[Mi reseña] ‘Por siempre ¿Felices?’ de Taylor Jenkins Reid

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La llegada de Ediciones Urano a Perú nos encanta y nos emociona. Una de su más reciente novedad, disponible ya en librerías limeñas, incluye esta grandiosa historia que me ha sorprendido gratamente, y hasta me atrevería a decir que la autora se ha superado a sí misma, de lejos. Ahorita les comento por qué.

Por siempre ¿Felices?‘ de Taylor Jenkins Reid, es la historia de cómo una pareja se ama con locura, pero a veces aquel sentimiento no es suficiente para alcanzar la felicidad total.

¿Qué ocurre después del “felices para siempre”? ¿Es acaso posible que casi toda una vida juntos se vaya al garete? Lauren y Ryan están a punto de descubrirlo, y por supuesto, no será fácil recorrer esa pendiente.

Una historia de amor que empezó cuando ambos estaban en la universidad y tenían ambos las ilusiones que los diecinueve años suele presentarte. Fue fácil enamorarse. Lógico e ideal. Como dos piezas de rompecabezas que estaban destinadas a encajar. A pesar de que es fácil notar las diferencias entre ambos, también es fácil darse cuenta que lo que sienten el uno por el otro es muy intenso y bastante real.

Ahora, luego de once años, un matrimonio que ha caído de manera implacable en la rutina, los silencios incomodos y el irritable sentido de notar la presencia del otro, parece casi imposible que tenga una solución inmediata. Y luego de una horrorosa pero determinante pelea entre ambos, solo se puede concluir una cosa; Lauren y Ryan ya no se soportan.

Y antes de que lleguen a decirse o hacerse cosas que luego pueden herirlos profundamente, deciden separarse, alejarse y no comunicarse durante un año, esperando que quizás, solo quizás este pueda ser el punto de partida para recuperar aquel amor que un día se juraron delante de un altar.

“Ryan se acerca a mí y me abraza. Me gustaría que el gesto me resultara más agradable. Su voz es tan tranquila como la mía.

—Esto no puede ser el fin, Lauren. Solo es un bache en el camino.

—Pero —digo levantando la vista para mirarle, sintiendo que por fin estoy lista para decir lo que llevo tanto tiempo reteniendo en mi corazón—, es que no te soporto.

Una confesión dulce y visceral, y sin embargo en cuanto las palabras salen de mi boca me arrepiento de haberlo dicho. Me gustaría ser de esa clase de personas que no necesitan de alardear su dolor. Me gustaría ser de esas personas que se guardan su dolor y les ahorran a los demás el mal trago. Pero no lo soy. Mi ira necesita volar. Necesita liberarse y rebotar por las paredes y contra los oídos de la persona a la que más daño puede hacerle.

El amor que Ryan y yo teníamos se acaba.

Al final, Ryan dice algo.
—No sé qué vamos a hacer —dice, sentado aún a mi lado, con la espalda encorvada, en una postura totalmente derrotada, mirando fijamente el obstinado clavo de nuestro suelo de madera.

—Yo tampoco —digo mirándole, mientras pienso en cómo antes me derretía cuando le olía.

Ryan se echa a reír. Consigue echarse a reír.
—No sé ni por qué me río —dice, recuperando la compostura—. Este es el momento más triste de mi vida.

Y entonces se le quiebra la voz y se pone a llorar, y me mira, me mira de verdad, por primera vez desde hace por lo menos un año. Vuelve a repetir las palabras, despacio.

—Es el momento más triste de mi vida.”

Celos, dudas, incertidumbre, rencor y mucho dolor. Pero también aprendizaje de sus propios errores, mucha añoranza, ternura por los momentos compartidos y esa intensidad que solo se siente por alguien a quien amas de verdad. Un año para ambos que se presenta como una tortura por todo lo que no se dijeron pero que también es una oportunidad para comprender que es necesario demostrarle a tu otra mitad que la necesitas. Dejar el orgullo atrás y decir las cosas como las sientes y confiar en que aquella persona especial te acepte tal y como eres.

Un año para encontrarse a sí mismos, valorarse y así poder amarse el uno al otro, de verdad.

“Siento que se me está formando un nudo en la garganta. Y cada vez es más denso y está más cerca de la superficie. Me disculpo y salgo al pasillo.

