[Mi Reseña] ‘Maravilla’ de LaVyrle Spencer

En cuestiones de lectura, casi nunca me impongo retos. Casi siempre me dejo llevar por las historias que más llamen mi atención o que se me antojan leer según mi estado de ánimo, pero en esta oportunidad el #RetoRita se me presento coincidentemente cuando moría de ganas por leer aquellos libros de novela romántica que hicieron del genero algo sólido y digno. Y qué mejor que empezar con aquellos que han sido reconocidos por la RWA.

Y ha sido un total acierto. Este primer libro, como su título, ha sido una completa “Maravilla”. Ahorita les comento por qué.

“Maravilla” de LaVyrle Spencer es el primer libro que leo de esta autora, y es el ganador de Premio RITA a la “Mejor Novela de Romance Histórico” en 1989 (1990).

Dos personas solitarias en el mundo se encuentran de manera inusual. La segunda guerra mundial está apunto de alterar el orden en el que vive el estado de Giorgia, y Elly Dinsmore pone un anuncio en el periódico esperando poder conseguir a alguien que la ayude en casa y con su familia. Con más exactitud, Elly necesita un esposo y como si todo estuviera confabulado, Will Parker llega a la puerta de su casa con un pasado lleno de pesares, un sombrero desgastado, sin dinero en los bolsillos y con muchas ganas de trabajar para ser merecedor de respeto por sus iguales.

Segundas oportunidades que son el inicio de una vida digna, pero que a la vez es el primer tramo de un camino lleno de piedras que aún hay que quitar para llegar a la meta final.

¿Cómo demostrar lo que se siente por otra persona que no conoces pero que al mismo tiempo, con sus actos y palabras te conquista por su franqueza al hablar y sus ganas por salir adelante? ¿Cómo no quedarte sin aliento ante el amor maternal que siempre esperaste experimentar para ti mismo? ¿Cómo no sucumbir ante la ternura de una mano trabajadora que te acaricia como si fueras lo más valioso que se cruzó por su camino?

“Ninguno de los dos se movió. Se quedaron ahí clavados, debido a la sorpresa y a la curiosidad, ahora que se habían visto mutuamente con otros ojos. El rostro de Eleanor irradiaba algo más que el reflejo de su vestido amarillo. Will pensó en alargar la mano y tocárselo, pensó en cómo debía de ser su piel al tacto: quizá tan suave como la de Donald Wade, y caliente del sol. Pero, en lugar de hacerlo se agachó para recoger el sombrero del peldaño y ponérselo.

—He decidido quedarme, si todavía quiere que lo haga —anunció desde la seguridad que le ofrecía la sombra de su ala.

—Quiero que lo haga —contestó Eleanor directamente.

Se sintió embargado de emoción. No recordaba que nadie hubiera querido nunca que Will Parker se quedara en ningún sitio. De pie, al sol, con un pie en un peldaño del porche de Eleanor y con sus hijos desnudos a sus pies, se juró darlo todo por ella o morir en el intento.

—Y en cuanto a lo del matrimonio, podemos posponerlo hasta que se sienta cómoda con la idea. Y si eso no sucede nunca, pues no pasa nada. Estaré contento de quedarme en el establo. ¿Qué le parece?

—Bien —accedió Eleanor a la vez que le dirigía una mirada breve, nerviosa.

Will se preguntó si sentiría el mismo cosquilleo que él en su interior. Podría no haberlo sabido nunca si, en ese momento, no hubiera bajado los ojos y se hubiera arreglado nerviosamente el pelo recogido en la nuca.

«Caramba, que me aspen», pensó Will.”

La guerra llega para arruinarlo todo, incluso un matrimonio que nació de una manera tan inusual. Una vez más, Will debe demostrarle a la vida que merece amar y Elly nuevamente debe esperar. Dolor, muerte, destrucción. Momentos tristes que hacen peligrar la reciente tranquilidad encontrada que solo se complica cuando la envidia y el egoísmo quiere reclamar su parte.

Un amor incondicional, que se forma de a pocos y que llega a ser grande e inquebrantable. Dos personas sencillas, sin fortunas y tan solo con sangre en las venas y la vida para apostar. Un camino lleno de momentos tristes y también dulces como la miel, donde una casa blanca los espera para empezar a disfrutar de su cielo personal. Aunque un pueblo se oponga, aunque el pasado te persiga.

Un amor que es una maravilla.

“Se apoyó en un codo, la miró y tragó saliva con fuerza. Se sintió como si alguien le hubiera sujetado el corazón. Cuando habló, dio la impresión de que le costaba pronunciar las palabras.

—Elly, nunca nadie… —Avergonzado, no pudo seguir.

