[Mi Reseña] ‘Amante Oscuro’ de J.R. Ward

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Los vampiros han sido fuente de inspiración para muchos libros durante años. Se les ha reflejado en la literatura como sofisticados miembros de la alta sociedad, como terroríficos chupasangre que invaden tus pesadillas, y también hay uno que otro adolescente que brilla, va a la secundaria y lleva una vida vegetariana.

Pero lo cierto es que pocos autores deciden darle un vuelco radical a lo ya conocido dejando volar la imaginación para cambiar lo ya estipulado y así poder darnos algo vibrante que nos llene de emoción. En mi humilde opinión yo creo que J.R. Ward lo hizo desde que decidió hacerle caso a sus voces internas que pululaban en su mente esperando ser escuchadas y que por fin cobraron vida en este primer libro de una de mis sagas literarias favoritas. Y ahora luego de varios años desde la primera vez que decidí adentrarme en este mundo paranormal, sigo creyendo que tenía razón al creer que mi vida cambiaría, ya que no me imagino a mí misma sin todas estas historias de la Hermandad, su lucha diaria por instaurar la paz en su sociedad y la pasión desmesurada y visceral que experimentan al amar. Ahorita les comento por qué.

Amante Oscuro’ de J.R. Ward es el primer libro de la serie ‘La Hermandad de la Daga Negra’ en donde las calles oscuras de Caldwell encierran misterios que parecen imposibles para el común de los humanos.

Beth Randall tiene una vida monótona y casi aburrida. Trabaja como asistente en el periódico de la ciudad, no tiene novio, no tiene familia que la extrañe y sus días pasan sin sobre saltos. Lo único que parece emocionante en su rutina es averiguar los asesinatos y delitos que ocurren durante la noche en donde más de un secreto se esconde. La comisaria de Caldwell y los detectives de homicidios que la habitan son excelentes fuentes de información que la llevan a averiguar datos ideales para llenar las páginas de los diarios y gracias al detective Butch y el detective de la Cruz, siempre hay un nuevo caso averiguar.

Una noche como cualquier otra parece ser el punto de partida de un destino que no tiene vuelta atrás. Beth escapa del peligro casi sin aliento y la carrera por descubrir a los culpables atrae una fuerza sobrenatural que ni ella ni nadie de su entorno parece poder evitar.

La atracción es instantánea, la conexión es imposible de romper. Cuerpos y almas son entregadas desde el primer momento aun sin saber exactamente si el peligro está en los brazos de aquel que toma y entrega tanta pasión.

“—Lo de anoche fue un error —dijo.

—A mí no me pareció que fuese así.

—Pues te pareció mal. Te pareció todo mal.

Llegó hasta ella antes de que lo hubiera sentido moverse. Estaba caminando y, de repente, se encontró entre sus brazos. Una de sus manos la sostuvo por la base de la nuca. La otra empujó sus caderas contra él. Notó la erección sobre su vientre.

Cerró los ojos. Cada centímetro de su piel volvió a la vida, su temperatura se elevó. Odiaba reaccionar así ante él, pero al igual que le sucedía al hombre, no pudo controlarse.

Esperó a que su boca descendiera hasta la de ella, pero no la besó. Sus labios siguieron hasta su oreja.

—No confíes en uní. No me quieras. Me importa un comino. Pero nunca me mientas. —Inspiró con fuerza como si fuera a succionarla—. Puedo oler que emanas sexo en este momento. Podría acostarte en esta acera y meterme bajo tu falda en una milésima de segundo. Y tú no me rechazarías, ¿no es cierto?

No, probablemente no lo haría.
Porque era una idiota. Y evidentemente deseaba morir.

Los labios del vampiro frotaron un lado de su cuello. Y luego le lamió ligeramente la piel.

—Ahora bien, podemos ser civilizados y esperar a llegar a casa. O podemos hacerlo en este mismo lugar. De cualquier forma, me muero por estar dentro de ti otra vez, y tú no podrás rechazarme.

Beth sujetó los hombros de Wrath. Se suponía que debía empujarlo lejos de sí, pero no lo hizo. Lo atrajo hacia ella, acercando los senos a su pecho.

El hombre emitió un sonido de macho desesperado, una mezcla entre un gemido de satisfacción y una profunda súplica.

Ja —pensó ella—, estoy ganando terreno.

Rompió el contacto con lúgubre satisfacción.

—Lo único que hace esta terrible situación remotamente tolerable es el hecho de que tú me deseas más.

