[Mi Reseña] ‘Fiebre oscura’ de Karen Marie Moning

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Escribir romántica paranormal no es sencillo, o al menos eso es lo que yo pienso. El punto es que según veo, últimamente hay poca innovación respecto a este subgénero debido a la cantidad de vampiros, licántropos y ángeles caídos que suelen ser los principales protagonistas en este tipo de tramas fantásticas. Por ello es que esta saga sorprende y emociona debido a que es diferente, original y capaz de mantenerte obsesionada por sus elementos y personajes hasta el final… Ahorita les comento por qué.

Fiebre Oscura’ de Karen Marie Moning es el primer libro de la serie ‘Fiebre’ en donde Mackeyla Lane está a punto de descubrir que una feroz batalla está cerca, y lastimosamente el asesinato de su hermana marca el punto de partida para que todas aquellas fuerzas malignas que quieren acabar con el mundo, cobren vida.

Una llamada cambio la vida sencilla y feliz de Mackeyla. Su hermana Alina había sido asesinada en Dublin y nadie parecía saber quién era el responsable. Un último mensaje dejado en la casilla de voz de su celular deja a Mac llena de dudas sobre algo que había que encontrar. Un mensaje casi encriptado que parece ser la clave de aquel macabro asesinato. En un arranque de valentía y en contra de toda petición hecha por sus padres, se embarca rumbo a esa ciudad para darle rostro a todas las llamadas de su familia que exigían justicia, dándose cuenta a su llegada que todo aquel lugar era como un mundo paralelo, debido a ciertos habitantes que parecían… ¿monstruos?

¡Es imposible! Visiones espantosas de “hombres monstruo” debajo de piel atractiva la desconciertan y al parecer solo ella es capaz de verlos como lo que realmente son. Sus días se convierten en una carrera hacia lo imposible, en donde una misteriosa librería al final de una calle desierta, se levanta como el bastión de los secretos debido a su enigmático dueño.

“No lo vi venir. Barrons ya casi había pasado junto a mí, casi había llegado a la puerta, cuando me agarró y me apretó contra su cuerpo. Me pasó un brazo por debajo de los pechos, inmovilizándome en una presa tan rígida que no me dejaba llenar los pulmones para respirar. El cuerpo que se ocultaba bajo aquel traje tan elegante era mucho más poderoso de lo que nunca hubiese podido imaginar yo, como si estuviese hecho de acero reforzado. Entonces comprendí que la puerta abierta no había sido más que una burlona concesión por parte de Barrons, un placebo que él me había administrado para que me lo tragara sin pensármelo dos veces. En cualquier momento, podría haberme roto el cuello y yo no habría podido soltar ni un solo grito. O podría haberse conformado con asfixiarme, tal y como estaba haciendo ahora. Su fuerza era asombrosa, realmente inmensa. Y lo peor de todo era que sólo estaba utilizando una pequeña fracción de ella. Yo podía sentir el esfuerzo que le estaba costaba refrenarse en la tensión de su cuerpo. Barrons estaba teniendo mucho, mucho cuidado conmigo.

Me puso los labios en la oreja

—Váyase a casa, señorita Lane. Usted no debería estar aquí. Olvídese de la Gardai. No intente localizar el Sinsar Dubh o morirá en Dublin. —Aflojó la presión sobre mi boca lo suficiente para permitirme contestar, sobre mis costillas lo suficiente para permitirme respirar dando un poco de combustible a mis pulmones.

Aspiré un aire que necesitaba desesperadamente.

—Vaya, ya me está amenazando otra vez —jadeé. Mejor morir con un comentario desdeñoso que con un sollozo.

Barrons me hincó el brazo en las costillas, volviendo a cortarme el suministro de oxígeno.

—No es una amenaza, sino una advertencia. Llevo tanto tiempo buscando ese libro y estoy tan cerca de él que no voy a permitir que nadie se interponga en mi camino y lo fastidie todo. Hay dos clases de personas en el mundo, señorita Lane: las que sobreviven cueste lo que cueste, y las que son víctimas andantes. —Me puso los labios en el lado del cuello. Sentí su lengua allí donde aleteaba mí pulso, resiguiéndome la vena—. Usted, señorita Lane, es una víctima, una ovejita en una ciudad de lobos. Le doy hasta las nueve de la noche de mañana para que salga pitando de este país y no me complique más la vida.

