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[Mi Reseña] ‘Jane Eyre’ de Charlotte Brontë

Jane Eyre portadaHace varios años que no tocaba este libro. Una cosa u otra hacia que dejara su relectura pendiente y siempre recurría a las películas si es que algo me hacía recordar algún momento importante de su trama. Ahora, con nuestro club de lectura recién inaugurado ya no tenía excusa. La historia de la apasionada institutriz y el enigmático señor de Thornfield, volvió a cautivarme y arraso con mi apasionado corazón lector. Ahorita les comento por qué.

‘Jane Eyre’ de Charlotte Brontë es un clásico de la historia universal. En él se cuenta la vida de la institutriz que le da nombre al libro y como, a su llegada a la mansión de Thornfield, lejos del internado precario donde se crió luego de que su tía la enviara ahí por no tener intensión de velar por ella a pesar de haber sido un pedido expreso de su esposo antes de morir, empieza a desarrollar una relación muy estrecha con el dueño del lugar, el Sr. Rochester.

El primer encuentro entre ambos es poco usual y las siguientes conversaciones entre ellos, solo denotan que ambos parecieran ser piezas del mismo rompecabezas. Aun así, la personalidad del dueño de la casa y acontecimientos que no parecen tener explicación alguna, empiezan a parecer las pistas de algún enorme secreto que la antigua mansión encierra, generando infinidad de preguntas sin respuesta.

Jane Eyre tiene una personalidad apasionada, un anhelo irreconocible la embarga y el Señor Rochester no es indiferente a su mirada, su conversación inteligente y a su personalidad reservada. Ambos se enfrentan a convencionalismos de la época y a un amor implacable que lo arrasa todo aun cuando el pasado atormenta con destruir un futuro lleno de posibilidades.

Jane Eyre 1

Y es que no hace falta decir mucho para poder convencer a alguien de que este libro te va a causar una gran conmoción una vez llegue a tus manos. Publicado en 1845 bajo un seudónimo masculino para evitar el repelús que la sociedad inglesa tenia hacia las mujeres que decidían hacer algo por su propia cuenta, y ya luego reeditado con el nombre real de la autora, nos muestra una historia de amor, sí, pero su trama va mucho más allá que un simple encuentro entre dos almas atormentadas. Jane Eyre es una protesta social hecha y derecha.

Convencionalismos sociales presentados de tal forma que suenan absurdos cuando se aplican a situaciones extremas en donde esperas que la felicidad del ser humano sea lo más importante y por su puesto… feminismo. La más grande demostración de anhelo de igualdad en la voz de una mujer que se atrevía a soñar pero las cadenas de lo “moralmente correcto” no le permitían volar en libertad. Pero nuestra mente es poderosa y los sueños e ilusiones son tesoros invaluables en donde podemos reflejas mundos ideales, donde la mujer tiene permitido lograr lo que tanto desea para alegrar su alma.

Y si a esto le agregamos los diálogos cargados de intensidad, inmensamente armoniosos, propios de la época en la que fueros escritos pero a la vez atemporales por la cantidad de verdad que encierran, simplemente este libro pareciera se puede aplicar a la sociedad actual donde la mujer aun esta encasillada en un rol determinado, del cual no puede escapar sino nos calificarían de mil maneras, y en donde los votos hechos en una iglesia parecen pesar más que la destrucción de tu alma en vida por no poder aspirar a la paz mental. Quede muy tocada por ese aspecto y creo que esa es la verdadera esencia de Jane Eyre. Una esencia que traspasa generaciones.

Jane no pertenece a la época en la que vivió. Su mente, sus deseos y la dicha que esperaba encontrar no son de una era tan pacata como lo es la Victoriana, porque aun siguiendo los convencionalismos que se esperaba de la protagonista, por su posición como mujer, huérfana y sin bienes, sus únicos atributos eran sus valores y su educación y solo tenía una salida. Nunca encontró su lugar en el mundo tan reducido en el que se encontraba. Creo que son dos las presencias que lograron aplacar su apasionamiento pero aun así aquella llama nunca se apagó, y quizás por ello era fácil apreciar en ella un hambre por que las cosas fueran distintas y que Edward pudo ver y por eso fijo su atención en ella. Nuestra protagonista es diferente, quizás por todas las experiencias vividas, o quizás porque su mente sabía que merecía más.

Edward fue un misterio desde el principio. Ser tan parco y amargado solo podía ser el resultado de una vida llena de decepciones y de sueños truncos, pero aun así encandila el apasionamiento que tiene al hablar, lo imponente que es al manifestar su determinación al querer que algo se haga a su manera y lo intenso que puede ser cuando se permite así mismo abrir las puertas de su alma. Quede prendada de él al instante porque sabía que todo aquel hermetismo por aparentar estar amargado y frio era solo una coraza. Porque cuando ve que el verdadero amor se le puede estar escapando de las manos, no duda en decir las cosas por su nombre o suplicar si es que es realmente necesario. Lo del señor Rochester es de otro mundo y no hay personaje tan complicado y tan sencillo al mismo tiempo en este vasto mundo literario.

Secundarios… varios. Mencione ya que hay dos presencias que logran marcar la vida de Jane y quizás determinar el carácter que presenciamos a lo largo de la novela. La primera es Helen Burns. Una niña mayor que ella y que conoce dentro de aquel horroroso lugar que llamaban escuela y que explica a Jane que lo más importante de la vida no está en el mundo terrenal. La religión y el concepto de Dios son tan importantes en este libro que parecen un personaje más. Y considero que Helen es sin duda algún tipo de “voz de la conciencia” que apareció en la vida de Jane para sosegar en parte su temperamento impulsivo que poco le habría servido en un lugar tan lúgubre como lo era Lowood.

Luego de ella me atrevería a decir que a pesar de que la señorita Temple se muestra como un rol a seguir, definitivamente la que más influencia a nuestra protagonista es la señora Reed. Su horrorosa y egoísta tía es sin duda el ejemplo de lo que no llegar ser. Jane pudo dejarse llevar por el odio, el rencor y la venganza, solo para darse cuenta luego de que todo aquello no sirve para nada.

El final es apoteósico, y si bien difiere de todo lo que estoy acostumbrada a leer, sin dudas este libro es de aquellos que tienen bien merecido el nombre de “Clásico de la Literatura Universal”. No solo por lo que aporta la humanidad sino porque es atemporal, esta maravillosamente escrito y por qué sus personajes bien podrían cobrar vida en el mundo real.

Mi Puntuación:
5 cafes

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