[Mi Reseña] ‘Imprudente’ de S. C. Stephens

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El ultimo escalón para llegar a consolidar una relación destinada a fracasar. Todo parece tomar buen rumbo hasta que la fama se convierte en un precio demasiado alto a pagar. Ahorita les comento por qué.

Imprudente’ de S.C. Stephen es el tercer libro de la serie ‘Inconsciente’ en donde la fama de los D-Bangs es un hecho consumado y no tardaran en salir aquellos que quieran aprovecharse de los beneficios ahora adquiridos por las nuevas estrellas de rock. Kiera y Kellan ya han pasado mucho tiempo separados y esta vez deciden ir a la gira juntos, como siempre debió ser. Pero un ejecutivo codicioso una cantante que busca atención mediática ponen a prueba la paciencia y el amor que tanto le costó a esta pareja encontrar. Kiera no quiere perjudicar la carrera de Kellan, y sabe que él hace lo posible por no tener que sucumbir a la presión que su nueva posición de estrella requiere.

Los celos y presenciar como todos parecen creer que lo suyo no es más que una relación sin importancia, hacen que ambos tengan vaivenes entre la pasión y las ganas de salir huyendo, aun a costa de perder lo más importante para ellos.

—¿A quién estabas besando?

Unió las cejas, confuso, y entonces su expresión se ablandó.

—A ti…, estaba besándote a ti. Pensaba en la primera vez que hicimos el amor, después de que me dijeses que me querías —dijo con una sonrisa radiante, incluso bajo la capa de dolor que cubría aún su rostro.

Sonreí también.

—Lo sé. Lo vi…, y por eso no estoy enfadada. Sé que estabas conmigo… y te quiero mucho.

Aliviado, Kellan se relajó entre mis brazos.
—Gracias, tenía miedo de perderte. En el coche ni siquiera me has mirado.

Lo estreché contra mí, resguardándome en su cuerpo.
—Lo siento. Necesitaba un momento. Ha sido todo muy… no sé.

Kellan se retiró un poco para poder mirarme.
—Nunca más. Me da igual lo que esté en juego. Me da igual a quién decepcione. No te haré esto nunca más. Tú… o yo. Estoy harto de seguirles el juego.

Me relajé también, mi alivio era evidente. Kellan acercó sus labios a mi boca y me alarmé. Me miró con los ojos abiertos de par en par cuando le empujé para apartarlo, el miedo y la tensión se habían apoderado de nuevo de él.

Encogiéndome, le dije:
—Hueles… a ella.

Apretó la mandíbula y su expresión fue entonces de rabia.
—No por mucho tiempo.

Se dirigió a la ducha, abrió el grifo y se desnudó. Sonreí al ver sus típicos calzoncillos negros bóxer. Nunca jamás quería volver a verle con aquella cosa minúscula. Se los quitó y se metió en la ducha. Rápidamente sumé mi ropa al montón y entré también. Kellan me sonrió y me pasó una pastilla de jabón.

—Quiero quitarme de encima hasta el último rastro que pueda haberme dejado.

Asintiendo, me enfrasqué en la tarea de lavarle la espalda. Cuando se giró, restregué con fuerza la zona del tatuaje hasta que el maquillaje profesional acabó disolviéndose y mi nombre volvió a aparecer. En cuanto se hizo visible, sonreí y besé la tinta imborrable. Kellan me respondió con una sonrisa encantadora y empezó a lavarse el pelo. Con sus mechones llenos de espuma, me observó mientras yo le enjabonaba las piernas.

Cuando llegué a la zona entre las piernas, cerró los ojos y me dijo:
—Esa es la única parte que no ha tocado. —Abrió un poco un ojo—. Pero encantado de que te apliques a fondo. —Riendo como una tonta, me incorporé para darle un beso—. Espera. Queda otro lugar.

Mientras me preguntaba qué lugar de su cuerpo se me habría pasado de largo, cogió la botella de champú y se puso un poco en la boca. Me quedé tan boquiabierta que solté incluso la pastilla de jabón.

—¡Kellan!

Levantando un dedo en señal de advertencia, apretujó el bote para echarse un poco más alrededor de la boca, luego puso una cara como si estuviese a punto de vomitar y se agachó para escupir. Rompí a reír. Se me llenaron los ojos de lágrimas de alegría; era estupendo.

—¡No puedo creer que acabes de hacer lo que has hecho!

Kellan levantó la cara hacia la ducha y empezaron a salir de su boca burbujas de jabón que resbalaron hacia la barbilla. Y a mí me rodaban las lágrimas por las mejillas. Escupiendo y atragantándose, se frotó incluso la lengua con la esponja vegetal. Tuve que llevarme la mano al estómago del dolor que me provocaba tanta risa; empezaba incluso a tener agujetas en los costados.

Él cerró el grifo e hizo una mueca de repugnancia.
—Qué asco.