Me soltó y caí al suelo, con la circulación privada del suministro de oxígeno.

Cuando logré incorporarme, Barros ya se había ido.”

¿Monstruos?, ¿Un libros mágico?, ¿Sombras que se comen a los humanos? Todo había perdido sentido, y Mackeyla no estaba dispuesta a seguirle la pista a lo que a todas luces era un loquerio. Pero, ¿Quién mato a Alina?, ¿Por qué todo lo dicho por Jericho Barrons, dueño de la librería, cobraba sentido conforme pasaban los días?

A Mac solo le quedaban dos opciones, dejar que la maten o aprender a matar primero. Aceptarse a sí misma es un camino lleno de momentos surrealistas, el cual debe andar de la mano de Jericho si es que quiere sobrevivir cuando todo haya acabado. ¿En quién confirmar?, ¿Quién es realmente Barrons?, ¿Por qué es la única que puede sentir aquel libro mágico? Y sobre todo, ¿Qué hacer para que el mundo que conoce no caiga en la oscuridad que lo amenaza, destruyéndolo todo?

“Últimamente han ocurrido cosas. Cosas inexplicables. Nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que está pasando, ni siquiera quién ostenta el poder en estos momentos, pero se dice que las criaturas mágicas ya no son capaces de desplazarse a través del tiempo. Que por primera vez en eones se encuentran tan atrapadas en el presente como usted y yo.

Me quedé mirándolo. Lo de preguntarle si podían viajar a través del tiempo sólo había sido una broma, para dejarle claro que yo no me creía nada de todo lo que me estaba diciendo. Reí, con una carcajada que tuvo bastante de resoplido.

—Oh, Dios mío, está hablando en serio, ¿verdad? Quiero decir, realmente cree que…

Él se levantó del asiento en un solo y fluido movimiento.

—¿Qué fue lo que vio en ese pub, señorita Lane? —inquiró —. ¿Es que ya lo ha olvidado? ¿O debo entender que lo que acaba de decirme sólo es una muestra de lo rápida que puede ser a la hora de inventar una pequeña mentira que la tranquilice?

Yo me levanté, también; las manos en la cintura, el mentón bien alto.

—Quizás es que tuve una alucinación, Barrons. Quizás he pillado un catarro y tenga fiebre y ahora mismo esté acostada en mi habitación de la pensión, soñando. ¡Quizás he perdido el juicio! —grité la última palabra con tal vehemencia que me tembló todo el cuerpo.

Él aparto de una patada la mesa que se interponía entre nosotros, con lo que los libros que había encima de ella salieran volando por los aires, y se encaró conmigo.

—¿A cuántos de ellos necesitará ver para que llegue a creerlo, señorita Lane? ¿Uno cada día? Tampoco sería tan complicado de organizar. O quizás necesita que le refresquen la memoria ahora mismo. Venga conmigo. Saldremos a dar un paseo. —Me agarró del brazo y empezó a tirar de mí en dirección a la puerta. Yo intenté plantarme en el sitio, pero me había dejado los zapatos en el cuarto de baño y los pies descalzos me resbalaron sobre el reluciente suelo de madera.

—¡No! ¡Sueltemé! ¡No quiero ir! —Le pegué en el brazo, en el hombro. No estaba dispuesta a volver a salir ahí afuera.

—¿Por qué no? Sólo son sombras, señorita Lane. ¿Recuerda? Usted misma me lo dijo. ¿Quiere que la lleve al barrio abandonado y la deje allí un rato con esas sombras? ¿Me creerá entonces?

Ya estábamos en la puerta. Barrons había empezado a descorrer los cerrojos de seguridad.

—¿Por qué me hace esto? —chillé.

La mano de Barrons se detuvo sobre el cerrojo.

—Porque todavía le queda una pequeña posibilidad de sobrevivir, señorita Lane. Tiene que creer y tiene que temer, o me está haciendo perder el tiempo. A la mierda usted y su «vamos a hacer como que me creo su historia». Si no es capaz de responderme con «cuéntemelo, enséñeme todo lo que necesito aprender, quiero vivir», entonces ya puede largarse de aquí con viento fresco.