Levantó el mentón con un movimiento brusco y empezó a caminar. Podía sentir los ojos de él sobre su cuerpo al seguirla, como si la estuviera tocando con las manos.

—Tienes razón —dijo él—. Mataría por tenerte.”

Wrath hubiese preferido no tener que hacerlo pero su conciencia le decía que esta sería la única forma de cumplir la última voluntad de su hermano caído. Aquella noche que decidió irrumpir en la vida de aquella humana se dijo así mismo que solo seria para ayudarla pero nada lo había preparado para el instinto animal que invadiría su cuerpo cuando la tuviera cerca obligándolo a querer poseerla ahora que ya había probado su esencia. Ella no sabía lo que le ocurriría y él era el único que podía salvarla. ¿Un vampiro?, demasiado terrorífico para ser verdad y demasiado excitante para ignorar.

El tiempo se agota y su propia transformación está a punto de desencadenarse. Una mestiza que necesita de sangre para poder sobrevivir y que solo el mismísimo rey de la raza está dispuesto a darle. Los enemigos esperan para atacar y ahora solo queda aferrarse al amor recién descubierto ahora que aquella sociedad oculta parece estar condenada a desaparecer. Los guerreros deben permanecer juntos y luchar como solo la Hermandad de la Daga Negra lo sabe hacer.

“—Te aseguro que necesitas reflexionar de nuevo sobre lo sucedido. Has permitido que esas terribles horas te marcaran, y nadie puede culparte por ello, pero estás completamente equivocado. Muy equivocado. Deja ya toda esa mierda de honor guerrero y piensa positivamente.

Silencio.

Ah, diablos. Ahora sí lo había arruinado. Aquel hombre le había abierto su corazón, y ella había despreciado su vergüenza. Qué manera de lograr intimidad.

—Wrath, lo lamento, no he debido…

El la interrumpió. Su voz ‘v su rostro parecían de piedra.

—Nadie me había hablado como acabas de hacerlo.

Mierda.

—Lo lamento mucho. Es sólo que no puedo entender por qué…

Wrath la atrajo hacia sus brazos y la abrazó fuertemente, hablando en su idioma otra vez. Cuando aflojó el abrazo, terminó su monólogo con la palabra leelan.

—¿Eso quiere decir «perra» en vampiro? —preguntó.

—No. Todo lo contrario. —La besó —. Digamos que eres digna de todo mi respeto. Aunque no puedo estar de acuerdo con tu modo de ver mi pasado.

Ella le rodeó el cuello con las manos, sacudiendo un poco su cabeza.

—Pero sí aceptarás el hecho de que lo sucedido no cambia en absoluto mi opinión sobre ti. Aunque siento una tremenda pena por ti y tu familia, y por todo lo que tuviste que soportar.

El vampiro guardo silencio.

—¿Wrath? Repite conmigo: «Sí, Beth, entiendo, y confío en la honestidad de tus sentimientos hacia mí». —Le sacudió el cuello de nuevo —. Digámoslo juntos. —Otra pausa —. Ahora, no después.

—Sí —dijo, rechinando los dientes.

Dios, si apretara un poco más los labios, le romperían los dientes delanteros.

—¿Sí qué?

—Sí, Beth.

—«Confío en la honestidad de tus sentimientos». Vamos. Dilo.

Él gruñó las palabras.

—Bien Hecho.

—Eres dura, ¿lo sabías?

—Más me vale si voy a quedarme contigo.

Repentinamente, él le cogió la cara entre las manos.

—Eso deseo —dijo con fiereza.

—¿Qué?

—Que te quedes conmigo.

Ella se quedó sin respiración. Una tenue esperanza se encendió en su pecho.

—¿De verdad?

Él cerró sus brillantes ojos y movió la cabeza.

—Sí. Es una estupidez, una locura. Y. resultará peligroso.

—Perfectamente adecuado para tu estilo de vida.

Él se rio y bajó la mirada hacia ella.

—Sí, más o menos.”

De lo primero que te percatas cuando empiezas a leer este libro es sin duda de lo bien estructurada que se encuentra la sociedad en la que se desarrolla la trama. Un mundo paralelo creado a la par con el mundo humano que se complementa bien con las noches caóticas de la ciudad de Caldwell.

