivan entrecerró los ojos y la miró con aire especulativo. Se miró una de las manos. Tenía los nudillos cubiertos de pequeñas cicatrices y ella sospechó que se trataba de la mano que le había visto vendada el día de la iglesia. Parecía no desearlo, pero de todas maneras, mirándose la mano, llegó a una decisión. Con un deseo profundo, lo vio quitarle el manto.

—Después de esto, alainn, vendrás conmigo —le dijo, con voz ronca.

Lissa soltó un suspiro de alivio.

—Tal vez —fue todo lo que ella dijo, cuando él comenzó a desabrocharle la parte delantera del vestido.

Este libro está dividido en cuatro partes. Una de ellas se enfoca en el pasado y las demás ocurren en presente con una narración en tercera persona que nos brinda una perspectiva bastante brillante al momento de querer entender porque tanto odio hay entre los protagonistas y porque, al mismo tiempo, mueren por estar en los brazos del otro. Mentiría si no dijera que este tira y afloja no resulta pesado en ciertos momentos radicando aquí mi confusión con el título del libro. Se supone que el malvado es él, pero en mi opinión, Lissa dice cosas y se muestra tan implacable como Ivan al punto de ser ella el único motivo por el cual nuestro protagonista reacciona de tan mala forma. Creo que ambos se dañan tanto al punto de dejar a esta lectora exhausta. La carga emocional y muchas de las acciones que la autora nos describe logran atraparte.

La prosa es armoniosa y los diálogos son excelentemente manejados de manera que es creíble el entorno en el que la historia se desarrolla, siendo un bono añadido la descripción bien lograda de lugares y entornos propios de la era victoriana, que una vez más tenemos la oportunidad de visitar durante el desarrollo de esta tormentosa historia de amor.

Lissa es fuerte, testaruda y lo suficientemente orgullosa como para hacerle perder la paciencia hasta a un santo. Considerando que Ivan, no lo es, es fácil determinar las innumerables ocasiones en las que le hizo la vida imposible. Lleva dentro de sí misma muchas cargas, muchos secretos y muchas culpas que hacen que cree una coraza tan gruesa alrededor de ella, incapaz de ser destruida fácilmente. Su entrega total al proteger a los que ama y la pasión encendida que muestra una vez que logra bajar la guardia dejan al lector completamente encantados, siendo posible dejar de lado aquellas acciones que hacen que solo complique más las cosas entre todos los implicados.

Ivan es un cliché. Pero no me malinterpreten. Serlo no es malo si es que es manejado con una buena pluma, lo cual Mckinney logra por descontado. Frio, insensible, impredecible y desafiante. Un alma que a pesar de tener las herramientas para vengarse de todos aquellos que lo hirieron solo quiere una cosa, pero no sabe cómo pedirla sin que su orgullo quede mancillado lleno de temor por ser rechazado. Este tipo de personajes no son nuevos en el género romántico, pero es la autora la que logra darle un enfoque atractivo y como ya dije, Mckinney lo logra estupendamente.

Secundario a destacar… varios. La historia paralela de Holland y Evvie es maravillosa a pesar de la poca interacción que la autora nos permite visualizar. De verdad me hubiese gustado más profundidad en el asunto, pero supongo que al ser secundarios su participación está bien equilibrada. El pequeño George tiene una participación también excelentemente recibida debido a la pequeña referencia sobre el Bullying, que ya en aquellos años se sufría a gran escala y que también es bien aplicado en nuestros tiempos. Los demás continúan la línea de complemento ideal realzando la historia y consiguiendo que sea muy llevadera y atractiva hasta el final
.
El final es lo único que me deja un poco insatisfecha. Si bien es el esperado al mismo tiempo no lo es tanto. Un epilogo hubiese quedado perfecto o quizás un capítulo más para no quedarnos con incertidumbre y desesperados por recurrir a la imaginación. En serio pensé que mi libro tenía páginas faltantes, pero no, el final es así de seco y bastante abierto, cosa que no te deja un buen sabor de boca luego de tantos capítulos llenos de sentimientos que necesitan llegar a un gran y buen clímax. En fin, así es la literatura y pues eso es lo bonito del asunto.

En resumen, la pase excelente.

Mi Puntuación:
04 estrellas

Recomendado.
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