Me entraron ganas de llorar. Me entraron ganas de tirarme al suelo enfrente de la puerta y gimotear: «Por favor, haga que todo esto no haya sucedido. Quiero que mi hermana vuelva a estar conmigo y quiero ir a casa y olvidar que vine aquí. Quiero que usted y yo no nos hayamos conocido nunca, Barrons. Quiero volver a tener mi vida tal y como era antes.»

—A veces, señorita Lane —dijo—, uno tiene que romper con el pasado para abrazar el futuro. Eso nunca resulta fácil. Pero es una de las características que distinguen a los supervivientes de las víctimas. Dejar de aferrarse a lo que era, para sobrevivir a lo que es.”

Con una argumento sólido inspirado en la mitología celta, con la mística enigmática de lo más fantástico de la historia de Irlanda, Karen Marie Moning sorprende con una historia tirada de los pelos que se destaca dentro del género.

Narrada en primera persona, Moning cuenta una historia en retrospectiva, a modo de crónica, en donde lo imposible es real y poco a poco una protagonista se descubre a si misma poniendo de manifiesto todo lo que es capaz de hacer. El entorno de suspenso es creado de maravilla ya que el tiempo es manejado de manera exquisita. Sabemos que la protagonista ya ha vivido todo lo que aquí se cuenta, como quien narra una experiencia que marco tu vida y que ahora es más sabia y esta de camino a descubrir aún más cosas de este mundo lleno de sombras y criaturas peligrosas. La pluma es fabulosa, cayendo esta lectora rendida ante semejante prosa.

Mackeyla, cuando vio la luz, fue escogida en su momento como mejor personaje femenino en el género ‘urban fantasy’. Y es que no es para menos. La conocemos como una clásica chica despreocupada que de un momento a otro ve como su mundo rosado y perfecto se desarma, tomando decisiones que vienen acompañadas de madures e instinto de supervivencia. Es como si, ante la adversidad, se activara algo dentro de ella que solo estaba a la espera de despertar, dando paso a una mujer capaz de matar. No deja de sorprender que a pesar de tal cambio, no deje de ser la misma Mackeyla, solo que, como ella dice, una versión 2.0. Mejorada, reforzada y letal. Estupenda desde el principio hasta el final.

Jericho Barrons es un enigma total. Circunspecto, engreído, manipulador, egocéntrico y autoritario, pero tiene actitudes de mentor que parece que quiere ocultar a toda costa lo que está sintiendo y aunque quiera negarlo, también está por primera vez experimentando. Hay detalles, hay momentos en los que simplemente nos cala hasta los huesos, pero luego hay otros en los que nos desespera por completo. Me atrevo a decir que es de lejos el mejor protagonista masculino que he leído en meses, a pesar que aún no nos ha mostrado todo lo que tiene. Barrons es único, inteligente y sorprendente.

Personajes secundarios… varios. A primera instancia, la omnipresente Alina y su constante mención como tabla salvavidas para nuestra protagonista. Y es que de no ser por su muerte, esta historia no existiría, así que de la mano de Mac descubrimos sus pasos y reconstruimos su camino dentro de aquel mundo lleno de maldad y engaño.

No sé por qué sospecho de Fiona, así que espero estarme equivocando, aunque a estas alturas algo me dice que, si, terminara traicionándonos.

Me gusta cómo es que Moning ha sabido crear de manera creíble criaturas capaces de engañarte con glamour para hacerte daño. Quede impactada con su descripción. Visibles e Invisibles que pertenecen a una misma raza pero son diferentes al mismo tiempo por su forma de matar, por su esencia y por la manera en la que se presentan. Toda una aura mortal los rodea y cada quien se manifiesta de manera distinta, logrando dejarte con la boca abierta.

Y para terminar con los secundarios, aquellos que están detrás del mismo objetivo de Jericho y Mac, son igual de interesantes que los principales, y algo me dicen que a lo largo de la saga nos sorprenderán.

Epilogo no tenemos por obvias razones. Esta serie tiene para largo, y el final solo es un presagio de que la guerra está recién a punto de comenzar…

Mi Puntuación:
04-estrellas

¡IMPERDIBLE!
Estupendo inicio de saga.
Vamos por mas…
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