Vampiros guerreros que protegen una sociedad llena de tradiciones, con un idioma propio que data de la antigüedad y un sinfín de definiciones que rigen sus normas y costumbres. Todos y cada uno de aquellos elementos nos dejan hipnotizados hasta el punto de la adicción. Conforme avanzas en la lectura te das cuenta que la lealtad es tema principal en esta primera parte y es un logro máximo de parte de la autora complementar la historia con una narrativa en tercera persona con perspectivas variadas. Podemos ver y sentir exactamente que siente cada personaje en cada diferente situación incluyendo los puntos de vista del enemigo que en sí mismo también constituye parte primordial en el desarrollo del eje principal.

Una historia que se arriesga a ser comparada y que tiene muchos elementos que bien podríamos rebatir si es que no estuviera tan sólido cada uno de sus argumentos tanto biológicos como sociales. Por ello es extraordinaria la forma como Ward maneja todo un sistema jerárquico muy organizado. Eso quizás es lo que más me llama la atención de toda la serie, luego de la historia de amor, que no es menos importante ya que está cargada de erotismo, visceralidad y mucha intensidad. Sería inaceptable que para una trama prácticamente llena de acción, nos encontráramos con romances cursis y llenos de clichés. No, eso no ocurre aquí. Los protagonistas se aman hasta dar la vida por el otro, hasta matar con sus propias manos si es necesario. Lo mismo ocurre con las relaciones fraternales donde tu amigo es tu hermano, y en donde el grupo al que perteneces es tu familia de sangre aunque esta misma no corra por tus venas. Los sentimientos son tan crudos que sin duda es difícil salir de una pieza luego de experimentarlos. Eso es lo que promete Ward a lo largo de la serie y sin duda convence desde el principio hasta el final.

Beth representa el inicio. No solo como primera protagonista de una saga tan poderosa sino de un legado que iremos descubriendo junto con ella cada vez que descubra cada una de las cosas que ocurran ahora que ha descubierto su verdadera naturaleza. Tiene un carácter firme y decidido que permite al lector la conexión instantánea pero sobre todo vemos como su personalidad unifica a un grupo que pocas exceptivas tenía más allá de matar a los enemigos de la raza. Hubo un momento específico que muestra este detalle que la hacen digna representante de la sociedad a la que ahora pertenece y a mí me encanta todo de ella sobre todo cuando el amor de su vida entrega la vida (literalmente) por ella.

Wrath es tanto poderío y tanta intensidad que todo él traspasa el papel al punto que no sabes qué hacer con él. En serio… ustedes dirán que exagero pero solo hay que contar los hechos. Es el rey de su raza, guerrero principal, el último vampiro de raza pura sobre la tierra, letal con las armas y capaz de dejarte con la boca abierta solo con su presencia. No, el NO brilla y no se detiene ante nada cuando debe ingerir la sangre de la vena que le corresponde. Casi dos metros de puro musculo listo para la guerra y completamente mortal cuando entra en combate. Pero sobre todo, completamente entregado al momento de amar. Atormentado, misterioso, lleno de miedos y culpas debido al orgullo e integridad que forman su personalidad. El rey ciego conquista, y te deja exhausta en el buen sentido debido a que todo lo hace con determinación y sin vacilar.

Secundarios… varios. Este es el inicio de una serie en donde cada libro cuenta la historia de cada uno de los miembros de la hermandad y como cada una de sus personalidades aporta en la lucha contra el enemigo principal y también nos muestra como encuentran el amor de la manera más inesperada sorprendiendo a todos los que se atreven a descubrir esta saga.

Los miembros de la Hermandad son de momento seis vampiros guerreros nacidos para la lucha y cada uno de ellos encierra una vida pasada digna de ser contada. Rhage, Vishus, Zsadist, Phury y Thorment, junto al rey Wrath son los únicos encargados de proteger una sociedad que está casi indefensa ante la maldad de quienes no soportan su existencia y juntos deben lograr que esta guerra se detenga.

Butch, Marissa y Fritz nos dan aquellos detalles que nos dejan con ganas de mucho mas, y es imposible no mencionar al enemigo mortal de la raza, Los Restrictores que no solo nos dejan temblando sino con mucha ansiedad por saber exactamente cuál será su siguiente paso a dar. El contraste de cada individuo con el de la hermandad es notorio. Los Restrictores no tienen vida, no tiene alma, están muertos. Sin nombre ni pasado destruyen y deshumanizan todo a su paso. Antagonistas creados por Ward capaces de cosas monstruosas y que erizan tu piel a lo largo de toda la trama.

El Epilogo es la confirmación de que se vienen más cosas por experimentar. Esta serie tiene para largo y yo estoy encantadísima de volver a leerlas y disfrutarlas por muchísimo tiempo más.

Mi Puntuación:
05 estrellas

RECOMENDADISIMO
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