[Mi Reseña] ‘Maldad latente’ de Sandra Brown

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Una trama de suspenso con chispas románicas de la mano de una de las grandes. Hace mucho que no disfrutábamos de esta autora, y ha regresado por todo lo alto a nuestro idioma. Ahorita les comento por qué.

Maldad Latente’ de Sandra Brown nos cuenta la historia de Emory Charbonneau, quien nunca pensó que luego de correr y entrenar tanto, esta vez debía mantenerse con vida corriendo sin descanso.

Con una exitosa carrera como pediatra y gran reconocimiento como maratonista, nadie puede sospechar que Emory podría estar huyendo de algo. Luego de una horrorosa discusión con su esposo, Jeff, continúo con sus planes y se dirigió a las montañas de Drakeland para entrenar y exigirse al máximo, como siempre lo ha hecho, para una pronta maratón benéfica que ella misma ha organizado. En el momento menos pensado, Emory desaparece sin dejar rastro, consiguiendo que Jeff denuncie su perdida, empezando así un ir y venir entre investigaciones y sospechas.

Sin imaginar siquiera a toda la gente que emprende de inmediato su búsqueda, muy lejos de todo, Emory regresa de la inconciencia, en una cabaña en las montañas, con una mirada fría y penetrante como única compañía en medio de la nada.

¿En qué momento se accidento?, ¿Por qué aquel hombre no le quería decir su nombre y no la dejaba volver? Preguntas sin respuesta que conforme pasa el tiempo, se convierten en incertidumbres con muchas posibilidades debido al hombre callado y taciturno que tenía a su lado. Él la cuidaba, la protegía, pero era imposible no tenerle miedo a su actitud, a las miles de palabras no dichas y al irrefrenable deseo que se despierta inoportunamente entre ambos, cuando es obvio que ella era la presa y él era el cazador.

“—Casi lo consigue, doc.

Ella apartó la cabeza bruscamente y lo miró parpadeando.
—¿Qué?

—He estado a punto de tragármelo.

—No sé a qué se refiere.

—Y una mierda. Oliendo bien. Con nada más que su sexy cuerpo bajo la camisa. —Acarició la curva del seno de Emory que asomaba por el cuello abierto—. Toda zalamera y sensual para que se me hiciera la boca agua.
Se frotó contra ella seductoramente.

—Sabe lo que quiero y ha pensado que si me lo daba, me «aplacaría» y así luego la llevaría a casa. Lo mismo que si se hubiera tumbado sobre un altar para ofrecerse en sacrificio. —Soltó un resoplido burlón—. Agradezco el gesto. En serio. Por no hablar de la vista. —Echó la cabeza atrás para verla de cuerpo entero—. Pero no me va el sexo con mártires.

Furiosa, Emory trató de zafarse dándole un empujón en el pecho.
Pero él la retuvo, la atrajo más hacia sí, apretándose contra su pubis en gesto inequívoco.

—Pero se lo advierto, doc, si vuelve a darme ocasión de ponerle las manos encima, ya no me detendré. ¿Entendido? No voy a imaginarla desnuda, voy a verla desnuda. Si vuelve a ofrecerse, olvidaré todos los motivos por los que no debo follarla.”

A veces, debes tomar decisiones inesperadas. Dejarte llevar por el instinto, de supervivencia, de protección. No todos las personas buenas lo son, y los que son malos se esconden y aparentan verdades que son maldades latentes a punto de salir a la luz.

Las montañas y la neblina esconden miles de secretos, que Emory poco a poco ira descubriendo, de la mano de su protector, dos oficiales de policía y un agente del FBI incansable. ¿El fin justifica los medios?, ¿Eres capaz de vivir contigo mismo si es que no hubieras interferido? Emory sabe que ahora si debe correr sin descanso, ya que debe escapar de él, asumiendo todos los riesgos necesarios aunque su vida corra peligro.

“Con gestos impacientes, él le quitó la camisa y luego la agarró por la nuca y la atrajo hacia sí. Le dio entonces un beso largo y profundo, explorando su boca repetidamente con la lengua. Luego apartó la cabeza lo suficiente para contemplar a Emory con una lascivia que la excitó aún más.

Luego le rodeó un pecho con la mano y oprimió levemente el pezón entre los dedos.

—No huirás de mí corriendo y chillando, ¿verdad? —preguntó con una sexy voz ronca.

Excitada hasta la sublimación, Emory sonrió y negó con la cabeza.

—Entonces, crea recuerdos para mí, doc.

—¿Recuerdos?

Él dejó los pechos, que cosquilleaban de placer, y deslizó la mano por el vientre hacia abajo. Contempló la forma de la cadera de Emory como si fuera una maravilla. Luego le pasó los dedos por sus suaves cabellos.

—Crea recuerdos para que pueda evocarlos y jugar con ellos cuando te hayas ido.”

Este libro, de romántico no tiene nada. Es decir, tiene pero no es lo que esperas encontrar. La atracción, el deseo y los sentimientos a flor de piel están presentes, pero sin duda lo que más llama la atención es el entorno que Sandra Brown ha creado para conseguir confundirnos en aquellas montañas de clima complicado.

Las suposiciones de nuestra parte no se hacen esperar, ese nudo en el pecho por descubrir la verdad poco a poco se hace grande y se convierte en una expectativa adictiva que nos impide dejar de leer hasta el final. Hay libros de personajes, hay libros que son netamente de tramas, y este es sin duda uno de estos últimos, en donde las sospechas están sobre todos y nos deja con ganas de más.

Emory es una protagonista que llama la atención debido a su personalidad perfeccionista y altruista. Me gustan los personajes fuertes, capaces de no sentarse en sus laureles y que esperan a ser rescatadas, sino que toman decisiones aun cuando tienen todo en contra y hay mucha probabilidad de equivocarse. Hubo muchos momentos en los cuales tuve la impresión de que Emory se estaba equivocando solo para que la autora nuevamente me sorprenda con un giro aun mas alocado que el anterior. Reacciones y determinaciones que esperas en una protagonista femenina, cumpliendo todas mis expectativas.

Estuve pensando en si decir o no el nombre de nuestro protagonista masculino en esta reseña. Parte de su encanto es el de dejarnos con las dudas a cuestas. Capaz de dejarnos sin aliento con sus respuestas, su lógica y por su forma de resolver las cosas a su manera, es fascinante como todo con él parece, pero no es. Desde que lo conocemos sabemos que oculta algo, pero que en cuanto cree en algo, lo defiende hasta el final. Debo confesar que espere lo peor, incluso llegue a pensar que lo suyo era más malévolo y siniestro, solo para luego caer rendida ante su alma desnuda y su capacidad de amar. Un estupendo protagonista.

Secundarios… El que se lleva las palmas es sin duda Jeff, a quien se le hace fácil engañarnos y llevar la batuta en tan entramado caso. Es un secundario perfecto, lleno de defectos pero capaz de dejarnos asombrados por su cambio radical.

Podría nombrar a otros más, inclusive quede bastante afectada por la trama paralela que al final se encuentra con la principal que encaja a la perfección con la historia actual de los protagonistas. Un argumento muy bien presentado y en donde todo lleva hacia el mismo lado. Simplemente, estupendo.

El Epilogo es el realidad una zona de meta que nos brinda muchas posibilidades futuras. Como ya mencione, este libro de novela romántica tiene muy poco, pero lo que podemos experimentar es suficiente para lograrnos enamorar. No es el mejor libro de la autora, pero lleva su marca personal, que convence, sorprende y maravilla.

Mi Puntuación:
04-estrellas

Muy Recomendado
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