Intentando controlar el ritmo de mi respiración, me sequé las lágrimas de felicidad que mojaban mi piel ya húmeda.

—No era necesario que hicieras eso.

Kellan sonrió y me observó con su adorable mirada.
—Sí que lo era.

Amándolo más de lo que hubiera imaginado posible, enlacé las manos por detrás de su nuca y salté para poder abrazarlo por la cintura con las piernas.

—Te quiero, aunque estés loco.

Kellan abrió la puerta de la mampara de la ducha sin parar de reír.

—Estupendo, porque creo que voy a estar echando burbujas de jabón toda la semana. —Enredé mis manos entre su cabello y me quedé mirándolo hasta que creí que mi corazón iba a estallar. Él aguantó mi mirada sin titubear—. Yo también te quiero, Kiera. Solo a ti. Eres mía para siempre.

Mucho más no se puede decir porque al ser el último libro que trata sobre la relación de ambos personajes, muchas conclusiones llegan y todo comienza a tomar forma definitiva en esta tercera parte. Continuamos con la narrativa en tercera persona y como ya conocemos la pluma de Stephen, se nos hace fácil conectar con ella al momento de leer, presentandose bastante ligero el recorrido hasta el final. Momentos cumbres esperados y muchos capítulos emotivos son los que se destacan en este libro más allá de las complicaciones que nuestros protagonistas puedan encontrar en el camino. El amor entre ellos es algo que ya está implícito en ellos y solo queda fortalecerlo, y la autora hace un trabajo muy bueno al mostrarnos esta parte final de un camino tormentoso.

Kiera es sin duda la que más evolución muestra a lo largo de los tres libros. En este último no me ha gustado mucho que se salga tanto con la suya, pero si nos ponemos a pensar, creo que todo el problema que se arma dentro del libro es motivo suficiente para agradecer que no se ensañen con ella tanto. Se le nota más centrada, más analítica y menos impulsiva. Es la piedra que mantiene cuerdo a Kellan y que en algunos momentos continua con esa inseguridad sobre si misma que poco a poco deja de lado al momento de defender a quien a ha elegido como pareja para toda la vida.

Kellan también evoluciona. Antes solo podía imaginarse a sí mismo deseando cosas que creía que no podía tener, pero ahora con Kiera a su lado cree que es posible soñar. Para él es difícil continuar como la estrella de rock que todos esperan que sea y no perder a Kiera en el intento. Lo único que desea es cantar y amar, pero comprende que la vida está llena de hipocresía al punto de frustrarse muchas veces por no poder manejar tanto conflicto. Sus momentos cumbres me rompieron el corazón y aquel discurso desnudando su alma realmente hacen que un corazón romántico como el mío caiga rendido. Estupendo final para ambos protagonistas.

Secundarios… varios. La historia de Ana y Griffin es la que más vueltas y de reveses nos trae y nos da una nueva perspectiva del chico altanero y promiscuo. Esta pareja tiene mucho potencial y me gustaría saber más de su historia. La autora ha publicado un cuarto libro para esta serie sobre ambos pero, solo habrá que esperar a ver si es que llegara a nuestro idioma. Son muchos momentos que me gustaron de ambos y la ternura de otros me dejaron más que satisfecha. Secundarios muy bien logrados.

Sienna es también digna de ser nombrada por ser antagonista y protagonista a la vez. Su afán por continuar en lo más alto de la fama no le deja ver las consecuencias de sus actos. Más que mala, me atrevería a decir que solo es ambiciosa y me alegro saber que debajo de esa fachada podía encontrarse algo de sangre corriendo por sus venas.

Las demás historias que acompañan a Kellan y Kiera complementan a la perfección la gira de los D-Bangs y toda la locura que surge a lo largo de la historia. Denny sigue siendo aquel mejor amigo que está en las buenas y en las malas. Su historia también concluye como se espera y vemos un desarrollo personal estupendo. La misma protagonista lo describe más maduro, dándole a lector motivos para conectar con él y su participación tan activa en la vida de la ex que le rompió el corazón. Parece increíble, pero es así.

El final, tiene un giro muy bien recibido ya que este libro se caracteriza por ser una prueba constante para Kiera y Kellan. Lo que ocurre al final es un despertar. Un golpe de realidad para todos los implicados en esta historia de amor, inclusive para aquellos que tanto se esmeraron en separarlos. Estrellas de rock que sangran como cualquier ser humano y que merecen ser amados y respetados.

Me gustó mucho el manejo de las promesas finales y las perspectivas a futuro de todos los secundarios y tengo que agradecer muchísimo el Epilogo que esta ves si tenemos cargado de visiones y momentos llenos de felicidad y esperanza. Me encanto de principio a fin y por supuesto, termine hecha un mar de lágrimas. Un final perfecto, para una ‘trilogía’ encantadora.

Estupendo.

Mi Puntuación:
04 estrellas

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