[Mi Reseña] ‘El chico de mi vida’ de Jana Aston

el chico de mi vida

Me encanta cuando en la novela romántica se arriesgan a mostrar elementos no muy comunes. En esta oportunidad, el trastorno de ansiedad es mostrado, no como algo que debamos analizar en el plano medico como tal sino como parte de la vida cotidiana y en cómo afecta a quienes lo sufren quizás hasta sin darse cuenta de ello. Este libro cierra con broche de oro una trilogía que desde el principio destaco por ser divertida, atrapante y emotiva… ahorita les comento por qué.

El chico de mi vida de Jana Aston, es el tercer libro de la serie ‘Los chicos’.

Chloe tiene veintidós años, es profesora y muy tímida. Cuando se pone nerviosa con un chico, cuenta chistes malos. Compulsivamente.

Boyd trabaja para el FBI y necesita que una chica se haga pasar por su novia en una boda. ¿Convencerá a la joven e inocente Chloe para que sea su cita y pasen un fin de semana juntos?

EL CHICO DE MI VIDA 1

La autora ya nos ha dejado claro que su principal objetivo es entretener al lector. Sin darle muchas vueltas al asunto busca hacerte pasar momentos especiales de fin de semana, leyendo una bonita e intensa historia de amor de una sentada, y me atrevería a decir que esta vez fue un poquito más allá.

Con su mismo estilo urbano, dicharachero y con diálogos agiles, Aston decide abarcar un mal bastante común pero pocas veces considerado de importancia como es el trastorno de Ansiedad. Relacionarse con las personas no es para todos igual, y hay gente que tiene complicado aquello de ir por el mundo a la espera que algo bueno (o malo) suceda. La visión que la autora nos muestra es bastante empática, incluso diría que es hasta familiar para ella, logrando que situaciones cotidianas, como el escoger un lugar donde cenar, sea de brutal importancia para una persona que sufre de este mal. Y si adicionamos a ello el poder relacionarte con gente que te entienda y te comprenda, pues ya podemos darnos cuenta que realmente es una lucha constante y muy dura de ganar.

Y darle a todo ese contexto una vuelta de tuerca, sacándole provecho en una situación del corte romántico, sin duda resulta en una historia con momentos divertidos y a la vez emotivos. Sobre todo porque Chloe es quien aún no se da cuenta que debe tratarse este mal y que en Boyd ha encontrado una persona en quien se puede apoyar. Tan solo es cuestión de abrir los ojos y dejarse llevar.

Una muy bonita historia y que lees sin parar.

Chloe ha superado muchas cosas en la vida. Una infancia marcada por el divorcio de sus padres, una adolescencia casi superada gracias a su mejor amiga Everly y una época universitaria en donde la prioridad era estudiar para alcanzar la independencia social. Una vez cumplidos sus objetivos, llegaba el más grande de todos: el encontrar una pareja como lo dictaba la “normativa social”. Pero para una persona como ella no es fácil dar este paso ya que todo tiene que estar milimétricamente planeado y muchas preguntas deben ser contestadas antes de encontrar al candidato adecuado. Miles de dudas y miles de intentos hacen de ella un manojo de nervios y la convierten en una mujer que piensa demasiado las cosas antes de empezar actuar… y cuando todo llega a un punto de no retorno, el pánico, la desesperación y las ganas de salir huyendo se intensifican, dejándola incapaz de enfrentar una “vida normal”. Pero, ¿Qué es lo “normal”? Nadie parece definir correctamente este concepto, y con Boyd todo parece ser tan fácil, sencillo y ligero que poco a poco se da cuenta que quizás todo lo que necesitaba era encontrar una persona con mucha paciencia y con la capacidad de darle el espacio necesario para respirar.

Boyd aparece en escena de la manera más rara del mundo. Ser agente del FBI le daba así mismo la capacidad para entender mucho a las personas con las que se rodea y es así como descubre que Chloe no es una chica a la cual deba tratar como a los demás. Con mucha paciencia y precisión, y quizás también con un poco de seducción, logra entrar en su vida para no perder de vista su manera de relacionarse con el mundo. Porque para Boyd, ver a Chloe disfrutar de un paseo por el parque o comprar accesorios de segunda mano, es casi como ver a un hada en su habitad natural. Observarla le da paz, y cuando ella baja la guardia, es ahí cuando se siente capaz de lograr lo que sea que se proponga. Porque ver a Chloe relajada y feliz se ha convertido en su proyecto de vida particular… He amado a Boyd en cada capítulo. No es el chico atormentado ni el bad boy que tiene a la protagonista comiendo de su mano. Boyd es el que conquista con una sonrisa y enamora con sus besos, pero a la vez es el amigo paciente, el que sabe cuándo darte tus espacios y el que siempre estará presente cuando finalmente logres verle. Verle de verdad.

Secundarios, varios. Nos reencontramos con las amigas protagonistas de esta trilogía. Sophie es toda una madre primeriza, Everly una madre sustituta responsable y Sandra está muy feliz con su recién estrenada nueva vida en convivencia. Cada quien participa en este libro final a su manera, logrando que recordemos porque esta serie se disfruta tanto. Ha sido una verdadera gozada tenerlas a las cuatro juntas en diversos momentos, llenos de risas y diálogos cargados de emoción.

El epilogo es todo lo que esperamos para darle un verdadero cierre a una serie que desde el principio he recomendado un montón. Estoy segura que la disfrutarán de principio a fin.

Mi Puntuación: 4/5
4 cafes

Anuncios

Me encantaría saber tu opinión... ¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s