Me apoyo contra la pared y me escurro hasta el suelo. Me imagino a Ryan sentado junto a mí. Me lo imagino frotándome la espalda, como hizo cuando murió mi abuelo. Me lo imagino diciéndome: «Se va a un sitio mejor. No te preocupes». Y se me ocurre que quizá mi abuelo hizo lo mismo por mi abuela cuando ella perdió a su madre o a su abuela. Me imagino a la abuela sentada donde estoy ahora, y al abuelo arrodillado junto a ella, diciéndole todas las cosas que yo necesito que me digan. Abrazándola de esa forma en que solo una persona en concreto puede abrazarte. Cuando tenga su edad, cuando esté en una habitación de hospital, preparada para irme, ¿en quién pensaré?

Es Ryan. Siempre ha sido Ryan. El hecho de que pueda vivir sin él no significa que quiera hacerlo.

Pero no quiero. No quiero hacerlo.

Quiero oír su voz. Una voz ronca, pero a veces tan suave y sincera. Quiero ver su cara, siempre con esa barba incipiente porque no se afeita al cero. Quiero volver a olerle. Sujetar sus manos duras. Sentir como rodean las mías, envolviéndolas, haciendo que me sienta pequeña.

Necesito a mi marido.”

Sin muchos giros argumentales, Taylor Jenkins Reid nos muestra nuevamente que con una narrativa suave y honesta se puede lograr que el lector se identifique con sus personajes que bien podrían existir en la realidad, y lograr emocionarnos de una manera sin igual.

El libro tiene detalles importantes que hacen que nos encariñemos y deseemos que la pareja protagonista encuentren todas las respuestas que buscan debido a que vemos de cerca como todo empieza para ellos y poco a poco se deteriora dando paso a sentimientos destructivos que solo con mucha determinación se pueden superar.

Quede sorprendida por el manejo de los diálogos que nos permiten conocer a todos y cada uno de los involucrados, y como cada una de sus experiencias nos ayudan a comprender mejor lo complicado pero a la vez lo fácil de la vida, las relaciones de pareja y la responsabilidad que tenemos de buscar la felicidad. Y tengo que decirlo, los correos electrónicos fueron un super detalle y cada uno de ellos tocó mi fibra sentimental en lo más hondo, ¡Qué bien escribe esta autora! Lo supe cuando leí su anterior novela, y con esta sin duda se ha superado.

Lauren es una protagonista que mezcla muchos caracteres que la hacen única y especial. Su infancia, su relación familiar hacen que de manera inconsciente desee cosas que ni ella misma se da cuenta y que con el transcurso de su desarrollo en el libro se muestra decidida y determinada a remediar. Es curioso como se muestra pragmática pero a la vez intensa con lo que siente. Llena de defectos pero también de virtudes en los que se destaca su inquebrantable lealtad. No espera que la solución le llegue del cielo pero al mismo tiempo sueña, anhela y enternece por todo lo que poco a poco descubre de sí misma y de cómo quiere vivir su vida. Es muy fácil identificarse con ella.

Yo me imagino a Ryan como un amigo al que quieres realmente ayudar. Deseas con todas tus fuerzas que de verdad encuentre la felicidad. Podrías considerarlo a primera vista como básico, primario, práctico y sin muchas complicaciones en su manera de accionar, pero ama profundamente sin pararse a pensar que en nombre de ese amor quizás se está haciendo daño al querer siempre ceder en vez de hablar con honestidad. Sus silencios desesperan pero no de mala manera, sino porque te entran las ganas desesperadas de que se abra de verdad, y cuando lo logra te quedas sorprendida por el hombre que es y lo afortunada que es Lauren por tenerlo como marido.

Ryan y Lauren parecen ser opuestos, pero en realidad uno es el complemento del otro, y es maravilloso cuando por fin lo entienden.

Secundarios… varios. Casi siempre me explayo mucho en esta parte, pero esta vez callare. Sí, estoy decidida. Y es que cada uno de los personajes secundarios aporta mucho a la vida de Ryan y Lauren que es imposible decantarse con solo un par de ellos. Historias que se desarrollan paralelas pero que las une un punto en común y que muestra características tan únicas e inmejorables que yo simplemente quede sin aliento, me encariñe con cada uno de ellos y quede con ganas de mucho más.
¡Descúbranlos! Es más que seguro que acabaran amándolos de la misma forma que esta humilde servidora.

Epilogo no tenemos, pero si un final que nos deja tranquilos y con la sensación de que el futuro se presenta para los protagonistas; lleno de nuevos obstáculos y muchas más experiencias de vida pero ahora, luego de un año tan peculiar, lo importante ahora es no rendirse nunca para así poder encontrar la tan ansiada felicidad.

Mi Puntuación:
04-estrellas

¡RECOMENDADISIMO!

Encuentra este libro en las siguientes librerías de Lima:
BOOKS & CO. EIRL
LIBUN
Libreria SBS.

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