—¿Nunca te ha querido nadie? —Le tocó con ternura una mejilla—. Bueno, pues yo sí.
Will cerró los ojos y giró la cara para darle un beso en la palma de la mano.

—Nunca. Nadie —reiteró—. En toda mi vida. Ni mi madre, ni ninguna otra mujer, ni ningún hombre.

—Bueno, tu vida no ha llegado aún ni a la mitad, Will Parker. La segunda mitad será mucho mejor que la primera, te lo prometo.”

Este libro es intenso. Un drama como los de aquellos. Al leer este libro el lector asiduo del género entiende que las historias que lo conforman han evolucionado y antes la romántica se contaba de manera muy distinta. La autora emplea una narración que apela a lo no dicho, lo que queda en el aire y juega con la descripción de una mirada, un roce y un intercambio de palabras bien escrito, complementándolo todo con descripciones bien documentadas sobre escenarios bellos que invitan al lector a soñar mientras la trama te envuelve los sentidos.

Me gusta que el amor entre ambos protagonistas se arme de a poquitos. Que llegue a un punto lógico entre temor, timidez e intensidad que hace que el corazón se acelere cuando deseas más. No es fácil lograr eso para un escritor, y LaVyrle Spencer lo logra al regalarnos momentos que contrastan con un pasado difícil y una necesidad de olvidar y seguir adelante.

Mis momentos favoritos incluyen un corte de cabello, un paseo por el bosque, una visita al cine, un primer baño juntos y por su puesto un huevo en la cabeza que marca el comienzo de algo tan fuerte que es casi imposible que pueda romperse.

Elly es una protagonista única. Llena de experiencias que ninguna mujer debería vivir, logra aflorar desde dentro de ella una personalidad capaz de dar sin recibir pero llena de temores prefiriendo esconderse para no sufrir. Había que entrar en su cabeza, había que ponerse en el lugar de ella para entender porque es tan buena madre, buena amiga pero también tan recelosa con su vida y lo que espera de ella. Su fortaleza se ve reflejada de manera precisa en los momentos exactos y su manera de amar nos deja a todos desarmados. Sientes tanta empatía por esta protagonista que solo esperas que concluya esa carrera y obtenga lo que por fin desea, y una vez que lo obtiene es inevitable que el lector suspire y sueñe por aquella niña, madre y mujer que tanto se lo merece.

Will… es un protagonista masculino capaz de destronar a cualquier otro que hayas conocido. Su vida está llena de pesar, tristeza, soledad, pero aunque él no lo quiera reconocer, y para alegría de quienes lo llegamos a conocer, nada de aquello logra menguar su carácter y personalidad. Reacio a confiar y muy inseguro al momento de disfrutar los pocos momentos de felicidad que la vida le sabe regalar, se desarrolla ante el lector y crece poco a poco hasta alcanzar un éxtasis imposible de olvidad. Creo que su esencia total está en aquellas cartas enviadas a Elly durante la guerra en donde plasma su amor incondicional. Su accionar justo, su manera comedida y todo esfuerzo que hace por conseguir oportunidades para demostrar su valía son tan dulces y decididos que te llenan de emoción y no es difícil darse cuenta porque Elly cayó rendida de amor. Will es muy diferente a todo lo que has conocido, en cuanto a protagonista masculino nos referimos. Un soplo de aire fresco que disfrute desde el primer momento.

Todos los personajes secundarios están increíblemente construidos. Desde los menos relevantes hasta los antagonistas y por supuesto destacando los que tienen mucho que aportar a la trama principal. Si debo mencionar a alguien especial, esa seria Gladys Beasley, de lejos. No solo por lo que representa para la vida de Will y Elly, sino también por lo que representa para ella misma el haberse involucrado en la historia de esta pareja y en como su propia vida también da un enorme giro debido a que podemos ver también muchas cosas desde su perspectiva.

El amor filiar y el respeto están perfectamente representados esta peculiar bibliotecaria y me alegro mucho de que le autora haya conseguido lograr semejante ensamble.

Y si hay algo con lo que no esté de acuerdo, creo que el último giro en la trama se me hizo un tanto fuera de lugar, pero tengo que admitir que al final de cuentas, igual es sorprendente. Aun así no veía la hora de que ya se acabe tanto sufrimiento. Epilogo no tenemos pero el final nos deja un buen sabor de boca, y logra que una romántica como yo sueñe en grande y quede convencida de que Will y Elly finalmente encuentran la felicidad que tanto se merecen.

El primer libro de un reto que me está sorprendiendo y que augura buenos momentos. Estoy impaciente por continuar con la lista.

Mi Puntuación:

RECOMENDADISIMO

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